En Portada

Del dinero al poder: el asalto global de los multimillonarios al Estado

En la actualidad se observa una nueva oleada de triunfos conservadores a nivel global, encabezada simbólicamente por Donald Trump en Estados Unidos. No obstante, estas derechas contemporáneas no solo representan una corriente ideológica: están respaldadas por poderosos grupos económicos y multimillonarios que buscan preservar el orden existente. El objetivo implícito es mantener una estructura desigual donde las grandes fortunas se sustentan en condiciones de precariedad para la mayoría de la clase trabajadora.

Escrito por:  Guillermo Ramírez-Rentería

Según Oxfam Intermón (2024), el 1 % más rico del planeta posee más riqueza que el 95 % de la población mundial. Desde 2015, la riqueza de este grupo se ha incrementado en más de 33.9 billones de dólares en términos reales. Con esta cantidad sería posible financiar 22 veces la erradicación anual de la pobreza global, tomando como referencia el umbral de pobreza que el Banco Mundial fija en 8.3 dólares diarios.

Donald Trump representa el caso paradigmático del multimillonario convertido en líder político. En América Latina, Daniel Noboa en Ecuador —heredero de un imperio bananero— ejemplifica la captura del Estado por las élites empresariales. En Argentina, Javier Milei, aunque no provenga de una fortuna familiar, gobierna alineado con los intereses de la oligarquía global, con asesores vinculados a corporaciones transnacionales como Caputo. En el Reino Unido, Rishi Sunak —ex primer ministro— procede también de una de las mayores fortunas del país. A pesar de sus diferencias de estilo, estos liderazgos comparten una consigna común: reducir el tamaño del Estado, debilitar sus capacidades regulatorias, recortar políticas sociales y facilitar privatizaciones, especialmente en sectores estratégicos donde sus grupos económicos tienen intereses.

Te invitamos a leer: Tiempos oscuros

1 Resultados del avance político de la derecha

Las consecuencias de estas agendas neoliberales son claras: debilitamiento institucional, privatización de bienes públicos, fortalecimiento del capital transnacional y desmantelamiento de los Estados de bienestar. Las campañas de estos líderes rara vez prometen mejorar las condiciones de vida de la clase trabajadora o ampliar derechos como salud, cultura, trabajo y educación. En cambio, se centran en discursos de “libertad”, sobre todo económica, que funcionan como cobertura ideológica. Tal es el caso del reciente eslogan del Partido Acción Nacional en México, que lanzó el lema: “Patria, familia y libertad”.

Recordar que la economía es política resulta fundamental para comprender la relación entre élites económicas y poder estatal. Donald Trump, por ejemplo, enfrenta un historial de quiebras financieras (1991, 2004, 2009 y 2014) relacionadas con sus casinos, así como un caso de fraude por inflar ilegalmente el valor de sus activos. Asimismo, su hijo Barron Trump, de 19 años, habría obtenido 40 millones de dólares en inversiones en criptomonedas, según varios medios financieros, presuntamente gracias a información privilegiada.

En México, el caso más emblemático es la venta de Telmex en 1990: la privatización y la protección regulatoria posterior permitieron a Carlos Slim convertir la concesión en el pilar de un imperio empresarial. En la misma lógica, el caso de TV Azteca evidencia la colusión histórica entre Estado y élites: en 1993, Raúl Salinas de Gortari prestó 29.7 millones de dólares a Ricardo Salinas Pliego para adquirir la televisora. Este último es hoy un actor central del nuevo avance de la derecha mexicana.

2. El caso mexicano

Ricardo Salinas Pliego se inscribe plenamente en este contexto. En 2025 manifestó su intención de contender por la presidencia, aun cuando enfrenta litigios en México y Estados Unidos por presunta evasión fiscal y fraude. En Estados Unidos, un juez de Nueva York lo condenó a pagar 580 millones de dólares por una deuda derivada del impago, desde 2021, de 400 millones de dólares en acciones emitidas.

En México, el empresario debe al Sistema de Administración Tributaria o SAT aproximadamente 74 mil millones de pesos en impuestos. El pasado 13 de noviembre, la Suprema Corte de Justicia de la Nación rechazó los amparos interpuestos por sus empresas para evitar el pago de cerca de 50 mil millones de pesos. Como reacción, el propio empresario, los noticieros y diversas figuras de TV Azteca declararon un “día negro” para México, argumentando que los ministros de la nueva Corte eran “títeres” del Ejecutivo.

Estos escándalos no han disminuido sus aspiraciones presidenciales ni su insistencia en acusar al gobierno actual de corrupción. Su campaña comenzó con un acto simbólico del “Grito de Independencia” y continuó con la celebración de su cumpleaños, donde afirmó estar dispuesto a pagar impuestos, aunque posteriormente matizó que solo cubriría “lo justo”: una décima parte de lo que exige el SAT.

