01.12.11

Tierra de Fantasmas (Extracto. Poemas 6, 7, 8 y 9)

por  Indalecio S. Urióstegui
Vota este articulo
(0 votos)

 

Muchos especialistas en poseía prefieren dejar el poema a la interpretación del lector, y esto dicho como autores y lectores. Sin embargo, la anécdota que produjo estas páginas podría haber provocado una novela, un ensayo o un buen libro de cuentos: el silencio de los jornaleros que día a día pueblan los surcos de la tierra que nunca será de ellos.

(Extracto de la Presentación del poemario “Tierra de fantasmas”, escrito por Martín M. Carracedo Navarro.)

                                   6

Me gusta despertar insectos,

brotan impacientes entre los terrones

y se enroscan debajo de las piedras a mirar la luz.

“El día es una oportunidad de espasmo y muerte:

entonces uno piensa en la vida mientras

los tractores pasan triturando la esperanza”

En mi camisa tengo lugar para arropar al sol

pero está rota por el lado izquierdo: alguien

voló las cerraduras para mirarme desde afuera.

¡Quisieron llevarse la idea

que tengo de morir como un escarabajo!

Otra vez tendré que ajustar los intestinos

para hablarte mejor del pueblo donde vivo.


                                      7 

Con grietas en los pies buscan su comida,

arrancan la fruta y corren entre maldiciones.

El día inaugura los primeros asaltos en el brillo de sus ojos:

la consigna afila sus cuchillos.

La ciudad no tiene prisa,

sabe que los policías se orinan en las coladeras

y que las mujeres no hablarán de Octavio Paz en lo salones.

Los huérfanos recogen cabos de luz para su noche,

seleccionan la basura, regresan a su túnel

a arrullar en silencio sus ladrillos.

 

                                     8

La escuela es un sueño que se escapa

entre las alas de la aurora y el recreo.

La noche es el túnel del mar que les ahoga:

<Mañana los libros querrán comerse hasta lo ojos

y aún no tengo el almuerzo de la tarde>

<<¡Quiero ser un hombre

pero no sé cómo me llamo!>>

Los huérfanos duermen

y el odio se diluye en los pétalos del sueño.


                                     9 

Con la lluvia debió nacer el pueblo,

la huella digital y el dedo índice, entonces

de maíz le haríamos las alas a los hombres

para escribir toda la gloria debajo de su vuelo.

Pero en esta tierra el calor nos quema

todavía. De sol a sol caen los ángeles vencidos

entre los terrones azules donde nace la semilla.

¡Arde el llano en su un infierno solitario

poblado por el vuelo inocente de los ángeles¡

¡Dios hizo al hombre de esta tierra,

le dio dos manos para construir la gloria

y cien heridas de amor para alcanzar la muerte!

Por eso vuelven a la tierra que nunca será de ellos:

<<Soy el surco, sudor,

círculo de luz en la redondez

de tu tortilla, ombligo de la luna

en el agua derramada.>>

<< En tu homilía, soy el hombre,

Dios, en la jornada del trabajo>>

Uriostegui

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com
Ultima modificacion el 12.12.11
z