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Evolución de la pobreza en Guerrero II

En este artículo se continúa la serie dedicada al comportamiento de la pobreza, entre los años 2016 y 2022, en la región Sur de México. El interés surgió porque durante la pandemia de COVID (que explotó en el año 2020, continuada en 2021) en las tres entidades federativas que la componen, a saber, Chiapas, Guerrero y Oaxaca, disminuyó la pobreza; en tanto que, en el resto del país, aumentó. Este comportamiento, a contrapelo, es un incentivo para profundizar en el análisis del cambio de la pobreza a lo largo del tiempo en los estados de la zona sur, interés que se acentúa por el hecho de que se caracterizan por albergar las más altas proporciones de personas en situación de pobreza en el país. 

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Este comportamiento atípico concita la atención porque las medidas sanitarias adoptadas para hacer frente a la transmisión de la epidemia implicaron la disminución de la actividad económica, que, entre otras consecuencias, provocó la reducción generalizada del ingreso de los hogares, pero también se hizo visible en la merma en el acceso a la seguridad social debido al aumento en el desempleo en el sector formal. A lo anterior hay que agregar que la caída en el dinamismo económico se expresó, además, en falta de oportunidades laborales lo que tiende provocar el desaliento en la búsqueda de trabajo y el incremento de la población económicamente inactiva; todo ello redunda en el crecimiento de la carencia en seguridad social. Adicionalmente, el descenso de los recursos económicos en manos de los hogares también influye en el derecho a alcanzar una alimentación nutritiva y de calidad. La conjugación de los cambios señalados a raíz de la pandemia presiona, necesariamente, hacia el aumento en la prevalencia de la pobreza oficial. 

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Además, el derecho social de acceso a la salud se vio seriamente lesionado ante la incapacidad del sistema de salud para contender con el abrupto aumento en la demanda de servicios hospitalarios. Por otra parte, la crisis sanitaria también se hizo presente al lesionar el derecho a la educación, medido por el rezago educativo, al provocar el abandono de la escuela de los alumnos que debiendo tomar clases empleando diversos medios de comunicación a distancia, y no tuvieron las condiciones para hacerlo.  

Es probable que la pandemia y sus secuelas hayan tenido efectos mínimos sobre los derechos asociados a las viviendas. En efecto, el derecho a disponer de una vivienda digna y decorosa, así como al acceso a los servicios básicos en la vivienda digna y decorosa, pueden considerarse activos de los hogares sobre los que el paro sanitario, económico y social, en el hipotético caso de tener consecuencias negativas, debieron haber sido relativamente marginales en el corto plazo.   

En suma, las medidas adoptadas en México, para neutralizar las consecuencias de la crisis sanitaria detonada por el SARS-COV2, no sólo se manifestaron en el ámbito de la economía de los hogares, sino se extendieron sobre los derechos sociales, que forman parte importante de la medición multidimensional de la pobreza. Tal vez la excepción fueron los derechos relacionados con la vivienda. 

El estudio del cambio en el tiempo de la pobreza multidimensional en el estado de Guerrero, presentado en la contribución del mes de febrero recién pasado en este mismo medio, concluyó que la disminución de la pobreza entre los años 2018 y 2020 fue impulsada fundamentalmente por la reducción de la pobreza por ingreso, considerando que la proporción de la población con una carencia social se mantuvo relativamente constante. Sin embargo, la pobreza multidimensional extrema se redujo como resultado de dos fuerzas que operaron en sentido inverso. Por una parte, la pobreza monetaria extrema cayó, mientras que, por la otra, el número de personas que sufrieron tres o más carencias aumentó, al impulso de la carencia en salud y del rezago educativo, de modo que la caída observada en la pobreza extrema fue el saldo neto de los cambios en que el ingreso prevaleció sobre los derechos sociales.   

