En homenaje a Stephen Hawking
Algunos creen que a Dios se
lo comieron los gusanos un
día de descuido en el que
cerró por un momento los ojos.
-Su desaparición, sin embargo,
ocurrió de otra manera-
Dios estaba
cansado de ser el buen
Dios de todas las cosas,
y de las que no lo son.
Ya antes había sido
distraído: se le escapó
del cielo Satán, quien bajó como
el relámpago a reinar en el mundo.
Un día Dios dijo:
¡Hágase la luz! Y ésta
fue hecha. Y vio Dios
que la luz era cosa buena.
Millardos de años después
-que en tiempo universal son nada-
deambulando por el firmamento,
Dios tropezó con una enana blanca
y se despeñó en un hoyo negro.
Y el hoyo negro vio que
comerse a Dios era cosa buena.
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