
A través de un ejercicio de levantamiento de 1,342 cuestionarios en planteles de bachillerato en Guanajuato y el Estado de México, CEIDAS pudo identificar que cerca del 20% de las y los jóvenes inscritos en escuelas de ese nivel educativo perciben la presencia de trata de personas en sus comunidades; asimismo, el ejercicio permite afirmar que hace falta trabajar mucho más en la construcción de una cultura de los derechos humanos, pues dos de cada tres jóvenes consultados considera que los violadores merecen la pena de muerte, mientras que más del 20% se muestra de acuerdo con la idea de que las personas que ejercen la prostitución “No deben tener los mismos derechos que los demás”
Desde el año 2008, el Centro de Estudios e Investigación en desarrollo y Asistencia Social, A.C. (CEIDAS) ha desarrollado un programa de formación participativa para la promoción de los derechos humanos, con especial énfasis en la prevención de la trata de personas.
Este proyecto se aplicó en una primera fase piloto, en ese año, en las ciudades de: Toluca, Estado de México; Tapachula, Chiapas; Tijuana, Baja California; Tlaxcala, Tlaxcala; Acapulco, Guerrero; y en el Distrito Federal; todas ellas consideradas como “focos rojos” por la alta incidencia del delito de trata de personas, lo cual ha sido documentado a través de estudios de caso y de investigación periodística. 
Posteriormente, a partir de 2010, el proyecto se extendió a escala estatal, teniendo hasta ahora un alto impacto en el Estado de México y en Guanajuato, en los que alianzas con instancias gubernamentales, organismos autónomos e instituciones de educación media-superior y superior han permitido llegar a miles de jóvenes de entre 15 y 22 años de edad.
El modelo aplicado por CEIDAS consta de un taller de sensibilización, el cual tiene tres horas de duración, y en el que se desarrollan diversos contenidos para mostrar la relevancia de construir una nueva ciudadanía social fundada en la protección y el cumplimiento de los derechos humanos.
Los talleres buscan construir una cultura para la paz en la que la violencia contra las mujeres, contras las niñas y los niños, así como todas las formas de explotación, sean rechazadas; es decir, el propósito mayor es construir una sociedad que muestre cero tolerancia ante los tratos crueles y degradantes, el abuso, la discriminación por razones de género y la presencia de crímenes que implican una violencia extrema, como es el caso de la trata de personas.
Uno de los componentes de los talleres del CEIDAS consiste en aplicar dos cuestionarios: uno de entrada, que permite tener una noción mucho más clara en torno a qué es lo que los jóvenes saben y asumen sobre algunos de sus derechos; y uno de salida, que permite estimar el impacto inmediato que tienen los talleres en la percepción de algunos de los temas que se desarrollan.
Este artículo tiene como objetivo presentar los resultados obtenidos a través de la aplicación de 1,342 cuestionarios, captados en distintas modalidades del bachillerato en los Estados de Guanajuato y el Estado de México, contestados voluntariamente por jóvenes que han participado en nuestros talleres, a quienes se les garantizó la confidencialidad de sus datos.
En evidencia, al no tratarse de una muestra aleatoria, los resultados no son estadísticamente generalizables; es decir, se trata de una muestra no aleatoria elegida bajo la consideración de que, de acuerdo con la literatura especializada, está compuesta por la población que se encuentra en mayores niveles de vulnerabilidad ante el riesgo de convertirse en víctimas de la trata de personas.
Con base en lo anterior, puede sostenerse que el ejercicio es sumamente significativo, pues capta, mediante un ejercicio exploratorio masivo, la opinión de jóvenes escolarizados en educación media-superior cuyo nivel educativo se sitúa en la media o por arriba de la media nacional en cuanto a los grados de escolaridad se refiere.
En ese sentido, se está hablando de una de las generaciones más educadas en la historia del país, y por ello también, se asumiría hipotéticamente, una de las generaciones con mayor capacidad de transformación y cambio positivo para el país.
Cuestionario – diagnóstico
Durante las sesiones de los talleres de sensibilización se les pide a las y los jóvenes que, de manera voluntaria, rellenen un cuestionario-diagnóstico, en torno a qué tanto conocen sobre sus derechos, en función de los factores de vulnerabilidad que la literatura identifica como determinantes del riesgo a convertirse en víctimas de la trata de personas.
