México Social (MS): ¿Cómo surge Evalúa DF?
Pablo Yanes (PY): Por decreto del Jefe de Gobierno y, posteriormente, por una reforma a la Ley de Desarrollo Social de la Ciudad, en la cual se crea este organismo público descentralizado, que tiene niveles de autonomía y gestión técnica muy elevados. Fundamentalmente, Evalúa DF es parte del proceso de institucionalización de la política social en la ciudad y de creación de órganos fuertes destinados a la evaluación externa, a la medición del grado de avance en el lenguaje de los derechos sociales en la ciudad y la medición de la pobreza, la desigualdad y la evaluación de políticas y programas.
El diseño institucional de este organismo se parece al CONEVAL en términos de que cuenta con un comité de académicos -en el que al menos cuatro tienen que pertenecer al SIN-, que es el órgano que toma todas las decisiones sustantivas del organismo. Asimismo, tenemos en común el hecho de que consideramos que la medición de la pobreza debe ser multidimensional, y éste es un punto de partida importante; sin embargo, el tema es cómo medir la pobreza de carácter multidimensional.
Por otra parte, difiere del Consejo en dos cuestiones: la primera es que se estableció por ley que los consejeros ciudadanos, durante el periodo en que se encuentran en función, son inamovibles; y la segunda, un tema de mucha relevancia, es que a sus Recomendaciones se le dio un carácter vinculatorio: de este modo se establece que, de emitirse una Recomendación, los órganos evaluados tienen la responsabilidad jurídica de dar una respuesta formal; en caso de ser aceptadas, se abre un proceso y se define un cronograma para medir el grado de avance en su cumplimiento. Si no son aceptadas, y a juicio de Evalúa DF, los argumentos ofrecidos carecen de consistencia, se abre un proceso de controversia.
MS: ¿Qué distingue al método de Evalúa DF de la medición del CONEVAL?
PY: A diferencia del CONEVAL, en Evalúa DF se agrega la categoría de tiempo como uno de los componentes de la medición multidimensional; en el caso del CONEVAL, se tienen en cuenta el ingreso y Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI), mientras que el método de Evalúa DF tiene que ver con ingresos, las NBI y la disponibilidad de tiempo de los integrantes de los hogares.
Otro aspecto importante a destacar es cómo se articulan las carencias en alguno de estos dos ámbitos: de pobreza de ingresos y de pobreza por NBI. Consideramos que la pobreza es un elemento aditivo, es decir, que se es pobre si se cumple con alguna de las dos condiciones, y no sólo cuando se cumplen simultáneamente ambas; es decir, se puede ser “pobre por ingresos” y “no pobre por NBI”, o al revés, pero el balance es que eres pobre.
En el caso del CONEVAL, para ser pobre tienes que cumplir con las dos características, es decir, serlo “por ingresos” y “por NBI”; esto tiende a subestimar la magnitud de la pobreza y seguramente está produciendo errores de exclusión en términos de que, personas que viven en condiciones de pobreza, como no cumplen con las dos condiciones, son excluidas en el cómputo final. Según ambas perspectivas, la medición de la pobreza tiene dimensiones distintas.
Nosotros consideramos que para un país como México lo correcto es considerar a una persona como pobre, cuando cumple con alguna de las condiciones y no forzosamente con las dos, porque estamos seguros de que con la metodología que seguimos, no cometemos ningún error de exclusión: no nos quedan pobres fuera, ya que pueden serlo por la vía de los ingresos, por la vía de NBI o por ambas. Para ser no pobre, desde la perspectiva de Evalúa DF, es necesario no serlo en ninguna de ellas.
Lo anterior porque desde mi punto de vista es paradójico que la pobreza multidimensional tienda a ser significativamente menor que la pobreza por ingresos, cuando lo lógico es que en un país con tantas carencias, uno puede estar en situación de pobreza por una vía o por la otra.
Los "vulnerables" también son pobres
MS: ¿Cuáles son las principales implicaciones de las diferencias en los resultados de ambas mediciones?
PY: Para nosotros el tema es quiénes son los pobres. Consideramos que hay un nivel de pobreza, tanto en la ciudad como en el país, muy superior al que registra el CONEVAL, porque nosotros establecemos un método que busca el mínimo error, ya que, el estar en condición de alguna carencia, cuando no hay un mecanismo de compensación vía el ingreso, es estar en una situación evidente de pobreza.
Conforme al CONEVAL, la pobreza en el Distrito Federal es de 28.7%, y para nosotros está en alrededor del 66%, lo que implica magnitudes y enfoques diferentes para la política social. Aquí se justificaría priorizar la focalización y se tendrían que hacer políticas de mucho mayor alcance.
Sin embargo, si dentro de la medición del CONEVAL se suman el total de pobres y de vulnerables, da como resultado una cifra bastante parecida a la obtenida por Evalúa DF. La cuestión es, por lo tanto, si los “vulnerables” son parte de la población pobre del país o no, y nosotros consideramos que sí.
