Sarah Lewis

Sarah Lewis

Alrededor de 2.7 millones personas fueron diagnosticadas con VIH alrededor del mundo en 2010, pero solamente 1.8 millones de personas murieron por enfermedades relacionadas con el SIDA, lo cual implica que se evitaron cerca de 700 mil muertes. Asimismo, desde 1995 se han evitado cerca de 2.5 millones de muertes por esta causa en países de ingresos medio y bajo, lo cual se debe en gran medida a la ampliación de acceso a tratamientos antirretrovirales. Sin embargo, no todas las personas tienen acceso adecuado a los medicamentos antirretrovíricos

 

El pasado 1º de diciembre fue el Día Mundial del SIDA y personas de todo el mundo sumaron esfuerzos para generar una mayor conciencia sobre la enfermedad e impulsar avances en materia de prevención, tratamiento y atención de los afectados. México ocupa el lugar 16º en América Latina y el Caribe y el 42º en el mundo en casos de VIH, con una prevalencia de 0.3 casos por cada 100 personas de 15 a 49 años, y, de acuerdo con el CENSIDA, hay una epidemia concentrada en hombres que tienen sexo con hombres, personas que realizan trabajo sexual y personas que usan drogas inyectables(I)

 

La mortalidad materna es inadmisible: las hemorragias y la hipertensión, causas que ocasionan casi la mitad de estas defunciones en el país, son prevenibles, y es la calidad de atención durante el embarazo, parto y puerperio el factor primordial de protección de la vida y salud materna, así como de los recién nacidos, pues aproximadamente el 75% de las defunciones infantiles (menores de 1 año) ocurren durante la primera semana de vida

El ambiente de violencia en México tiene un fuerte impacto entre los niños y las niñas, y queda reflejado en las elevadas tasas de homicidios en este grupo de población. Asimismo, existe una alta correlación entre la violencia contra niños y la violencia entre adultos: entre los países de la OECD analizados por UNICEF en 2003, México, junto con los Estados Unidos de América y Portugal, tenía el número más alto de niños muertos por maltrato

 

La relación entre la pobreza y la enfermedad es compleja y cíclica. Por un lado, la gente pobre tiende a sufrir peores resultados de salud por razones como las condiciones de vida subóptimas y la falta de acceso a atención médica oportuna y de calidad, y, por otro lado, un mal estado de salud puede llevar una familia a la pobreza por tener que gastar del bolsillo en la atención médica o faltar días laborales a causa de la enfermedad, entre otras complicaciones.

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