En ese sentido, se plantearon 10 afirmaciones y se solicitó manifestar su grado de acuerdo o desacuerdo con cada una de ellas. Como opciones de respuesta se utilizan cinco opciones, tomando como referencia la “escala de Lickert”. Las 10 afirmaciones utilizadas son las siguientes:
1. Todos tenemos derecho a la vida.
2. Los golpes pueden ayudar a educar a los niños.
3. Los violadores merecen la pena de muerte.
4. No utilizo métodos anticonceptivos cuando tengo relaciones sexuales porque mi pareja así lo prefiere y yo acepto porque la/lo amo.
5. Las personas que se dedican a la prostitución no deberían tener los mismos derechos que los demás.
6. El hombre tiene derecho a decidir sobre la vida de su familia cuando él sostiene económicamente su hogar.
7. El hombre y la mujer deben ganar lo mismo si desempeñan la misma actividad.
8. Si un migrante sufre abusos o maltratos durante su trayecto o violan sus derechos es porque se lo merece.
9. Es mejor exponerse a migrar y soportar abusos o violaciones a los derechos humanos, que permanecer en un lugar donde no hay oportunidades para desarrollarse plenamente.
10. Los jóvenes tenemos la obligación de dejar los estudios cuando debemos apoyar económicamente a nuestras familias.
Como puede verse, las afirmaciones están vinculadas a un grupo de derechos humanos cuya violación sitúa a la población en mayor riesgo de convertirse en víctimas de la trata de personas. Así, se intenta explorar la percepción relativa al derecho a la vida, al ejercicio de los derechos sexuales y reproductivos, a vivir alejados de toda forma de maltrato, abuso y violencia, así como a los derechos económicos y sociales en general.

Los resultados provienen de dos jornadas de sensibilización desarrolladas en bachilleratos situados en los siguientes Municipios de Guanajuato: Irapuato, Salvatierra, Cuerámaro, Celaya, Apaseo el Grande, San Felipe, San Luis de la Paz, Villagrán y San José Iturbide. En el Estado de México, los alumnos participantes son de los municipios de: Atizapán, Cuautitlán, Tlalnepantla, Naucalpan, Nicolás Romero, Ecatepec, Tecámac, Tultitlán, Coacalco, Chalco, Chimalhuacán, Los Reyes la Paz y Texcoco.
En estas jornadas se llevaron a cabo 45 talleres en los que participaron 2,450 estudiantes, de los cuales 1,342 completaron al 100% los cuestionarios.
RESULTADOS del “Cuestionario - Diagnóstico”
La pregunta número 1 del “Cuestionario diagnóstico” muestra que en una abrumadora mayoría, las y los jóvenes que contestaron el cuestionario están muy de acuerdo o de acuerdo con la afirmación de que todos tenemos derecho a la vida. En ese sentido se pronunció el 94.41%; un 1% manifestó no estar de acuerdo ni en desacuerdo con la afirmación citada, mientras que el 4% manifestó estar “totalmente en desacuerdo” con la idea de que todos tenemos derecho a la vida. 
Esta pregunta tiene una estrecha relación con la pregunta número 3, la cual dice: “los violadores merecen la pena de muerte”. Ante esta afirmación, un 62.78% de quienes respondieron el cuestionario dijeron estar “completamente de acuerdo” o “de acuerdo”; un 23% dijo “no estar de acuerdo ni en desacuerdo”, mientras que sólo un 14% rechazó la idea de aplicar la pena de muerte a los violadores.
Asimismo, el cuestionario permite vislumbrar una cierta tolerancia al maltrato y violencia en contra de los niños; en efecto, a la cuestión número 2, en la que se plantea que “los golpes pueden ayudar a educar a los niños”, el 7% manifestó estar “completamente de acuerdo o de acuerdo”; es interesante observar que otro 7.4% manifestó no tener opinión al respecto, mientras que la mayoría dijo estar “en desacuerdo” o completamente en desacuerdo”.
Las preguntas 4 y 5 están vinculadas, de manera general, con el tema de los derechos sexuales y reproductivos de las y los jóvenes. La número 4 explora el grado de conocimiento que tienen, en particular las mujeres jóvenes, respecto del derecho a decidir sobre su cuerpo y el ejercicio de su sexualidad. De este modo, ante la afirmación: “No uso métodos anticonceptivos o protección cuando tengo relaciones, porque mi pareja así lo prefiere y yo acepto porque lo/la amo”; el 12.3% contestó estar “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”; un 13% manifestó no tener opinión al respecto, mientras que casi el 74% manifestó estar “totalmente en desacuerdo” o en “desacuerdo”. 
