El 13 de agosto del año 2025 el INEGI dio a conocer el resultado de la medición oficial de la pobreza correspondiente al año 2024. Tanto la pobreza como la pobreza extrema multidimensional registraron una caída con respecto a la medición del año 2022 y también con relación a 2018. Más pronto que tarde surgieron dos tipos de críticas, unas que apuntaban a las carencias y otras que ponían el acento en el ingreso.
Escribe: Fernando Cortés (PUED-UNAM)
Las críticas referidas a las carencias se centraron en destacar los cambios introducidos en el proceso de medición, con respecto a 2022 y años anteriores, que entrañaban una reducción de la carencia en salud y en el acceso a los servicios de la vivienda (en específico, acceso al agua en la vivienda) originada por modificaciones en la forma de medir, sin que ello correspondiese, sostienen, a cambios en las condiciones de vida de la población en esas materias. Aún más se argumenta que con la información recabada se habrían podido cuantificar ambas carencias, grosso modo, de la misma manera que en las mediciones correspondientes a los años anteriores.
A los comentarios críticos acerca de las carencias habría que agregar las dudas sobre la medición de los ingresos en 2022 y 2024. Se argumenta que la reducción de la pobreza iniciada en 2022 se originó, si no totalmente, al menos en parte, en que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) registró un aumento en la captación del ingreso, sin que ello necesariamente signifique que crecieron los ingresos de los hogares mexicanos. En apoyo a esta idea se plantea que el ingreso registrado por la ENIGH representó, entre los años 2016 y 2020, alrededor de un 40 por ciento del ingreso de los hogares según la Cuenta de Hogares del Sistema de Cuentas Nacionales de México, sin embargo, dicho porcentaje se elevó a 42.5 por ciento en 2022 y a 47.3 por ciento 2024. Bajo el supuesto que la medición del ingreso en Cuentas Nacionales es más robusta que la de ENIGH, se concluye que una parte de la reducción de la pobreza se origina en mejoras en el registro del ingreso reportado por la Encuesta.
En lo que sigue se procede a examinar los dos tipos de comentarios críticos que ha suscitado la caída de la pobreza en el año 2024. Se empieza por las carencias y se continúa con el ingreso.
Las modificaciones introducidas en el cálculo de las carencias por acceso a la salud y a los servicios de la vivienda en la medición oficial de la pobreza, plantean problemas de validez en la medición (cambios en el concepto) así como de comparabilidad en el tiempo, y como consecuencia de ello, una caída en la medida puede responder no sólo al abatimiento del fenómeno sino también a la modificación del instrumento con que se mide y a la mudanza en el concepto. Para formarse una idea de la importancia que pueden tener las variaciones introducidas en el cómputo de las carencias de salud y acceso a servicios básicos de la vivienda sobre la pobreza, se ha recurrido a métodos de experimentación numérica; el resultado ha sido que por cada 1 por ciento de cambio en esas carencias la pobreza multidimensional se modifica en 0.066 puntos porcentuales (p.p.), en ambos casos, y por tanto, si hubiese un subregistro de 10 por ciento, entonces la pobreza aumentaría en 0.66, es decir, dos tercios de uno por ciento. En la pobreza extrema la situación es similar, las proporciones de cambio ante variaciones porcentuales en el acceso a la salud y servicios básicos de la vivienda son del orden de 0.024 y 0.026, respectivamente, de modo que un subregistro de 10 por ciento en la carencia se refleja en un cambio de 0.24 p.p. y 0.26 p.p. en la pobreza extrema multidimensional.
La discusión respecto a la medición de las carencias es de suma relevancia para disponer de una medida que sea confiable y válida, así como, para garantizar la comparabilidad de la información en el tiempo y, también en el territorio. Una buena medición sería útil para servir de base al diseño de políticas y para el estudio del acceso de la población a la salud y al agua potable, pero tiene poco peso empírico, como se ha visto, sobre la prevalencia de la pobreza y de la pobreza extrema multidimensional.
En cuanto a la medición del ingreso, desde hace más de medio siglo Oscar Altimir planteó que las Encuestas de Ingresos y Gastos sub registraban los ingresos de los hogares. Hoy sabemos que el subregistro esconde dos fenómenos diferentes: truncamiento y subdeclaración. Truncamiento porque falla en el registro de las colas de la distribución estadística del ingreso; no tiene la habilidad de llegar a los hogares realmente ricos ni tampoco a los paupérrimos que suelen habitar en lugares de difícil acceso donde, además, predominan lenguas originarias. Subdeclaración porque los entrevistados suelen reportar menos ingresos que los efectivamente recibidos debido a varias razones que no es pertinente detallar en este escrito.
El mismo Altimir propuso un método de ajuste de la Encuesta de Ingresos y Gastos a Cuentas Nacionales, según fuentes de ingreso, que por lo demás fue utilizado durante mucho tiempo. El estudio de la contribución de cada una de las fuentes a la formación del ingreso total de los hogares hizo ver que el mayor grado de subestimación se presenta en la renta del capital, mientras que las remuneraciones del trabajo están muy bien captadas en la Encuesta. Esto quiere decir que la encuesta “ve” muy bien los ingresos del trabajo, pero registra “muy mal” los provenientes de las utilidades de las empresas, los intereses recibidos por inversiones bancarias, etc.
