Colapso humanitario en Cuba
Escrito por: Enrique Provencio D.
Colapso humanitario: esta es la formulación que utilizó la ONU el pasado 4 de febrero para referirse a la situación en Cuba, especialmente como consecuencia de la creciente escasez de combustible y las recientes medidas estadounidenses, que para todo fin práctico cancelan la importación de petróleo, pero también como resultado del deterioro estructural económico y político que aqueja al país desde hace ya muchas décadas.
Te invitamos a leer: Desigualdad, riqueza sin control y democracias en riesgo
En cualquiera de sus acepciones generales, la caracterización de colapso tiene impliaciones graves: alude a catástrofe, ruina, caída y parálisis, entre otras. La vida de la mayoría de la población cubana está sometida a circunstancias extremas, padeciendo carencias difíciles de asimilar. El horizonte inmediato presenta riesgos aún más graves, por la orden ejecutiva que firmó Trump el 29 de enero, y que, eufemísticamente, se llama “abordaje de las amenazas del gobierno de Cuba a los Estados Unidos”[i].
En esencia, lo que la orden sostiene es que “las políticas, prácticas y acciones del Gobierno de Cuba constituyen una amenaza inusual y extraordinaria”para Estados Unidos, y que “desestabiliza a la región mediante la migración y la violencia”, ante lo que declara una emergencia nacional (para E.U.). Parecería un típico recurso retórico, pero la disposición estableció que a cualquier país que directa o indirectamente venda o suministre petróleo a Cuba, se le impondrán aranceles adicionales a los existentes.
Se trata de un estrangulamiento que de inmediato surtió efecto sobre la ya mínima capacidad de generación eléctrica, en la suspensión de la mayoría de los vuelos y en otras funciones esenciales y servicios vitales, que ya se encontraban muy afectados desde hace años o décadas, pero que se agravaron desde principios de enero con la suspensión de llegadas de petróleo de Venezuela y luego desde México.
Como lo ha narrado Leonardo Padura, con su voz tan poderosa por su calidad literaria y su potente mirada, por su vivencia directa desde los hechos y por su perspectiva que cubre el cambio local desde los años sesenta en adelante y hasta la fecha, la historia de su país se puede narrar desde el deterioro continuo y progresivo, desde la promesa de un porvenir luminoso a una realidad literalmente oscura, del éxodo y la diáspora. Un pasado como tiempo vital en el que la vida se fue consumiendo, pero también, ha escrito Padura recientemente, un futuro que ya llegó y que “no tiene buena pinta”[ii].
Según los testimonios transmitidos, incluyendo lo que se reportan con una clara simpatía hacia el régimen cubano, no parece haber ámbito cotidiano que no esté afectado. De las comunicaciones al transporte, de la preparación de alimentos al funcionamiento de escuelas y hospitales, de la producción agrícola al turismo, desde los sectores tradicionales hasta los que requieren nuevas tecnologías, todo está cruzando por una disfuncionalidad que se traduce en la penuria individual y colectiva.
Un informe de Naciones Unidas, que documentó la situación cubana con actualizaciones a 2025, retrata un panorama desperanzador, a partir de los reportes de decenas de organismos internacionales especializados[iii]. El documento pone al día una larga serie que la ONU viene presentando desde hace más de 30 años, en los que se sustentan las resoluciones de la Asamblea General que llaman a terminar el bloqueo económico, comercial y financiero, como oficialmente lo llama la ONU. A todo esto se sumó ya la nueva medida que deja sin petroleo a Cuba, y que tiene una salvedad diciendo que si el régimen de la isla se alínea con Estados Unidos, puede cambiar la orden ejecutiva. Esto, en efecto, no tiene buena pinta, sobre todo viendo lo ocurrido en Venezuela.
El interés de Trump no está en la democratización cubana, ni siquiera en su desarrollo, sino en el control total del espacio caribeño y en su potencial para los negocios de las corporaciones estadounidenses, como lo deja en claro su Estrategia de Seguridad Nacional. Tampoco lo conmueve la crisis humanitaria, más allá de usarla para promover sus fines.
Pero no se trata de rechazar las medidas y amenazas de Trump para apoyar al régimen cubano, que no parece tener salida ni capacidad para mantener su hegemonía ni para organizar la reconstrucción. Hoy urgen soluciones que auxilien a la población cubana, que está bajo el colapso humanitario, es la urgencia mayor, tanto de la sociedades como de los gobiernos que han declarado su apoyo a Cuba. Al mismo tiempo, como lo han dicho muchos cubanos de buena fe, remontar el colapso supone la democratización y la protección de los derechos civiles elementales de la sociedad cubana.
También podría interesarte: Recesión democrática y tómbola política
[i] The White House. Addressing Threats to the United States by the Government of Cuba. Executive Orders. January 29, 2026.
[ii]Leonardo Padura, El futuro. El País, 17 de enero de 2026.
[iii] Naciones Unidas, Asamblea General. 14 de agosto de 2025. Necesidad de poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América contra Cuba. Informe del Secretario General.
¿Por qué necesitamos su ayuda? Porque somos una organización independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones. Dependemos de su generosa contribución. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad. Ayúdenos a difundir la verdad, comparta este artículo con sus amigos.
El abatimiento del líder del grupo criminal denominado como “cartel Jalisco nueva generación” marca un…
El reordenamiento del mundo se está concretando a golpe de acciones y hechos verificables, pero…
La confirmación del abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel…
En el entramado del Estado mexicano moderno, donde la legitimidad descansa simultáneamente en la capacidad…
Para Mario Mota, el niño que siempre fue. Reseña de: Saúl, Arellano, La infancia y…
Cuando cursé la educación primaria, entre 1965 y 1971, estudié en aquellos entrañables libros de…
Esta web usa cookies.