El resultado es sumamente interesante porque plantea una respuesta que está totalmente a la inversa de los resultados de la ENADID, 2009, en la que más del 60% de las jóvenes mujeres entre 15 y 19 años manifestó que no utilizó ningún método anticonceptivo cuando tuvo su primera relación sexual.
Asimismo, respecto a la Variable 5, la cual dice: “Las personas que se dedican a la prostitución no deberían tener los mismos derechos que los demás”, uno de cada cinco jóvenes que respondieron a la pregunta manifestaron estar “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”; el 15% no tuvo opinión al respecto, mientras que el 64% dijo estar “totalmente en desacuerdo” o “en desacuerdo”.
Cuestionario de salida
El cuestionario de salida consta de siete afirmaciones, cuyas respuestas también son valoradas utilizando la “Escala de Lickert”. Las afirmaciones se reproducen a continuación:
• La trata de seres humanos implica el secuestro, la explotación y el engaño de las personas, aún cuando ellas accedan.
• La inseguridad en las calles, la violencia intrafamiliar, así como la migración son factores que ponen a las personas en riesgo de convertirse en víctimas de trata.
• Una persona que trabaja, a la que no le pagan, la encierran y maltratan es víctima de trata de personas.
• Las personas que compran a otras personas tienen derecho a disponer de su libertad por el hecho de ser sus dueños.
• En mi comunidad hay casos de trata de personas.
• La trata de personas debe denunciarse, si tengo miedo, puedo hacerlo de manera anónima.
• Las personas pobres deben aceptar cualquier trabajo, es mejor a morir de hambre.
RESULTADOS del “Cuestionario de salida”
Este segundo cuestionario tiene como finalidad captar la percepción que las y los jóvenes tienen respecto del delito de la trata de personas y otros fenómenos asociados. Así, es preocupante observar cómo, ante la afirmación “La trata de seres humanos implica el secuestro, la explotación y el engaño de las personas, aun cuando ellas accedan”, el 31.85% manifestó estar “totalmente en desacuerdo” o “en desacuerdo”; el 6% manifestó no tener opinión al respecto; mientras que el 62.1% manifestó estar “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”.
Es también interesante observar que estos resultados son consistentes con los obtenidos a través de la Encuesta piloto que sobre el tema CEIDAS construyó en 2010 en las ciudades de San Luis Potosí y Oaxaca, y cuyos resultados fueron publicados en nuestra edición de abril de 2011.

Los resultados del cuestionario de salida permiten identificar también que la gran mayoría de las y los jóvenes identifica con claridad cuáles son los factores de vulnerabilidad que los ponen en riesgo (casi el 80%), mientras que un porcentaje similar puede identificar con claridad ejemplos específicos de casos de trata de personas.
Uno de los resultados más sorprendentes de estos cuestionarios es el muy alto porcentaje de jóvenes que aseguran que en sus comunidades hay casos de trata de personas. En efecto, frente a la afirmación de: “En mi comunidad hay casos de trata de personas”, el 20.5% de las y los jóvenes manifestó estar “Totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”. Al respecto vale la pena destacar que el resultado es mucho mayor al obtenido a través de la citada encuesta piloto desarrollada por CEIDAS, en la cual sólo un 8.5% de las personas manifestó saber que en su comunidad o colonia hay casos de trata de personas. 
Es interesante observar también que entre los jóvenes del bachillerato que participaron en este ejercicio hay una enorme disposición a la denuncia, pues más del 80% afirmó estar “totalmente de acuerdo” o “de acuerdo” con la afirmación de que la trata de personas es un delito que debe denunciarse.
Finalmente, también sobresale el rechazo de los jóvenes a aceptar la explotación, pues ante la afirmación de: “Las personas pobres deben aceptar cualquier trabajo, es mejor a morir de hambre”, sólo el 14% manifestó estar “Totalmente de acuerdo” o “de acuerdo”, mientras que más del 70% rechazó estar de acuerdo con tal afirmación.
Lo que es evidente, con base en estos datos, es que aún hace falta desarrollar un trabajo mucho más intenso en materia de información y promoción de los derechos humanos, pero, sobre todo, es de remarcarse el hecho de que las y los jóvenes tienen cada vez mayor conciencia de la importancia que tiene la protección de los derechos humanos en la construcción de una sociedad con paz, justicia y dignidad.
Así, lo que este ejercicio permite sostener es que en el trabajo con los jóvenes se encuentra la clave para formar a una nueva generación de agentes activos para el cambio positivo de la sociedad, y para construir un México en paz, sin violencia, y basado en la solidaridad.•