V de Vendetta (oV de Venganza) narra una historia sencilla en su planteamiento, pero bastante profunda y ambiciosa en su contenido; podría parecerse a cualquier historia de rebeldía y subversión si no fuera porque la manera en que el enmascarado V ataca al poder es mediante actos inspirados en el romanticismo y la literatura
Pocos géneros literarios son tan racionales como el policiaco. Podemos afirmar, incluso, que la columna vertebral de los relatos detectivescos suele ser el análisis objetivo de los hechos acontecidos, la investigación policiaca, el método científico que revelará una verdad irrefutable con la que se impartirá justicia, o por lo menos, se develará un tema oculto
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Decía Ludwig Wittgenstein que los límites del lenguaje que usamos son los límites de nuestro mundo. Es decir, en medida que nuestro lenguaje es más rico, amplio, profundo, diverso y plural, la percepción que tenemos del mundo, de la realidad, e incluso de quienes nos rodean, también lo será. Ampliarlo, en ese sentido, nos permite reasignar significados a los conceptos que conocemos desde siempre; ello nos ayuda a trascender límites, y por tanto, fronteras, nos abre la puerta a ser libres.

Toda novela es un mundo, y su autor, un dios. Él, además de contar una historia, dará vida a sus personajes, dotándolos de sentimientos, manías, creencias, valores, virtudes y defectos, así como de libre albedrío y de la capacidad de actuar según su personalidad, según los dictados de su corazón y lo que entienden por justo.