Como se sabe, la medición oficial de la pobreza en México resulta de la consideración simultánea de la pobreza por ingreso y del índice de privación de los derechos sociales.  Debido a que los análisis previos han destacado el rol dominante que ha jugado la pobreza monetaria1 en el comportamiento de la pobreza oficial a lo largo del tiempo, en lo que resta de este artículo se procede a profundizar en el análisis de su evolución entre los años 2016 y 2022. 

En general, la variación en la pobreza monetaria se puede deber a los cambios en los montos percibidos en los ingresos de los hogares, pero también a la forma como se distribuye entre los diferentes miembros de la población. El primero sería el efecto ingreso y el segundo el efecto distribución. Por ejemplo, si entre dos mediciones aumentan proporcionalmente los ingresos de todas las personas (esto quiere decir que la distribución no varía), entonces es muy probable que se observe una reducción en la pobreza; se debería al efecto ingreso. Pero si el ingreso medio no cambia en los tiempos considerados, pero se observa una redistribución favorable a las personas que estaban en pobreza por ingreso, entonces es muy posible que ésta se reduciría; en este caso la merma se habría producido por efecto redistribución.  

El siguiente cuadro muestra el comportamiento del ingreso mensual por hogar en México, en pesos con el mismo poder adquisitivo. El ingreso promedio, desplegado en el renglón total, muestra que entre 2016 y 2018 el recurso económico en manos de los hogares se redujo en alrededor del  2 por ciento, pero entre 2018 y 2020, año en que la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos (ENIGH) se aplicó durante los meses más álgidos de pandemia, el ingreso medio de los hogares guerrerenses experimentó un alza del 3.4 por ciento y en 2022, año de recuperación respecto a 2020, tuvo un alza adicional del orden del 13.7 por ciento. A lo largo de todo el período (2016 a 2022) los hogares de Guerrero gozaron de un alza en su ingreso medio de 15.2 por ciento. 

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En el último renglón de la tabla se incluye el índice de Gini que es una medida sintética de la desigualdad2, en este caso, de la distribución del ingreso.  Los valores del índice hacen ver que en el bienio 2016 a 2018, al mismo tiempo que se contraía el ingreso en manos de los hogares la desigualdad en su distribución aumentaba, y por tanto la pobreza monetaria crecía al impulso de ambos procesos.  

Ingreso corriente total promedio por deciles de ingreso corriente total per capita a pesos constantes 2022. Guerrero 2016-2022
Deciles 2016 2018 2020 2022
I 2,253.0 1,944.1 2,359.4 2,641.8
II 3,518.1 3,200.8 3,941.7 4,415.6
III 4,856.7 4,320.9 5,078.5 6,036.5
IV 5,804.6 5,527.7 6,697.8 8,038.3
V 7,874.8 6,736.3 7,430.7 9,118.9
VI 8,652.9 8,425.9 8,672.8 9,299.5
VII 10,211.1 9,994.9 10,525.1 11,231.8
VIII 12,151.2 12,561.2 12,485.2 13,435.6
IX 15,948.2 16,038.6 14,964.9 17,269.5
X 26,685.1 27,458.9 27,698.9 31,543.6
Total 11,140.7 10,915.8 11,287.9 12,839.3
Gini 0.448 0.474 0.446 0.453
Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI, ENIGH 2016, 2018, 2020 y 2022

La caída de la pobreza monetaria entre los años 2018 y 2020 se debió a que, en Guerrero, se reforzaron mutuamente el acrecentamiento del ingreso en manos de los hogares y la disminución de la desigualdad (el índice de Gini pasó de 0.474 a 0.446). En el bienio 2020 a 2022 el marcado aumento en el ingreso medio de los hogares guerrerenses (13.7 por ciento) fue contrarrestado parcialmente por el aumento de la desigualdad; el índice de Gini pasó de 0.446 a 0.453. A lo largo del sexenio 2016 a 2022 la pobreza monetaria se redujo en Guerrero debido a que el ingreso medio de los hogares creció en 15.2 y la desigualdad disminuyó, aunque levemente. 

