Movilización social y organización / Invitado: Dr. Gustavo Gordillo

México enfrenta desde hace varios años un contexto caracterizado por una baja confianza en sus instituciones; una limitada participación organizada en la defensa de causas o desarrollo de trabajo comunitario; y en elevados niveles de corrupción gubernamental que han evidenciado una profunda debilidad estructural del Estado de derecho y un grave déficit de ciudadanía


Nuestro país ha sido incapaz de transitar hacia una lógica de promoción para una mayor colaboración social a través de la solidaridad y el desarrollo comunitario, y de aprovechar la enorme energía social que existe y que puede contribuir en gran medida al desarrollo nacional.

Al respecto, Gustavo Gordillo subraya el papel transformador de las movilizaciones sociales en la implementación de reformas profundas. De acuerdo con el experto, “ningún cambio importante en las políticas o en las instituciones puede tener éxito a menos que sea apoyado y promovido por la movilización de los actores sociales; no hay un incentivo mayor para la reorganización productiva, el uso racional de los recursos naturales, el aumento de la productividad o la innovación, que la movilización de las personas mismas”.

Sin embargo, nuestro país carece de un esquema institucional que garantice la participación de las personas y que, al mismo tiempo, redefina el nuevo rol y las dimensiones de las intervenciones del Estado.

Esto ha impacto directamente en la dispersión y retracción de los movimientos sociales, revelando las severas limitaciones y deficiencias en estructuras y políticas- de instituciones estatales y partidos políticos- para adaptarse y responder adecuadamente a los impulsos sociales.

En este sentido, es urgente fortalecer las capacidades del Estado a fin de diseñar una nueva lógica de cooperación, diálogo y entendimiento con la sociedad mediante la generación de nuevos instrumentos que hagan posible la construcción de un México mucho más solidario, justo e incluyente.

En palabras del doctor Gordillo “un Estado debilitado como el actual requiere un largo y complejo proceso de reconstrucción. En las elites se regodean con la idea de lo que Gramsci llamaba una revolución pasiva. Pero en la sociedad mexicana proliferan junto a manchas de intolerancia y delincuencia, nodos de activismo cívico. Faltan espacios vinculantes más permanentes, pero ahí está la energía. En esos ámbitos se libra la reconstrucción de un estado democrático de la sociedad”.

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