En Portada

El caso del Metrobús en la Avenida Cuauhtémoc

Ninguna ciudad que aspire a garantizar condiciones de competitividad territorial para sus habitantes puede carecer de un sistema de transporte público multimodal, eficiente, sostenible y respetuoso del medio ambiente, y que garantice al mismo tiempo seguridad para las personas usuarias. El caso del metrobús en la avenida Cuauhtémoc permite pensar en este tema.

Sigue al autor en Twitter: @saularellano

La competitividad territorial ha sido definida como la capacidad que tiene un territorio para garantizar los derechos económicos, sociales, culturales y ambientales de quienes le habitan; de tal forma que el nivel de esa competitividad estará en función de la calidad, pertinencia y suficiencia de los servicios públicos y privados que permiten garantizar de manera efectiva los derechos mencionados.

Desde esta perspectiva, es evidente que el transporte público juega un rol central en la construcción de ciudad y ciudadanía. Es así porque un sistema diseñado con criterios de inclusión y accesibilidad, permite la convivencia y el diálogo público de todas las personas; permite reducir las condiciones de discriminación y segregación que afectan, por ejemplo, a personas con alguna discapacidad, adultas mayores, o incluso de niñas y niños.

El Metrobús en Avenida Cuauhtémoc

El tema es relevante porque, en el trazado y adecuaciones arquitectónicas que se están llevando a cabo para poner en operación la nueva línea de Metrobús que correrá por Avenida Cuauhtémoc, en la Ciudad de México, se han generado dos posiciones polarizadas entre las y los vecinos de la zona; quienes apoyan la medida, mayoritariamente argumentan que la presencia de esta modalidad de transporte beneficiará a la mayoría; quienes se oponen, mayoritariamente afirman que la medida incrementará el tráfico, antes que reducirlo; que se perderá valor en las viviendas; e incluso hay quienes esgrimen argumentos francamente clasistas y hasta racistas.

Lo que es un hecho, es que la disponibilidad de transporte público masivo siempre será una buena noticia para una ciudad como la de México. Empero, lo sería aun más si este tipo de medidas estuviesen enmarcadas en una política pública integral, diseñada para construir y ampliar las condiciones de competitividad territorial, en los términos señalados arriba.

Lo que debe comprenderse es que al sistema urbano nacional mexicano le urge replantearse desde una perspectiva, no sólo de movilidad urbana, sino ante todo, desde una amplia perspectiva de generación de espacios para la civilidad; y en esa medida, repensar al espacio público como el lugar privilegiado para el ejercicio de la democracia, en tanto estilo de vida.

Las calles y avenidas de las localidades urbanas en México se han privatizado, en un sentido amplio; y en esa lógica las y los automovilistas han pensado al espacio público como de dominio casi exclusivo. Esto ha abonado a incrementar las prácticas de exclusión, y promueven y facilitan la discriminación y hasta condiciones de inseguridad.

También te puede interesar: Creciente complejidad urbana

Otra lógica urbana

En esa perspectiva, la construcción de la nueva línea del Metrobús, siendo positiva, revela al menos tres deficiencias estructurales en el diseño y operación de políticas de desarrollo urbano:

  1. El agotamiento de los esquemas y modelos de consulta y participación ciudadana, los cuales son a todas luces incompatibles con las dinámicas y estilos de vida citadinos.
  • La deficiente política de comunicación y explicitación del pacto social entre la autoridad y la población afectada por las obras públicas. Esto es fundamental porque en casi todos los casos hay siempre resistencias cuando se construye una obra en el entorno directo de la población; y en esos casos, los mecanismos de compensación, y reparación de las afectaciones es de la más alta prioridad para fortalecer la legitimidad que de suyo tienen las obras de beneficio general; y,
  • La urgente necesidad de que la autoridad avance en la construcción de una nueva lógica de ciudadanía social, desde la cual pueda redefinirse el uso y configuración del espacio público para facilitar y promover la convivencia, prácticas solidarias, mejoramiento de la seguridad pública, y ampliación de los mecanismos para promover la inclusión social y el bienestar generalizado.

La acertada medida de Claudia Sheinbaum al impulsar más opciones de transporte público en la Ciudad de México debe robustecerse con una innovadora política social que tenga como eje de articulación construir ciudadanía. Y eso, a un año de gobierno, aún no se percibe de manera clara.

Saúl Arellano

Entradas recientes

El deplorable estado de calles y avenidas en México

Uno de los servicios públicos respecto de los que existe una muy alta insatisfacción, de…

7 horas hace

El fantasma del retroceso: El neoconservadurismo que asoma la cara en México

En los últimos días, el debate público en México ha sido testigo de un fenómeno…

9 horas hace

Volver la mirada hacia lo local

México atraviesa una etapa marcada por desafíos de enorme complejidad. Sin embargo, en medio de…

1 día hace

INE: Lecciones para Trump

El discurso pronunciado por el presidente Trump el jueves 16 de julio tuvo un objetivo…

1 día hace

Vuelta a empezar

Cuando va al alza el ciclo económico mexicano tiene como contrapartida todo un festival de…

1 día hace

Punitivismo, crisis penitenciaria y los límites de la justicia

Los datos recientemente publicados por el INEGI sobre los sistemas penitenciarios del país merecen una…

2 días hace

Esta web usa cookies.