De otra parte, la estructura porcentual del PIB (por el método de ingreso) que publica el INEGI muestra que a partir de 2019 ha tenido lugar un proceso de redistribución progresiva del ingreso, que ha trasladado ingresos del capital, en favor, principalmente, de las remuneraciones a los asalariados y, secundariamente, de los sectores sociales que obtienen ingresos mixtos, constituidos principalmente por pequeños empresarios, microempresarios y trabajadores por cuenta propia. En efecto, entre los años 2018 y 2024 el ingreso del capital redujo en 7 puntos porcentuales (p.p.) su participación en el PIB, los trabajadores ganaron 5.7 p.p. y los ingresos mixtos casi un p.p. del PIB.
Esta redistribución estuvo asociada al alza sistemática del salario mínimo que empezó a elevarse, en términos reales, a partir de 2015 y se aceleró a partir de 2019: más que se duplicó entre los años 2018 y 2024 y creció por encima del 30 por ciento en el bienio 2022 a 2024. Como consecuencia de estos procesos macro económicos crecieron las remuneraciones del trabajo, fuente de ingreso que hemos señalado, registra muy bien la ENIGH, al mismo tiempo que disminuyó la renta de la propiedad que en la ENIGH presenta los más elevados niveles de subregistro. La combinación de ambos movimientos conduce al alza de la relación entre el ingreso corriente total de la ENIGH y el ingreso disponible bruto del sector Hogares de la Cuenta de Sectores Institucionales, desde el año 2022 y siguientes.
En cuanto a la subdeclaración de los ingresos reportados por la ENIGH, se debe señalar que el INEGI, está obligado por su propia normatividad a introducir mejoras en sus procesos de generación de información que, naturalmente lesionan la comparabilidad de los datos producidos. El artículo 12 de la Ley del Instituto Nacional de Estadística y Geografía, mandata que los datos producidos, así como los del Sistema Nacional de Información Estadística y Geográfica (SNIEG) deben satisfacer los criterios de “Veracidad y confiabilidad”.
A este respecto, aunque no se dispone de conocimiento sobre la afinación y control de las diversas etapas involucradas en la captación de información de la ENIGH, es probable que, impelidos por el criterio de veracidad y confiabilidad, en las diferentes encuestas se empleen los marcos muestrales más actualizados, se introduzcan modificaciones en los operativos de campo en función de la experiencia propia y de la generada en otras latitudes, también en la preparación, el control y la supervisión de los encuestadores, se realicen mejoras en los análisis preliminares que permitan examinar en terreno la consistencia de la información proporcionada por los entrevistados, se manejen de forma más expedita las re entrevistas, también se tenga información oportuna sobre el control de errores de codificación etc., todo ello con el propósito de ofrecer datos veraces y confiables. Es muy posible que el perfeccionamiento de algunas de las medidas de este conjunto de operaciones mejoren la veracidad y calidad de los datos y que, por tanto, originen una caída de la subdeclaración.
Tenemos, entonces, que la redistribución del ingreso entre los factores de la producción conduce al aumento en la participación del trabajo, abate el truncamiento por la derecha de la distribución del ingreso y la transferencia en favor del trabajo lleva a la disminución del subregistro de la ENIGH respecto a la cuenta de hogares en Cuentas Nacionales. Por otra parte, es muy probable que también se haya combatido la subdeclaración. No se dispone de información que permita estimar cuanto del aumento en el ingreso se originó en la disminución del truncamiento y cuánto en la caída de la subdeclaración.
Volviendo al tema central, que es la reducción de la prevalencia de la pobreza multidimensional, entre 2018 y 2024 y entre 2022 y 2024, se debe enfatizar que, según las simulaciones realizadas, por cada uno por ciento de variación en la pobreza por ingreso la pobreza multidimensional se mueve en 0.6 p.p., es decir si la pobreza por ingreso aumentase en 10 p.p. la pobreza oficial lo haría en 6 p.p. Lo que marca una diferencia sustancial con las carencias. En el caso de la pobreza extrema el coeficiente del ingreso es 0.18, mucho más elevado que el 0.024 de la carencia en salud y el 0.026 de los servicios básicos de la vivienda.
Ahora bien, la caída de la pobreza observada en el sexenio 2018 a 2024 y en el bienio 2022 a 2024, fue impulsada por el aumento en el salario mínimo, un cambio en la tendencia en la distribución factorial del producto en favor de los trabajadores y por una redistribución de los ingresos entre los hogares, pues el alza del salario mínimo favoreció principalmente a los hogares y personas de ingresos más bajos. La mejora en la captación de los ingresos en las ENIGH respecto a Cuentas Nacionales posteriores a la crisis del COVID, se debe, en parte, a la redistribución del producto.
Análisis más finos de la variación de la pobreza en este período muestran que el efecto ingreso es dominante, seguido por aportes menores de las modificaciones en la desigualdad y en tercer lugar, de los programas sociales.
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