01.12.11

Odiseas que comenzaron con un paso

por  Rogelio Flores
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Todo comienza con un paso. Las distintas culturas de la humanidad se han visto en la necesidad de buscar un lugar mejor; desde los antiguos humanos, quienes, al no saber cómo sembrar y cultivar, anduvieron errantes por el mundo, hasta los inmigrantes del subdesarrollo que, hoy día, parten a buscar suerte en una tierra que no es la que conocen. O aquéllos que temen por su seguridad y huyen para proteger su vida. El principio es el mismo: el bienestar se termina, la vida sigue

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Las mitologías del mundo se her­manan en los mitos de sus hé­roes. Estructuras simbólicas y narrativas más antiguas que el propio registro de los hechos y los documentos (sin hablar de las fronteras y la propiedad privada, también pos­teriores a ellas). En dichas mitologías, el pro­tagonista del relato deberá emprender un viaje para regresar el orden a un mundo sumido en el caos; y en ello habrá de enfrentar su desti­no. En casi todos los casos, ese viaje iniciático, si bien se emprende por un individuo, tendrá alcances universales. En el libro “El héroe de las mil caras”, el especialista en mitos y litera­tura, Joseph Campbell lo resume de la siguien­te forma: “El héroe inicia su aventura desde el mundo de todos los días hacia una región de prodigios sobrenaturales, se enfrenta con fuer­zas fabulosas y gana una victoria decisiva; el héroe regresa de su misteriosa aventura con la fuerza de otorgar dones a sus hermanos”.

De lo anterior se resume que el triunfo del héroe no está en la obtención de algo en concreto; está más bien en el hecho de dar ese paso hacia lo desconocido y su destino es inspirar a los otros, se gane o se pierda; se so­breviva o se perezca.

Con los héroes nacieron las tragedias, for­mas narrativas que antecedieron la literatu­ra, en las que inevitablemente -y por eso son tragedias- se tiene que encarar el origen, los hechos y/o las consecuencias. Posteriormente llegaron los cantos épicos. Ambas maneras de narrar, tragedia y épica (teatro y poesía, res­pectivamente), más que referir una o varias anécdotas, buscan una explicación cosmo­gónica, una manera de entender los enigmas para dar significado o identidad a los pueblos.

Toda forma narrativa se deriva de un con­flicto. Todo problema ha de solucionarse, y para ello habrá que emprender un viaje, seguir un camino en busca de un objetivo o una misión. Ya lo decía Jorge Luis Borges, si hubiera que resumir los temas de la literatura en uno solo, sería éste: el perseguido y el persecutor, siendo este último el destino, o uno de sus heraldos.

Muchos son los ejemplos que podrían usar­se. Sin embargo, considero los más idóneos los que tienen que ver con la Grecia antigua: Edipo Rey, La Odisea y Los Argonautas, por mencio­nar sólo algunos. En cada una de estas historias somos testigos de un viaje con todos los ingre­dientes señalados por Campbell. El primero, un exilio obligado por una maldición que traerá consecuencias funestas para el heredero del tro­no; el segundo, un regreso de la guerra, acciden­tado y sin rumbo, en el que parece imposible volver al origen y a la familia; y, finalmente, el tercero, un condena al fracaso (y la muerte) dis­frazada de misión heroica, la potencial inmola­ción de los hombres más justos y virtuosos de su época en pos de mantener un poder usurpado.

“Edipo Rey”, tragedia de Sófocles, nos cuenta la historia del hijo de Layo y Yocasta, reyes de Tebas; quien al nacer carga sobre sus hombros una profecía terrible: crecer para convertirse en el asesino de su padre y el es­poso de su madre. Layo decide abandonar a su hijo a su suerte para que no se cumpla lo seña­lado. Sin embargo Edipo es adoptado y siendo adulto regresa a Tebas, a donde se enfrenta a muerte con un desconocido por una disputa en un puente. Más adelante conoce a Yocasta, ya viuda, y se enamora de ella sin saber que es su madre. Envestido como rey, decide buscar al asesino de Layo, ignorando que fue él mis­mo en la reyerta ya mencionada. Tres son los viajes de Edipo, el primero es un escape para salvar la vida, del segundo un regreso a su ori­gen y el tercero su búsqueda de la verdad, por terrible que ésta sea.

p.29-1“La Odisea”, épica de Homero, es una de las obras más conocidas de la historia y da cuen­ta de las vicisitudes de Odiseo, rey de Ítaca, quien tras haber participado en la guerra de Troya emprende el regreso a su reino, mismo que será obstaculizado por fuerzas que lo su­peran, así como por las malas decisiones de sus hombres. Al final, únicamente él regresa­rá con vida. El retorno sólo habrá sido posi­ble por su astucia. La Odisea marca el punto en que el hombre griego renuncia a la tutela de los dioses (incluso les desafía y ofende), y se permite dar ese paso, con el que naufragará en la incertidumbre, remando sobre la nave de su inteligencia para emanciparse. Su viaje es tortuoso y lento, pero representa el triunfo de la humanidad, la libertad.

En “Los Argonautas”, de Apolonio de Ro­das, leeremos la historia de Jasón, heredero despojado del reino de Tebas, quien para recu­perarlo deberá emprender un viaje cuyo fra­caso no sólo es inminente, sino mortal. Una trampa, en pocas palabras. El viaje de Jasón y Los Argonautas es un recorrido al patíbulo en el que los hombres más valientes ven sus vidas en riesgo en pos de un trofeo invaluable, y del que sólo salen airosos por hechicerías y asesinatos que ofenden a los dioses. Lo último desencadenará la tragedia de Medea.

Hemos visto en este recorrido de reco­rridos al exilio la guerra y al sacrificio como detonadores del viaje. Los héroes que protago­nizan estas obras tienen en común que ningu­no emprendió su búsqueda por placer, sino por una imperante misión, una gran necesidad.

El bienestar termina y la vida sigue, y habrá que encarar el destino, así la vida se ponga en juego. Todo para ir y regresar, para volver al origen con un aprendizaje en las manos; con un legado, una enseñanza para los hermanos o los hijos, después de emprender odiseas que comenzaron con un paso, como el que dan cientos de personas en el mundo, todos los días. Este texto es para ellas, con respeto.•

Rogelio_Flores

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Ultima modificacion el 12.12.11
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