Desde 1992 El Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) ha levantado la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH), los años pares, entre los meses de agosto y octubre. La ENIGH del año 2020 recabó información en época de pleno desarrollo de la pandemia, lo que se reflejó en la reducción de los ingresos de los hogares[1] como consecuencia de las medidas sanitarias destinadas al combate del virus. Las secuelas de la estrategia seguida en México para controlar los contagios no se agotaron en el abatimiento del ingreso, sino también repercutió sobre otras dimensiones que intervienen en la medición oficial de la pobreza como son el acceso a la salud, a la seguridad social, a la alimentación nutritiva y de calidad, y el rezago educativo. Los efectos de este conjunto de consecuencias presionaron al aumento de la pobreza y pobreza extrema multidimensional, entre los años 2020 y 2022, así como sobre las macro regiones del país[2].
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Sin embargo, llama la atención que la tendencia al aumento generalizado, en ese bienio, de ambos tipos de pobreza no se observó en la macro región sur, justamente en la que se ubican las tres entidades federativas que presentan los niveles más elevados según la medición oficial (Chiapas, Guerrero y Oaxaca). Esta peculiaridad fue el acicate para profundizar el estudio de la evolución de la pobreza en la macro región sur. Los resultados a los que se llegó se publicaron los meses de noviembre y diciembre de 2025 en este mismo medio. Ahora se continúa el análisis, pero esta vez se examina el comportamiento de la pobreza multidimensional extrema. Aquellos resultados, tomados en conjunto con los que se presentan en este artículo, ofrecen un panorama general de la evolución de la pobreza y pobreza extrema en la macro región en que se localizan los estados que presentan las más altas prevalencias de pobreza del país.
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La gráfica 1 muestra que en el año 2020 la pobreza extrema multidimensional en la macro región sur se redujo de 26.8 por ciento de su población a 25.5 por ciento, es decir, cayó en 1.3 p.p. respecto a 2018. lo que contrasta con el hecho de que en el país y en los restantes macro agregados se observaron alzas generalizadas, aumentos que son consistentes con el comportamiento esperado de la pobreza debido al COVID-19. Una vez que el país volvió a la normalidad tuvo lugar una reducción generalizada de la pobreza extrema: después del año 2020 la prevalencia disminuyó al nivel nacional y en todas las macro regiones.

Gráfica 1asada en cálculos propios con datos de la correspondientes Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Sin embargo, la tasa de caída de la pobreza extrema post COVID en la macro región sur, en comparación con las restantes, fue mucho más tenue, del orden del 5 por ciento[3], en contraste con reducciones del 17 al 25 por ciento en el resto de ellas; mientras que en el siguiente bienio fue del 8 por ciento, en las primeras, en comparación con caídas del orden del 24 por ciento al 35 por ciento, en las segundas. En consecuencia, si bien la macro región sur inició el proceso de reducción de pobreza entre 2018 y 2020, en el período (2018 a 2024) el porcentaje de caída fue el más bajo de todas las macro regiones, alcanzó el 17 por ciento bastante inferior al 24 por ciento que se observó en el país.
El declive de la pobreza extrema en la macro región sur a contrapelo de lo ocurrido en el resto del país, entre 2018 y 2020, se debió a que en el año de la pandemia los tres estados presentaron reducciones similares: las prevalencias de pobreza extrema, en las tres entidades, cayeron en alrededor del 5 por ciento (ver gráfica 2).
Gráfica 2

Basada en cálculos propios con datos de la correspondientes Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
Sin embargo, desde 2020 en adelante los patrones de cambios fueron diferenciados. Entre los años 2020 y 2024 Chiapas mostró una reducción regular del orden del 3 al 4 por ciento, a diferencia de Guerrero que tuvo una caída brusca de 12.8 por ciento, post pandemia, porcentaje que se redujo en un tercio de 2022 al 2024, alcanzando el 4 por ciento. Oaxaca a diferencia de Guerrero experimentó una disminución leve del orden del 5 por ciento entre 2020 y 2022 (menor que la reducción en pandemia), que se aceleró alcanzando el 20 por ciento entre 2022 y 2024. Si bien las tres entidades federativas compartieron caídas de la pobreza extrema, del mismo orden de magnitud (5 por ciento) entre los años 2018 y el 2020, de ahí en adelante exhibieron comportamientos disímbolos.
La evolución de la pobreza multidimensional extrema[4] resulta del comportamiento de la pobreza multidimensional extrema por ingreso, y de las carencias sociales, en particular, de la evolución del indicador “tres o más privaciones sociales”.
Gráfica 3

Basada en cálculos propios con datos de la correspondientes Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
La caída tendencial de la pobreza en los tres estados de la macro región sur a partir de 2018, que se observa en la gráfica 3, revela que los ingresos de sus hogares no fueron afectados por el paro de las actividades económicas por razones sanitarias, como en el resto del país. Sin embargo, en los dos últimos años (2022 a 2024) se observan comportamientos disímbolos; en Oaxaca continúa la reducción de la pobreza monetaria, más o menos a la misma tasa que en los bienios anteriores, sin embargo, en Chiapas la tasa se cae y en Guerrero se invierte como reflejo de la reducción en los ingresos de los hogares guerrerenses.
De la simple inspección de las gráficas 2 y 3 se observa que los perfiles de la evolución de la pobreza multidimensional extrema y de la pobreza extrema por ingreso en los tres estados de la macro región sur, están asociados. El freno en la caída de la pobreza multidimensional extrema en Guerrero en el último bienio (2022 a 2024), estuvo fuertemente condicionado por el aumento en la pobreza monetaria extrema que pasó de 27.2 a 28.9 por ciento en esa entidad. Sin embargo, en Oaxaca y Chiapas se registra una caída más pronunciada de la pobreza que la observada en la pobreza extrema por ingreso. Ello se debe al comportamiento de las carencias sociales; en el caso de la pobreza multidimensional extrema depende de si los hogares padecen tres o más carencias.
Gráfica 4

