La cultura estimula la expresión de “los dolores colectivos” - Mexico Social

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La cultura estimula la expresión de “los dolores colectivos”

La cultura es el gran instrumento para enfrentar las desigualdades, las violencias sociales y físicas. Atravesamos por un momento de crisis que implica tomar decisiones, una de ellas es hacer los espacios de cultura mucho más accesibles y que todos se sientan invitados, cómodos, y brindar muchas más herramientas para la interpretación, consideraron académicos universitarios.

Un Artículo de: Gaceta UNAM María Guadalupe Lugo García

Eduardo Vázquez Martín, coordinador ejecutivo del Mandato del Antiguo Colegio de San Ildefonso, mencionó que ante la crisis de violencia que se vive es necesario reivindicar el papel de la cultura como espacio de libertad. “La expresión de la creatividad y el pensamiento crítico, la curiosidad y la empatía, estimulan la expresión de los dolores colectivos”.

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Debe reconocerse que “estamos en un momento de la historia en el que no tenemos una ruta clara de cómo salir del mundo en el que estamos, cómo superar esta crisis de violencia. Lo que debemos hacer es manifestar nuestra perplejidad y compartirla con los demás”, mencionó al participar en el Seminario Permanente Trata de Personas y Riesgos Sociales.

En la sesión Cultura, paz y violencias: Horizonte y desafíos, Vázquez Martín dijo que, frente a la violencia, es necesaria la cultura y resistencia para mitigarla. La Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco) se fundó inmediatamente después del Holocausto y la Segunda Guerra Mundial, y desde entonces plantea el papel de la cultura y de la educación como principal agente de paz.

Se requiere reivindicar el papel de la cultura como espacio de libertad, donde la expresión de la creatividad y el pensamiento crítico, la curiosidad y la empatía estimulan la expresión de los dolores colectivos, así como la inconformidad y la rebeldía que desde la imaginación y la creatividad se convierten en resistencia, contestación y potencial transformación de la realidad.

En el Auditorio José Vasconcelos, del Centro de Enseñanza para Extranjeros (CEPE), consideró que, sin embargo, “para quienes trabajamos en el ámbito de la cultura y las artes es primordial replantearnos el papel de nuestras instituciones, escuelas, museos, centros culturales, proyectos editoriales y de difusión artística”.

Por ello, “debemos concebirnos como espacios de reflexión abiertos a la participación social, refugios de resistencia frente a la violencia, incubadoras de empatía y sensibilización activa frente a la banalidad del mal. En medio de la aceleración distópica y aleatoria de una entropía de carácter virtual y material, los espacios culturales podemos y debemos ser también laboratorios de sentido, de paz y futuro”.

Al hacer uso de la palabra, la directora del CEPE, Anel Pérez Martínez, mencionó que el arte “es la forma simbólica de decir sin decir y de acompañar, como ocurre con la poesía, la literatura o la lengua; como lo que hacemos en el CEPE. La cultura en momentos de crisis sirve para empatizar, hacer de la realidad cruel un acto simbólico con un motivo de esperanza, y para acompañar la forma en que todos entramos en una armonía a través de las emociones del arte”.

La cultura es una construcción siempre comunitaria y colectiva, porque no hay artista que trabaje solo, ni público que esté solo. “La lengua y el arte son formas de nombrar, crear y revivir simbólicamente esta realidad cruel”. El arte aporta memoria, compañía, realidad, herramientas simbólicas y, sobre todo, permite a la construcción colectiva hacer del dolor un acto artístico simbólico.

Sin duda, el arte es esa herramienta simbólica que tiene la cultura, por eso se llama cultura de paz, no política de paz. La Unesco habla de cultura y no de política de paz, porque la lengua y el arte son cultura, y porque todos los saberes acaban en la posibilidad cultural y no en la política, reflexionó.

A su vez, Mario Luis Fuentes señaló que “no hay duda de que vivimos el azoro de la violencia”, lo que nos muestra la enorme complejidad y el desafío que implica estar en un contexto de múltiples violencias.

Resaltó que éstas son un proceso que se articula, simultáneo e interdependiente. “Por ello es necesario hablar de todas las violencias y evitar hacerlo de una sola, porque ocultamos las otras. En ese sentido, la Cátedra de Trata de Personas es un espacio que busca generar esta reflexión crítica de cómo enfrentar y comprender las violencias”.

La cultura es “ese elemento, esa articulación que nos permite encontrarnos con los otros y enfrentar este mundo en el que casi todos hemos perdido la mano izquierda, porque siempre sostenemos un celular; nos hemos vuelto seres de un solo brazo, incluso hemos perdido la mirada, porque siempre estamos en la pantalla, y estamos perdiendo cómo se escucha la voz del otro”.

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