En los últimos nueve meses creció la percepción de inseguridad pública en las ciudades, y, como espejo, decreció la expectativa de mejoras en la seguridad. Esto ocurre al tiempo que se escucha insistentemente de los progresos en las acciones contra el crimen, y del lanzamiento de nuevos programas contra la delincuencia organizada y desorganizada.
Escrito por: Enrique Provencio D.
Algo ocurrió con la confianza de la sociedad en este tema de forma simultánea al cambio de gobierno, y ese algo se potenció hace semanas cuando se confirmó la huida del secretario de seguridad pública de Tabasco entre 2019 y 2024, cuando fue acusado por su pertenencia y dirección de bandas del crimen relacionadas con uno de los principales carteles del país. Al individuo lo nombró el gobernador morenista del mismo estado, que luego fue Secretario de Gobernación, enseguida precandidato a la presidencia y ahora senador de la República y líder de su grupo parlamentario. Su partido lo respaldó políticamente y lo defendió diciendo que el ex gobernador no está acusado formalmente y por tanto no se le puede considerar responsable.
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La más reciente Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, que corresponde a junio de 2025, muestra que en ese mes el 63.2 por ciento de la población mayor de 18 años registró que su ciudad era insegura. Un año atrás, ese porcentaje fue de 59.4, esto es, 3.8 puntos menos. El dato se refiere a la percepción, a lo que se aprecia o se capta de las condiciones de inseguridad, lo que genera típicamente la discusión sobre la disonancia o la concordancia entre el registro subjetivo, la información estadística que se publica o los mensajes que mandan las autoridades.
Lo que la ENSU está mostrando hay que observarlo en una perspectiva temporal más amplia, pues presenta información a partir de septiembre de 2013 (ver gráfica). El peor momento se vivió en marzo de 2018, cuando 77 de cada 100 personas registraba inseguridad en su entorno, y desde entonces inició una mejora relativa y con altibajos, hasta llegar a junio de 2024. Hay que decir relativa, porque la percepción de inseguridad sigue siendo muy alta, aunque lo fuera más hace siete años. El hecho es que en los últimos tres trimestres se rompió la tendencia de mejoras que se venía apreciando.
Hay interpretaciones diversas sobre esta apreciación ciudadana, que no valida los logros que difunden casi cotidianamente. Cuando los datos y las percepciones no coinciden, tiende a decirse que la sociedad todavía no registra los avances, y que seguramente en los siguientes meses se emparejarán las perspectivas. Es posible que eso ocurra, pero, mientras tanto, lo que la ENSU refleja es que la ciudadanía aún no observa las mejoras, o que sigue padeciendo las mismas o peores acciones delictivas, o que sus expectativas eran más grandes que los resultados observados, o los focos de inseguridad son tan intensos que su impacto predomina sobre los posibles avances.
El cambio en la expectativa es aún más intenso: en junio de 2024, el 18 por ciento esperaba que la inseguridad empeorara, y para junio de 2025 esa proporción pasó a 25.4 por ciento. En otras palabras, está perdiéndose la confianza en el éxito de la estrategia del nuevo gobierno. La ENSU registra algunos indicios que pueden explicar ese cambio. Por ejemplo, los hogares con víctimas de la extorsión aumentaron en el último año, y para el primer semestre de 2025 fueron casi 13 de cada 100. En 2021 eran 8.6 de cada 100. Algunos delitos se han reducido, también los muestra la encuesta, pero es probable que la extorsión y otros sigan dañando tanto a la población que su impacto tan nocivo se imponga agravando la sensación de inseguridad y desconfianza.
Cada vez hay más testimonios sobre el alcance de la extorsión, y las acciones que están emprendiendo las autoridades contra ese delito están más que justificadas. Mientras tanto, la profesora jubilada Irma Hernández murió en Álamo, Veracruz, luego de ser secuestrada el 17 de junio por una banda de criminales al negarse a pagar derecho de piso que le exigían esos extorsionadores. Luego fue obligada a decir en un video que todos deberían pagar las extorsiones. Ya encontrado su cuerpo, la gobernadora de Veracruz declaró que al parecer había muerto de un infarto tras ser violentada, como si eso fuera un atenuante. Una desgracia tras otra.
Otra cara del problema, tan normalizada que a veces ni se le considera parte de la inseguridad, son los conflictos del día a día, que amargan la vida de familias y colectividades. Es impactante que el 75 por ciento de la población mayor de 18 años registre enfrentamientos con vecinos, a causa del ruido, la basura, los estacionamientos, las mascotas, los chismes, los borrachos, las cuotas de los condominios y otras fuentes de problemas. Se trata de hechos que por un lado resultan de las malas condiciones de vida urbana, y, por otro, de comportamientos desorganizados de las colectividades y de conductas inciviles arraigadas en la cotidianeidad, que también operan como caldo de cultivo para la vida insegura.
El aumento de la percepción de inseguridad según la ENSU es consistente con otros indicios. Por ejemplo, la encuesta de El Financiero sobre evaluación del gobierno publicada el pasado 30 de junio, revela que la calificación de mal/muy mal pasó de 37 % en abril de 2025 a 46 % en junio en seguridad pública; la acción contra el crimen organizado fue considerada mala o muy mala por el 61 % en abril y por el 71 % en junio. Por su parte, la política anti corrupción fue calificada como mala o muy mala por el 52 % en abril y por el 64 % en junio, y todavía faltaban por conocer los hechos de Tabasco, la vinculación de las autoridades con el crimen organizado en el gobierno de Morena en esa entidad y la tolerancia de ese partido con la corrupción y la asociación delictuosa de sus gobernantes con las mafias. La elevada valoración hacia la Presidenta (76 % en junio) se sigue sosteniendo por los programas de apoyo social.
La percepción de inseguridad se está midiendo desde hace 11 años, y parece haber encontrado un piso cerca del 60 por ciento. Es un nivel muy alto, por donde quiera que se le mire. Trimestre a trimestre nos fijamos en el movimiento reciente, pero viendo la serie completa lo que salta a la vista es que no aparece un cambio contundente en nuestra apreciación de la seguridad pública. Que en promedio 6 de cada 10 personas que habitan en las ciudades sigan apreciando que viven inseguros, dice que seguimos sin encontrar el remedio al principal problema de la sociedad mexicana, ni más ni menos.
Percepción de inseguridad pública urbana. Junio 2013 – junio 2025. %.

Fuente: INEGI. Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana. Junio 2025. SNIEG.
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