Existe una diferencia importante en el método de medición: el nuestro pondera los niveles de acceso, porque establece un umbral de satisfacción y una gradación de acceso, y permite aprovechar al máximo la información disponible; es decir, no se vuelve “A” o “B”, y así tanto en acceso a la salud, como al agua y a la educación. Por ejemplo:
• Acceso al agua potable sería equivalente a 1, lo cual significa que se tiene acceso al agua potable de manera permanente dentro de la vivienda
• Acceso a agua potable dentro de la vivienda, pero sólo dos veces a la semana sería equivalente a 0.75
• Acceso a agua potable por medio de una pipa que llega una vez por semana equivaldría a 0.25
Y, en este sentido, el CONEVAL establece un umbral bajo con un esquema dicotómico en el que es “0” o es “1”, y que tiende a una lógica de mínimos de bienestar, independientemente de la calidad de los servicios. Ese es un error grave.
Aumento en pobreza no correspondió a magnitud de la crisis
MS: ¿Qué explica los niveles de aumento de la pobreza ante la gran caída del ingreso entre 2008 y 2010?
PY: En Evalúa DF, en esta última medición, no queríamos saber si había aumentado o disminuido la pobreza, el consenso era que, ante la magnitud de la crisis del empleo y del ingreso, era claro que venía un crecimiento de la pobreza, pero la pregunta era: ¿de cuánto?, y creo que no hay correspondencia entre la magnitud de la caída del ingreso y el relativamente pequeño aumento de la pobreza.
Durante la crisis se registraron caídas del ingreso que van de alrededor del 6 al 13%, y un aumento en la pobreza del 1.7%, y esto habría que revisarlo, porque el país ha pasado por una crisis de empleo y de ingreso muy fuerte, y lo que el CONEVAL denomina como “población no pobre” más la “no vulnerable” aumentó el 1.3%, es decir, pareciera ser que una gran crisis no nos afecta tanto, y esto hay que revisarlo.
Esto puede dar una lectura equivocada en el sentido de que la economía no es tan relevante en la política social, cuando en realidad es estratégica. La pobreza ha tenido un comportamiento claramente pro cíclico en México, y en este caso hay una gran diferencia entre la intensidad del ciclo económico y la tendencia de la pobreza, pues la economía presentó una caída muy importante y pareciera ser, según las mediciones, que la pobreza no tuvo un incremento tan significativo. Existe el riesgo de que estemos sobredimensionando el avance en las NBI y se esté utilizando como un proceso de sobrecompensación ante la caída del ingreso.
El gobierno federal optó por una política muy ortodoxa frente a la crisis. Mientras en el mundo se estaban haciendo intervenciones públicas muy importantes de estímulo a la demanda y de inversión pública en montos muy significativos; por el contrario, en México prácticamente no tuvimos un diseño de política anti cíclica de gran calado.
Es fundamental asumir una nueva articulación entre política económica y política social: hay que transformar la primera e intensificar la segunda, y no hacer una lectura complaciente de lo que ha pasado, pues los temas de la política económica, el modelo económico, el papel del salario y las estrategias redistributivas son fundamentales, y pequeñas intervenciones públicas no significa que haya efectivos procesos de protección e inclusión social.
Alguien que tiene una carencia no es vulnerable, es vulnerado. Si una persona ya no tuvo acceso a la educación o a la salud, es parte de una población con carencias reales. Nosotros hemos optado por establecer elementos de vida digna, pues donde hay una carencia hay mucho que hacer, y de esto se deriva la magnitud de la política social.
Dos tercios de la población del Distrito Federal no tiene el ingreso suficiente ni la satisfacción básica de sus derechos, o alguno de los dos, y ellos deben ser la prioridad de la política social; la focalización no debe ser el eje exclusivo de la política, sino sólo un factor complementario.
Ha llegado el momento de hacer una recapitulación de los 10 años en los que se ha llevado a cabo la medición de la pobreza, y realizar, a la luz de la aplicación de diferentes métodos para una misma realidad, un balance de las consistencias y las debilidades de los métodos, así como de las metodologías que se han utilizado, porque la tendencia ha sido que a los cambios en éstas corresponde siempre una caída en la pobreza. Lo que tenemos que ver, entonces, es si es un cambio en la realidad o un cambio en la metodología.•
PABLO ENRIQUE YANES RIZODirector General del Consejo de Evaluación del Desarrollo Social del Distrito Federal. Es maestro de Gobierno y Asuntos Públicos por la Facultad de Ciencias Políticas de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue director de atención a indígenas de la Dirección Federal de Equidad y Desarrollo Social y de Equidad y Desarrollo Social, así como coordinador de asesores de la Secretaría de Desarrollo Social del Gobierno del Distrito Federal.
Es consultor de la ONU-hábitat y del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los derechos humanos sobre políticas y pueblos indígenas en ciudades.