Basada en cálculos propios con datos de la correspondientes Encuestas de Ingresos y Gastos de los Hogares (ENIGH) levantadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).
En Oaxaca la fuerte reducción en las carencias entre los años 2022 y 2024 se sumó a la caída de la pobreza por ingresos, lo que trajo como consecuencia la pronunciada caída de la pobreza extrema multidimensional en esa entidad. El mismo fenómeno, pero, en Guerrero neutralizó parcialmente el aumento de la pobreza extrema por ingreso dejando como saldo una pequeña caída de la pobreza extrema multidimensional.
En fin, si bien la pobreza multidimensional extrema en la macro región sur experimentó una disminución sistemática desde 2018 a 2022, esta fue más acentuada en el estado de Guerrero. Entre los años 2022 y 2024, las mediciones estatales muestran comportamientos diferenciados en las tres entidades federativas. En Chiapas la tendencia en el último bienio confirma la tendencia iniciada en 2018, mientras que en Guerrero se desacelera y tiende a estabilizarse y en Oaxaca se acelera. A juzgar por el comportamiento de la pobreza por ingresos, los recursos económicos disponibles en los hogares de la macro región sur fueron más abundantes entre 2018 y 2022, que se extendió en el último bienio con mayor fuerza en Oaxaca que en Chiapas, pero Guerrero tuvo un claro traspiés, probablemente como consecuencia de los destrozos provocados por el huracán Otis. La reducción de la pobreza multidimensional extrema en Oaxaca no sólo fue resultado de la mejoría en los ingresos sino también de la pronunciada disminución de la prevalencia de tres o más privaciones sociales, fenómeno que también aconteció en Chiapas, pero con mayor discreción. En Guerrero la pobreza multidimensional extrema habría sido mucho más pronunciada si no hubiese sido por la disminución de las carencias sociales.
Un diagnóstico como el presentado allana el camino para lograr una comprensión más profunda de la evolución de la pobreza en México. Tal vez el mensaje más importante de estos análisis es señalar que la diversidad regional importa, no sólo para dar cuenta de la encarnación territorial del fenómeno de la pobreza, sino también para lograr un conocimiento más profundo de la diversidad de situaciones y por tanto afinar el diseño de las políticas económicas y sociales que buscan combatir la desigualdad entre los hogares y entre las regiones.
La pobreza extrema por ingreso en las tres entidades federativas de la macro región sur se redujo entre 2018 y 2020, sin embargo, fue más marcada en Oaxaca (casi 5 por ciento) que en Guerrero y Chiapas (alrededor del 2.5 y 2 por ciento, respectivamente); pero estos dos estados mostraron tasas de recuperación más elevadas en el bienio 2020-2022, del orden del 10 por ciento mientras que en Oaxaca fue solo de la mitad (5 por ciento). En el último bienio Chiapas y Oaxaca desaceleraron el descenso la tasa de reducción (fue de alrededor del 4 y 2 por ciento, respectivamente) mientras Guerrero, en un ambiente generalizado de abatimiento de la pobreza extrema en el país, experimentó una elevación del 6.2 por ciento.
[1] La encuesta pregunta por el ingreso con seis meses de antelación, a partir del mes anterior a la fecha del levantamiento, de modo que las entrevistas realizadas en agosto cubren los ingresos de febrero a julio y así en los meses de septiembre y octubre, de este modo el ingreso recabado cubre desde febrero a septiembre, que en el año 2020 coinciden con meses álgidos de la pandemia en México. [2] En lo que sigue se presentan las cuatro grandes macro regiones de Bassols, enseguida están las regiones que componen las macro regiones y entre paréntesis las entidades que componen las regiones. Por ejemplo, la macro región septentrional está compuesta por las regiones Norte, Noreste y Noroeste, y la región Norte por los estados de Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas y San Luis Potosí.
(i) Septentrional: Norte (Chihuahua, Coahuila, Durango, Zacatecas, San Luis Potosí). Noroeste (Baja California, Baja California Sur, Sonora, Sinaloa, Nayarit) y Noreste (Nuevo León y Tamaulipas).
(ii) Central: Centro-Occidente (Jalisco, Aguascalientes, Colima, Michoacán y Guanajuato),
Centro-Este (Querétaro, Hidalgo, Edo. De México, CDMX, Morelos, Puebla y Tlaxcala).
(iii) Sur: Sur (Guerrero, Oaxaca y Chiapas).
(iv) Oriental: Oriente (Veracruz y Tabasco), Península (Campeche, Yucatán y Quintana Roo)
[3] Este porcentaje, así como todas las variaciones porcentuales en el tiempo que se presentan de aquí en adelante, no son puntos porcentuales, es decir, la simple diferencia entre dos porcentajes; sino da cuenta del tamaño relativo de la diferencia entre los porcentajes: la diferencia entre el porcentaje del año inicial. Una cosa es calcular (Pf-Pi) y otra muy distinta es (Pf-Pi)/Pi, don Pf y Pi refieren a los porcentajes en el año final e inicial, respectivamente.
[4] La pobreza multidimensional extrema es una medida que surge de carencias profundas en los ámbitos del bienestar y de los derechos sociales. En el primero de ellos, un hogar (y sus miembros) se cataloga en situación de pobreza extrema por ingreso si no pudiesen adquirir los productos de la canasta alimentaria. En el segundo, si presentan tres o más carencias sociales. De acuerdo con estas definiciones una persona se considera en situación de pobreza extrema si es pobre extremo por ingreso y a la vez padece tres o más carencias sociales.
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