
El grupo de menores de 0 a 14 años registró un total de 7,394 homicidios durante los años 1979 – 1990 y de 7,351 homicidios entre 1991 y 2002. Esto significa que durante casi 25 años murieron asesinados regularmente dos menores de 14 años de edad cada día en México.
El impacto de la violencia sobre poblaciones, sociedades y economías es grave. En el ámbito laboral, la Organización de la Salud distingue costos directos, indirectos e intangibles de la violencia que incluyen los años de vida saludable perdidos por discapacidad o la muerte relacionada con eventos de violencia, el ausentismo laboral y escolar, los accidentes, enfermedades diversas, y la indudable disminución de la creatividad y la productividad de las personas (I).

Tiene costos indirectos, entonces, como el impacto negativo en la inversión y la productividad: en 1999 los costos provocados por la violencia calculados como porcentaje del Producto Interno Bruto alcanzaron el 5% en Colombia, 4.3% en El Salvador y casi 2% en Brasil.
Como en otros países, “dado que a los registros oficiales llega siempre sólo una pequeña proporción de los casos de maltrato infantil que realmente ocurren”, en México se han levantado dos encuestas de niños y adolescentes para poder estimar la magnitud del maltrato infantil(II). La consulta del año 2000 representaba aproximadamente 4 millones de niños, niñas y adolescentes de entre 6 a 17 años de edad. Casi una tercera parte (32%) de niños y niñas de 6 a 9 años, y el 13% de los de 10 a 13 años reportaron que les habían tratado con violencia en la escuela. En el ámbito familiar estas cifras correspondieron a 28% y 9% cada grupo de edad, respectivamente.
En cuanto a los homicidios, los niños y niñas más jóvenes son los más vulnerables(III):
• La tasa de homicidios más alta en 2004 se registraba entre el grupo de niños de 0 a 4 años con 5.7 por 100,000 niños de este grupo de edad en el Estado de México; en comparación con los niños de 5 a 14 cuya tasa máxima de homicidio fue de 2.8 en Chihuahua en el mismo año.
• Entre las niñas de 0 a 4 años, la tasa más alta se observaba en Tlaxcala con 6.0; en el grupo de 5 a 14 años, la tasa máxima fue de 2.3 en Oaxaca.
De acuerdo a los resultados del Informe Nacional sobre Violencia y Salud, los niños y las niñas más chicos también reportaron haber sufrido mayor abuso de autoridad por parte de los adultos en todos los ámbitos (familiar, escolar y en el lugar donde viven). Aproximadamente la tercera parte de los niños y niñas de 6 a 9 años respondieron afirmativamente a esta pregunta, versus 17%, 20% y 27% de los niños y niñas de 10 a 13 años en la familia, escuela y el lugar donde viven, respectivamente.
Uno de cada tres casos de maltrato infantil (32%) registrado por el DIF en 2002 fue maltrato físico seguido por abandono (23%) y omisión de cuidados (20%). El 13% eran casos de abuso sexual, el 6% de maltrato emocional y el 1% de negligencia. El número total registrado en los años 1998 y 2002 fue de 23,109 y 24,563 casos, respectivamente.

Al desglosar por el tipo de violencia en la familia experimentada entre los niños más chicos, el 28% dijo “me pegan”, 14% dijo “me insultan” y el 3.5% dijo que “abusan de mi cuerpo”. En el ámbito escolar, la prevalencia fue 16% para pegar e insultar y 3.5% para el abuso sexual.