Todos estos cambios pueden ser examinados en detalle analizando el comportamiento de la distribución del ingreso según deciles de hogares desplegados en el cuadro. Sin embargo, los rasgos principales de la información que proporciona el cuadro se pueden captar de manera más rápida y simple empleando gráficas de crecimiento. En ellas se representa el cambio en el ingreso por hogar entre dos momentos decil a decil, desde el primero (I) hasta el décimo (X) decil. En el primer decil se encuentran el 10 por ciento de los hogares que menos ingresos tienen; en el segundo el siguiente 10 por ciento de los que siguen a los que menos ingresos tienen, y así sucesivamente hasta llegar al décimo decil que incluye al 10 por ciento de los hogares que tienen los mayores ingresos. En el eje de las abscisas se representan los deciles (I, II, …, X) y en las ordenadas la variación porcentual anual3 que experimentó el ingreso entre los dos años señalados en la gráfica. Además, se agrega el cambio porcentual anual en el ingreso (medio), línea color naranja. 

Gráfica 1 

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI, ENIGH 2016, 2018, 2020 y 2022 

De la gráfica se desprende que entre 2016 y 2018 el ingreso promedio de los hogares de Guerrero cayó levemente (reducción del 0.02 por ciento anual) y que el aumento en la desigualdad registrado se debió a la reducción en los ingresos que sufrieron los siete deciles inferiores (tasas de variación negativas) que contrastó con el crecimiento en los tres deciles superiores, aunque dichas alzas fueron moderadas. 

Gráfica 2 

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI, ENIGH 2016, 2018, 2020 y 2022 

En la gráfica 2 se sintetizan los cambios que experimentaron los ingresos de los hogares entre 2018 y el año de la pandemia 2020. Muestra de manera sintética que entre esos años crecieron los ingresos de los hogares guerrerenses, y a la vez, la desigualdad en su distribución disminuyó: tuvieron alzas en los deciles inferiores (primero al quinto), mientras que los tres superiores perdieron.  

La recuperación que experimentó la economía mexicana post crisis queda claramente registrada en el aumento de casi 14 por ciento en el ingreso promedio de los hogares (gráfica 3), sin embargo, el índice de Gini marca un pequeño aumento en la desigualdad, que se debió fundamentalmente a que los dos primeros deciles (los de más bajos recursos económicos) si bien vieron aumentados sus ingresos, estos incrementos se ubican por debajo del promedio mientras que los hogares más ricos, los que se ubican en los dos deciles superiores, tuvieron ganancias por encima de dicho promedio. 

Gráfica 3 

Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI, ENIGH 2016, 2018, 2020 y 2022 

En el período completo, entre los años 2016 y 2022, el ingreso promedio de los hogares del estado de Guerrero ha experimentado un alza en sus ingresos reales del orden del 15 por ciento y a la vez se observó el decremento de la desigualdad debido a la ganancia relativa de los primeros cuatro deciles inferiores y la pérdida del VI al IX; los hogares del décimo gozaron de una pequeña ganancia en sus ingresos (Gráfica 4). 

Gráfica 4 

                             Fuente: Elaboración propia con datos del INEGI, ENIGH 2016, 2018, 2020 y 2022 

En síntesis, en el sexenio 2016 a 2022, a pesar del aumento de la pobreza oficial al inicio (2016 a 2018), desde el año de la pandemia en adelante (2020) se observó una reducción de ella que se ha extendido hasta el último año de que se dispone de información (2022). La caída en la pobreza multidimensional se originó en el abatimiento de la pobreza por ingreso, que superó el aumento en las carencias en salud y en educación, provocadas por la crisis sanitaria. A su vez, la pobreza monetaria se redujo por la combinación del aumento en los ingresos de los hogares, a pesar de la pandemia, combinado con una distribución más equitativa que favoreció a los estratos inferiores de la pirámide social. En los seis años transcurridos entre 2016 y 2022 se abatió la proporción de familias guerrerenses en situación de pobreza impulsada, fundamentalmente, por el alza en sus ingresos originada por una bonanza económica generalizada y una distribución más equitativa. 

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