María Cruz
Los últimos cinco años, las mexicanas y los mexicanos vivimos de manera dramática, a nivel individual y colectivo, una crisis de paz. Vivimos una guerra promovida por el Estado, los poderes fácticos y el crimen organizado (no sólo del narcotráfico) y, producto de ésta, violencia cultural, directa y estructural. El derecho a la paz, como síntesis de todos nuestros derechos, es, quizá, la guía para sustentar el presente y un futuro en libertad, con alegría
Reflexionar sobre la pobreza en México pasa necesariamentepor revisar las mediciones, los indicadores, los datos quedocumentan y dan fe de la situación del país y su población;pasa por el reconocimiento de que la pobreza y el deteriorosocial y natural son fenómenos estructurales de múltiplesdimensiones y que sus causas y, por tanto, sus posibles soluciones, son también multidimensionales, integrales eintegradas en el tiempo y en el espacio.
La pobreza, la falta de oportunidades y la estigmatización de los adultos mayores han provocado un quiebre social que lleva a este grupo de población a vivir relegado y sin posibilidades de participar activamente en la vida social y familiar; a carecer de un empleo digno y oportunidades de recreación; a no tener la aceptación plena para convivir con otros grupos de su comunidad; a convertirse, pues, en hombres y mujeres invisibles. La vejez es en nuestro país, independientemente de la condición económica de quien la vive, sinónimo de exclusión
Los pueblos indios, sus mujeres y hombres, cuentan con los derechos y el conocimiento necesarios para decidir sobre sus territorios, sus formas de vida y la permanencia o transformación de sus culturas, por lo que su participación en la toma de decisiones es fundamental para cualquier intervención en sus territorios. Las mujeres deben ser escuchadas y revaloradas como creadoras de círculos virtuosos entre sociedad y medio ambiente.