Otro hallazgo importante de la encuesta fue el de las diferencias entre los niños y las niñas residentes en zonas rurales y urbanas. En comparación con los niños urbanos, el número de niños rurales de 6 a 9 años de edad que respondió que “los adultos recurren a golpes o insultos” en su familia y escuela fue mayor por 7% y 9%, respectivamente.
El Informe Nacional llega a la conclusión de que existe un subregistro muy alto de casos de maltrato contra niños y niñas. Se refiere a datos del año 2002, cuando fueron clasificados 1,775 casos como violencia familiar de niños lesionados, lo que contrastaba con 291,383 casos atendidos por lesiones clasificadas como accidentales: “es más que probable que muchas de las lesiones clasificadas como accidentales hayan sido, en realidad, consecuencia de actos de violencia ocurridos en la familia”.
La violencia entre los jóvenes también ha sido estudiada en el país. La Encuesta Nacional de Violencia en las Relaciones de Noviazgo 2007 (ENVINOV) tuvo como objetivos identificar el contexto, magnitud y factores determinantes de los diferentes tipos de violencia que se presentan en una relación de noviazgo; así como conocer la percepción de las y los jóvenes respecto de la violencia y de su manejo para la resolución de conflictos(IV). Para el estudio se seleccionaron a aquellos jóvenes que durante 2007 tuvieron relaciones de noviazgo, quienes representaban casi 7.3 millones de personas o el 73% de la población total de 15 a 24 años.
Cabe señalar que en el 21.3% de los hogares donde vivieron durante su infancia las y los jóvenes entrevistados había insultos, principalmente por parte de los papás y las mamás; y en el 9% había golpes. 
Asimismo, la encuesta encontró una alta prevalencia de violencia psicológica entre los y las jóvenes en noviazgo, pues casi el 75% de los encuestados reportaron haber experimentado este tipo de violencia con su pareja; mientras que el 16% de los encuestados de zonas urbanas reportó violencia física por parte de su pareja, así como el 13% en zonas rurales. Además, el 17% de las mujeres encuestadas reportó haber experimentado violencia sexual.
Tal vez porque solamente se encuestó a jóvenes que no viven juntos, las cifras de 1a ENVINOV son menores a las del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), que reporta que un 56% de las mujeres jóvenes entre los 15 y 19 años que viven en pareja han sufrido al menos un incidente de violencia en los últimos 12 meses(V). Además, en una encuesta de 2005 del Instituto de las Mujeres del Distrito Federal, el 50% de las mujeres jóvenes entrevistadas dijo que vivía situaciones de violencia en su noviazgo.
La ENVINOV también identificó una correlación positiva entre el consumo de tabaco y alcohol y la prevalencia de los tres tipos de violencia: 17% de las y los jóvenes que consumían tabaco y/o alcohol experimentaron violencia física en el noviazgo versus 9% de las y los no-consumidores. Esta cifra fue de 79% versus 64% para violencia psicológica y 8% versus 6.5% para violencia sexual.
Con base en los resultados de su Informe Nacional, la Secretaría de Salud de México ha recomendado una serie de acciones prioritarias, que también podrían ser aplicadas a los jóvenes de 15 a 24 años, dados los resultados de la ENVINOV(VI):
• Mejora del conocimiento acerca de la violencia contra niños y niñas en México
• Elaboración de un plan nacional de acción para prevenir todo tipo de violencia que estipule los mecanismos de coordinación entre los sectores de salud, protección, educación y justicia
• Atención particular a las zonas rurales donde se han reportado los niveles más altos de maltrato a través de programas prevención y atención
• Mejoramiento de la cobertura y de la calidad de los servicios para los niños y las niñas víctimas de violencia. Esto incluye la promoción más amplia del Sistema Nacional de Orientación y Canalización Telefónica para Mujeres, Niñas y Niños en Situación de Violencia
• Supervisión del estricto cumplimiento de las leyes nacionales y de los tratados internacionales que protegen a los niños y a las niñas en contra de todas las formas de violencia
• Capacitación de los prestadores de servicios de salud para que puedan identificar a los jóvenes en alto riesgo de violencia con el fin de canalizarlos a los servicios pertinentes. •
SARAH LEWIS
Maestra en Población y Salud Internacional por la Universidad de Harvard.
Se desempeña como investigadora de la Fundación Mexicana para la Salud (Funsalud).
Entre sus múltiples trabajos destaca la investigación que realizó durante su estancia en Harvard, sobre aspectos de la reforma del sistema de salud mexicano.
Su experiencia le ha permitido colaborar en países como México, Ecuador, Cuba, El Salvador y Chile.
