Hoy sabemos que en 2010 el número de pobres rebasó los 50 millones de personas, mientras que, entre ellos, hay prácticamente 12 millones en situación de hambre.
Esta realidad constituye quizá el mayor reto para el Estado Mexicano. Cómo abatir la desigualdad, avanzando simultáneamente en la reducción en el número de pobres, se ha convertido en el dilema de mayor calado para todas las instituciones públicas y para todos los órdenes y niveles de gobierno.
Iniciamos, pues, un año más con el saldo de una crudeza que difícilmente puede expresarse en palabras, pues la tristeza y la desesperación que rodean a la exclusión, la vulnerabilidad, la pobreza y las múltiples violencias son tremendamente inasibles para un lenguaje público que se muestra cada vez más ajeno y distante de los dilemas más humanos y, por lo tanto, más dolorosos.
2012 deberá ser un año en el que debemos reconocer la impostergable urgencia de un diálogo renovado en contenido y propósito, a fin de revertir los duros procesos de rechazo, discriminación y exclusión social que nos imponen nuestras diferencias, tanto las socioeconómicas, como las ideológicas y conceptuales.
En esa lógica, el Diálogo encabezado por el Presidente de la República en 2011, de cara al movimiento de protesta liderado por Javier Sicilia, se ha convertido en emblemático en torno a la posibilidad de apertura, tolerancia y confrontación civilizada de posiciones y visiones.
De que tenemos la responsabilidad, todas y todos, de contribuir a la reconciliación nacional, no hay duda; a pesar de todo, la cuestión de fondo es cómo y por dónde empezar; cómo establecer consensos en torno a qué es lo urgente, qué es lo importante, y qué es lo que podemos dejar para mañana.
En función de lo anterior, en esta primera edición de 2012, presentamos distintas visiones en torno a cuáles son algunas de las rutas posibles en temas como la educación, el desarrollo y la seguridad, en el ánimo de continuar abonando a la discusión seria y responsable sobre la cuestión social en nuestro país.
Por otra parte, debo destacar un reconocimiento especial a la Licenciada Margarita Zavala Gómez del Campo, Presidenta del Consejo Ciudadano Consultivo del Sistema Nacional DIF, por su generosidad al haber aceptado mostrarnos su visión en torno a uno de los temas de mayor complejidad, no sólo en nuestro país, sino a nivel regional: las niñas y niños migrantes no acompañados.
Sin duda, la protección de las niñas y los niños, en particular de quienes viven las mayores condiciones de vulnerabilidad, es un tema que debe convocarnos y unirnos a todos, a fin de consolidar un país apropiado para la niñez. Por ello, mi reconocimiento a su empeño y decisión de hacer de ésta, una agenda no sólo institucional, sino personal de trabajo y compromiso.
Finalmente, agradezco también al Dr. Jorge Carpizo Mac Gregor la generosa disposición de poner al alcance de las y los lectores de México Social diversos textos en los que, con una verdadera vocación pedagógica –en el sentido más profundo del término-, revisa distintos temas relativos a las garantías sociales establecidas en nuestra Constitución Política.
A nombre del Consejo Editorial de nuestra revista, deseamos a nuestros lectores que este 2012 sea el mejor de todos los años.•
