El impacto de la pobreza y la desigualdad se observa en numerosas dimensiones del bienestar social, según se concluye en el estudio realizado por los epidemiólogos Richard WIlkinson y Kate Pickett de la University of Nottingham Medical School y del National Institute for Health Reserach, respectivamente, quienes revisan a nivel mundial el impacto de la desigualdad social. Los autores reportan que en aquellos países con mayor desigualdad se observan reducciones significativas en la esperanza de vida, el acceso a servicios de salud, y en la cohesión social. Por el contrario, la tendencia es creciente para la tasa de mortalidad infantil, la tasa de adolescentes embarazadas y la prevalencia de enfermedades mentales. En suma, la desigualdad fractura el equilibrio social en diferentes ámbitos, la vulnerabilidad se acelera(III) y, en consecuencia, propicia un campo fértil para la violación de las garantías individuales.
En el caso específico de México, muchas de las tendencias observadas en los indicadores de bienestar social coinciden con las conclusiones del estudio anterior. En este sentido, el 31.8% de la población no tiene acceso a servicios de salud; los niños y adolescentes de comunidades marginales sufren de maltrato, explotación y falta de acceso a un desarrollo equilibrado; son crecientes los delitos de trata de personas concentrada en grupos vulnerables (mujeres, niños, adolescentes); las comunidades indígenas viven aisladas del desarrollo económico del resto del país y en constante violación de sus derechos más elementales como la educación, alimentación, vivienda digna, entre otros(IV).
La importancia de la medición
El conocimiento preciso y riguroso de los efectos de la desigualdad, así como de la violación de las garantías individuales, representa la condición necesaria para diseñar acciones de política pública orientadas al restablecimiento del equilibrio social. La realización de estudios sociales es muy frecuente en México, pero en muchos casos la metodología empleada no tiene en cuenta aspectos que pueden llevar a importantes sesgos en el análisis. Tres de los problemas más frecuentes son la falta de una perspectiva longitudinal en los estudios, errores en la conceptualización de los niveles de análisis del fenómeno estudiado y en el análisis de causa-efecto. A continuación se analizan cada uno de estas posibles fuentes de error:
Necesidad de estudios longitudinales
Si bien existen bases de datos del INEGI, así como de otras instituciones públicas, muchas de estas encuestas representan esfuerzos aislados, sin una metodología sistemática, además de emplear diseños transversales (se levantan en un momento determinado, sin recolección de información en un momento anterior y posterior).
Es práctica común que los estudios sociales se concentren en la descripción de diferentes aspectos de la desigualdad social y la pobreza usando argumentos sin solidez empírica, que, si bien son valiosos, no permiten medir relaciones de causalidad. No es frecuente el levantamiento sistemático de información y, por tanto, no se pueden tener bases de datos confiables y legítimamente longitudinales (V), lo que impide que los estudios tengan una evidencia empírica y estén sustentados por un análisis estadístico basado en modelos que permitan garantizar la inferencia de las afirmaciones establecidas y solamente se puede llegar a un nivel descriptivo.
La falta de un análisis longitudinal de los indicadores sociales representa una barrera en la toma acciones que se traduzcan en una política pública, además de llegar a conclusiones erróneas sobre los fenómenos sociales que son objeto de estudio. Un ejemplo claro se refiere al estudio de la movilidad social: una forma válida de análisis requiere una perspectiva longitudinal, ya que implica medir la influencia del ingreso de los padres sobre el ingreso de los hijos. Para tal efecto, se requiere levantar la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE) de manera longitudinal y conocer las tendencias de evolución del ingreso en el tiempo.
El enfoque longitudinal permite la misma riqueza de análisis en el caso de la pobreza, ya que es posible estudiar las trayectorias de los índices de marginación de los municipios y conocer las diferentes tipologías de evolución (llamadas clases latentes). De esta manera se pueden caracterizar mejor los diferentes perfiles o tipologías de la marginación en México y diseñar políticas mucho más efectivas que aquéllas que implican un tratamiento homogéneo para todos los tipos de pobreza.
La necesidad de estudios multinivel
En lo que respecta a los errores de falacia ecológica(VI), si se utilizan bases de datos que han sido diseñadas para hacer inferencias a nivel estatal, no basta con obtener promedios directos por municipio para indagar sobre aspectos de pobreza multidimensional. Para poder inferir a nivel municipal se requiere de una metodología estadística avanzada que incluye el uso de encuestas nacionales, del censo, de modelos lineales y de simulación estocástica para obtener mediciones más precisas a nivel municipal.
Afortunadamente, existen herramientas que nos permiten obtener mediciones confiables y así dar un mejor soporte a las afirmaciones fenomenológicas que cuenten con evidencia empírica.
Varios estudiosos de la marginación y la desigualdad estudian los problemas desde enfoques macro y micro. Por un lado, los economistas macro ignoran la perspectiva individual y reclaman ser más objetivos dado que están más cerca de la idea de la universalidad. Los estudiosos de aspectos macrosociológicos se concentran en explicaciones teóricas generalistas, mientras que el enfoque micro favorece el entendimiento a profundidad de un número muy limitado de casos de estudio.