La última ofensiva fue la marcha de la llamada “Generación Z”, ampliamente cubierta por Televisión Azteca y medios afines. Según simpatizantes del empresario, esta marcha en contra de la violencia, la corrupción y hasta en apoyo a un alcalde ultimado, ocurrió el 15 de noviembre. Sin embargo, en los días previos, algunos miembros del movimiento Gen Z se deslindaron públicamente, denunciando la cooptación por parte de partidos como el PAN. Tras ello, se organizó otra marcha el 8 de noviembre, lo que desató una guerra de descalificaciones entre quienes se autodenominan la “auténtica” Gen Z. El conflicto fue principalmente ideológico: mientras la marcha del día 8 enarboló símbolos como la bandera palestina y la jornada laboral de 40 horas, la del día 15 apostó por un discurso más conservador con énfasis en un “nacionalismo mexicano”, el “apartidismo”, el respeto a los empresarios y el rechazo al gobierno “comunista”.

En suma, Ricardo Salinas Pliego, dueño de una de las principales televisoras del país, ha utilizado y continúa utilizando su plataforma para difundir mensajes políticos, promover su imagen y descalificar al gobierno desde una postura neoliberal agresiva. No es, sin embargo, el único referente de la derecha mexicana: figuras como la senadora Lilly Téllez o el actor Eduardo Verástegui también han manifestado su interés en competir por la presidencia. Aunque hoy parece improbable un escenario donde los multimillonarios gobiernen México, conviene recordar que el ascenso de Trump o Milei también fue inicialmente minimizado y objeto de burlas por la prensa especializada.

3. Nueva York: una contraofensiva progresista

En contraste con esta tendencia, en Nueva York se desarrolla una elección que desafía el avance de las élites millonarias. El candidato socialdemócrata Zohran Mamdani —etiquetado por sus opositores como socialista o comunista— propone medidas como transporte público gratuito, salud universal y límites a los precios de vivienda en plataformas como Airbnb. Estas iniciativas cuentan con el respaldo de figuras progresistas del Partido Demócrata como Alexandria Ocasio-Cortez y Bernie Sanders.

La candidatura de Mamdani ha generado preocupación entre las élites económicas. Multimillonarios como Bill Ackman y Ronald Lauder, entre otros, lo han atacado públicamente y han financiado las campañas de sus opositores. Incluso el presidente Donald Trump lo ha apodado “pequeño comunista”. La contienda en el corazón financiero del mundo se ha convertido, así, en un símbolo de resistencia frente al avance de los poderes económicos en la política. Aunque es claro, que las propuestas de Mamdani, lejos de ser comunistas se insertan en un paradigma de bienestar de una democracia liberal, no deja de sorprender el primer revés ideológico electoral en la era Trump.

Conclusión

La irrupción de multimillonarios en el poder no es casualidad, sino el síntoma de una transformación más profunda: el desplazamiento de la democracia social por una “democracia patrimonial”, donde gobernar equivale a administrar intereses empresariales. En este modelo, el aparato del Estado se utiliza para acrecentar las fortunas de los nuevos mandatarios y sus aliados. La política deja de concebirse como servicio público y se transforma en una extensión de los negocios. El problema no es solo quién gobierna, sino para quién se gobierna.

Cuando los más ricos diseñan leyes, controlan medios y definen qué es “libertad”, la desigualdad deja de ser un accidente y se convierte en un proyecto político. El propio Ricardo Salinas Pliego ha afirmado en sus “documentales”, junto a polémicos “historiadores”, que la justicia no existe, que “solo es la realidad” y que siempre habrá ricos y pobres. Ante ello, la ciudadanía y la protesta social recuperan su papel como contrapeso democrático. En un mundo donde los multimillonarios conquistan gobiernos, defender lo público —salud, educación, tierra, agua y dignidad— deja de ser una consigna ideológica y se convierte en una necesidad histórica.

Tambien podria interesarte: Educación: estancamiento, desconexión y crisis democrática

¿Por qué necesitamos su ayuda? Porque somos una organización independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones. Dependemos de su generosa contribución. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad. Ayúdenos a difundir la verdad, comparta este artículo con sus amigos.

mexico_social

Ver comentarios

Entradas recientes

Homicidios: ¿un nuevo punto de inflexión?

El abatimiento del líder del grupo criminal denominado como “cartel Jalisco nueva generación” marca un…

4 días hace

Discursos, posicionamientos y visiones

El reordenamiento del mundo se está concretando a golpe de acciones y hechos verificables, pero…

5 días hace

La incertidumbre de la violencia

La confirmación del abatimiento de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, líder del Cártel…

5 días hace

Filtraciones, poder y erosión institucional

En el entramado del Estado mexicano moderno, donde la legitimidad descansa simultáneamente en la capacidad…

6 días hace

La infancia interrumpida

Para Mario Mota, el niño que siempre fue. Reseña de: Saúl, Arellano, La infancia y…

1 semana hace

Aquellos libros de texto…

Cuando cursé la educación primaria, entre 1965 y 1971, estudié en aquellos entrañables libros de…

1 semana hace

Esta web usa cookies.