01.08.11

Migrar en Solitario

por  Nashieli Ramírez
Vota este articulo
(5 votos)

 

La incorporación en solitario de niñas, niños y adolescentes a la compleja dinámica migratoria de nuestro país no es un fenómeno nuevo; durante la última década ha venido en aumento, y adicionalmente presenta dos tendencias: una cada vez mayor incorporación de mujeres y la disminución de la edad. El movimiento en solitario de estos infantes migrantes los hace más vulnerables al maltrato, la segregación, la discriminación, el robo, el secuestro, la trata de personas, el abuso y la explotación sexual, y, más recientemente, al reclutamiento por parte de la delincuencia organizada

Los datos con los que se cuentan sobre el número de migrantes menores de edad no acompañados son los que se reportan por la cantidad de repatriaciones, que tan sólo el año pasado ascendieron a casi 17 mil, de las cuales tres mil corresponden a niños y niñas centro y sudamericanos. Según reporta el INM, en los últimos cuatro años se han atendido a un total de 58 mil 900, en el marco del modelo de atención generado en la Mesa de Diálogo Interinstitucional, instalada en marzo del 2007. Con este modelo se busca asegurar la protección de los derechos de los infantes y adolescentes migrantes en todo el proceso de repatriación y retorno seguro a sus comunidades de origen y, para ello, entre otras estrategias, contempla la creación de un cuerpo de Oficiales de Migración especializado en esta población: los Oficiales de Protección a la Infancias (OPIs).

Hoy se cuenta con 368 OPIs y con la recién promulgada Ley de Migración, las cuales clarifican las atribuciones y obligaciones de las instancias involucradas en el modelo de atención. Esto, sin duda, es un esfuerzo que hay que reconocer, sin embargo, y en particular en lo que se refiere a los menores de edad extranjeros, se continúan reportando violaciones a sus derechos, evidenciando problemas de operación en las áreas especiales en las estaciones migratorias y por parte de los OPIs.

La situación del otro lado de la frontera norte no es muy diferente: de acuerdo con el reporte Children at the Border (Appleseed 2011), a pesar de que en 2008 se aprobó la Ley sobre Protección a Víctimas de Tráfico, la cual señala que los niños mexicanos que cruzaron solos la frontera únicamente serán devueltos a nuestro país cuando se determine que no son víctimas de traficantes, no puedan solicitar asilo o si desean volver en lugar de permanecer confinados en un albergue.

En los hechos, la frontera sigue funcionando como "una puerta giratoria", ya que, entre otros, son los agentes de Aduanas y de la Patrulla Fronteriza –que carecen de experiencia y no están recibiendo capacitación sobre intervenciones infantiles- quienes están llevando a cabo las entrevistas. El sistema que opera para evaluar los derechos de protección de estos niños, niñas y adolescentes en los Estados Unidos, no se ha materializado, dejando a muchos de ellos en situación de vulnerabilidad al tráfico y otras formas de explotación, incluyendo su reclutamiento por bandas criminales y carteles de las drogas, situación que ya generó el pasado mes de junio un exhorto de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión al Instituto Nacional de Migración (INM) a fin de que fortalezca la vigilancia en los cruces migratorios de niños y adolescentes para evitar que sean reclutados.

p.25De lado mexicano de la frontera, el informe señala que las autoridades mexicanas están más enfocadas en una reunificación familiar expedita y no dedican el tiempo suficiente a supervisar que estos niños regresen a un ambiente seguro. Afirma, además, que se requiere que los oficiales estadounidenses y los mexicanos se coordinen bien para identificar y atender los serios problemas que enfrentan los niños que cruzan la frontera en forma asidua.

A estos flujos migratorios se han sumando, en los últimos diez años, miles de menores de edad norteamericanos, hijos de padres indocumentados, que viajan solos a las localidades de origen de sus padres, quienes son enviados por sus padres, ante su dificultad de acompañarlos, por los riesgos que implica su situación migratoria. Estos niños forman parte de las alrededor de 1.5 millones de familias en los Estados Unidos que están constituidas por padres mexicanos indocumentados con hijos nacidos en ese país. Poco más de 3 millones de niños nacidos en Estados Unidos tienen al menos un padre mexicano indocumentado, representando el 75 por ciento de todos los niños americanos con padres indocumentados.

Miles de estos niños están viajando sin compañía, especialmente en los periodos vacacionales, y es necesario que las autoridades mexicanas contemplen estrategias de protección especial.

Adicionalmente, otros niños enfrentan la otra cara de la no compañía de los fenómenos migratorios, la que se deriva de los que se quedan, quienes viven con el miedo de que sus padres sean arrestados o deportados. A los millones de niños, niñas y adolescentes que crecen en miles comunidades en todo el país sin uno o ambos progenitores, hay que sumar a los miles que quedan en Estados Unidos sin su padre o su madre mexicanos. En este caso se estima que en la última década más de 100 mil padres migrantes de niños con ciudadanía norteamericana han sido deportados.

Un estudio que analiza la situación de hijos de padres en arresto, detención o deportación (Facing Our Future Children in the Aftermath of Immigration Enforcement. 2010) indica que estos niños enfrentan fuertes retos: la separación familiar que los coloca en riesgo de seguridad económica, de bienestar y de desarrollo a largo plazo. El cambio más común en la familia es pasar a un estatus de familia uniparental y, en algunos casos, de familia extensa. En lo que toca al impacto en la conducta de los niños, dos terceras partes presentan cambios en los hábitos alimenticios y de sueño en los primeros seis años de la separación. La mayoría también experimenta episodios de ira, miedo y llanto.

Las soledades que derivan de los fenómenos migratorios requieren de políticas públicas integrales. La migración es un derecho, pero sabemos que en la mayoría de los casos en nuestro país, los desplazamientos son forzados, forzados por la pobreza, forzados por el desempleo, forzados por la falta de oportunidades. Los niños y niñas que se desplazan o que crecen en solitario, lo hacen como efecto de estas migraciones forzadas. Es obligación del Estado mexicano trabajar sobre las causas y proteger en el efecto.•

nashieliNashieli Ramírez

Fundadora y coordinadora general de la Fundación Ririki Intervención Social, la cual forma parte de la Red Nacional por los Derechos de la Infancia en México (Redim). La Doctora Ramírez es Médico y Socióloga por la UNAM, con especialidad en Investigación Educativa. Fue coordinadora de investigación de la Infancia Cuenta en México en 2005 y 2006. Participó en lai ntegración de los reportes del proyecto trinacional: Creciendo en América del Norte. Ha participado en el diseño, instrumentación y operación de programas y estudios sobre indicadores de infancia, formación de profesores, promoción social, formación de capacitadores, organización y participación social, desarrollo comunitario, fortalecimiento municipal, programas sociales, desarrollo rural, equidad y género, microfinanciamiento, desarrollo sustentable e infancia, tanto en el ámbito de la administración pública, como en el no gubernamental.

Joomla Templates and Joomla Extensions by JoomlaVision.Com
Ultima modificacion el 31.10.11
z