Sin embargo, ambos aspectos (macro y micro) son relevantes y deben conjuntarse para lograr un entendimiento integral del objeto de estudio. La microeconomía debe considerar aspectos macroeconómicos y observar las posibles interacciones entre ambos. Los sociólogos también se enfrentan con dilemas similares y pocas veces dan cuenta de los posibles efectos macro y micro al explicar algún fenómeno social(VII).
Un ejemplo ilustrativo es la estimación del ingreso de las familias: si se usan los datos del Censo para estimar el ingreso a nivel municipal (nivel macro), las estimaciones puntuales serán sesgadas para algunos municipios con muestra pequeña; si se utiliza la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de Hogares (nivel micro), las estimaciones puntuales serán más precisas pero el nivel de inferencia es a nivel estado, no municipal. Este problema se puede resolver usando modelos multiniveles con efectos fijos y aleatorios donde se incorporan los niveles micro (encuesta ENIGH) y macro (del Censo)(VIII).
En este mismo caso, existe la disyuntiva de considerar a la vivienda como unidad de análisis, como lo hace el Censo, de forma que se pueda obtener una medición del ingreso a nivel agregado. De esta manera se puede reportar el ingreso promedio a nivel agregado en los diferentes años de medición del Censo de Población. Sin bien esta medición puede ser correcta a nivel agregado, no refleja la misma precisión a nivel individual, por lo que se pueden realizar inferencias equivocadas.
No es posible obtener mediciones precisas a niveles inferiores de medición y por tanto cualquier política pública dirigida a los segmentos más necesitados de la población requiere analizar profundamente las implicaciones de estas decisiones metodológicas.
Un ejemplo que claramente ilustra la problemática de confundir los niveles de análisis es la evaluación de la percepción de la globalización por parte de ciudadanos de Latinoamérica(IX) (Merino & Vargas, 2011), en el que se utilizan dos niveles de análisis, nivel micro (individual) y nivel país (macro). Para ello se utiliza una encuesta representativa a nivel nacional de las principales economías de América Latina y variables macro medidas a nivel país usando diversas fuentes secundarias Este ejercicio muestra que el uso de modelos permite obtener inferencias más confiables; de otra manera, es posible caer en la especulación fenomenológica.
Necesidad de modelos estructurales
Parte de la investigación social consiste en medir percepciones que son aspectos subjetivos, los cuales se pueden calcular con un modelo de error de medición que incorpore la evaluación de la subjetividad. Los modelos estructurales incorporan modelos de error de medición que permiten cuantificar índices cuantitativos a partir de variables directamente observables (obtenidas de los cuestionarios). Los modelos estructurales incorporan variables latentes y éstas se pueden relacionar entre sí formando una estructura que debe ir soportada por una teoría.
Cualquier programa orientado al combate a la pobreza busca identificar sus efectos en las dimensiones más importantes de este fenómeno social. Para lograr este objetivo, los modelos estructurales permiten analizar las relaciones causales y no causales entre las variables tomadas como indicadores de los constructos fundamentales del modelo propuesto de política pública, excluyendo del análisis el error de medición. Se trata de entender qué constructos afectan a los objetivos del programa, de forma que el entendimiento de estas relaciones sirva de guía a la política pública. Sin estos modelos no sería posible identificar los mecanismos de actuación que operan para lograr un objetivo de política pública de forma rigurosa.
Conclusión
La idea central expuesta es que no hay forma de combatir la desigualdad si no se mide de manera rigurosa tanto su nivel actual como los factores que influyen en ella. Actualmente existe una diversidad de métodos estadísticos que permiten realizar una evaluación de la desigualdad desde un punto de vista cuantitativo que se integre con otras perspectivas cualitativas orientadas al entendimiento profundo de los factores que se asocian con ella. •
Notas y referencias
I. Los valores del índice de Gini oscilan entre 0 y 1, donde el valor de 0 indica una distribución equitativa del ingreso y un valor de 1 indica una distribución del ingreso totalmente inequitativa. Ejemplos de países con índices muy bajos son: Finlandia, Noruega y Japón. Algunos de los países con índices muy altos son Namibia, África del Sur y Haití.
II. Cortés, F. (2011). Desigualdad Económica y poder. El Colegio de México. Documento Interno de Trabajo.
III. Wilkinson, R. y Pickett, K. (2010). The Spirit Level: Why greater equality makes society stronger, Ed. Blumsbury, NY.
IV. Ver estudios realizados por CEIDAS y reportados en la revista México Social Año 0 No. 6, Enero 2011
V. Es decir, que la misma unidad de análisis se mida de manera consistente a lo largo del tiempo.
VI. El término de “falacia ecológica” se refiere a hacer inferencias a nivel micro usando información a nivel macro. Por ejemplo, si se utilizan datos de marginación con validez de inferencia a nivel estatal, éstos no se pueden usar para hacer inferencias a nivel municipal o a un nivel individual.
VII. Latour, B. (1993) We Have Never Been Modern. Cambridge, Massachusetts: Harvard University Press
VIII. Ver, por ejemplo, los resultados de estimaciones de marginación a nivel municipal realizadas por el Consejo Nacional de Evaluación de la Política Pública (www.coneval.gob)
IX. Merino, M. y Vargas, D. (2011) Globalization assessment by consumers: a multilevel approach with focus on Latin America. Artículo en revision.


