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Prevención: ni suficiente ni óptima

Desde el Marco de Sendai hasta el sentido común, pasando por la legislación, la investigación y la experiencia colectiva e individual, la prevención está, o debería estar, en el centro de toda política para reducir el riesgo de desastres. Lo sabemos y repetimos hasta el hastío, pero estamos lejos de concretar ese principio básico, desde las políticas nacionales hasta las que aplicamos en las localidades, municipios y regiones.

Escrito por:  Enrique Provencio D.

El Marco de Sendai, el acuerdo global del tema, vigente de 2015 a 2030, lo dice desde el principio: “Es urgente y fundamental prever el riesgo de desastres, planificar medidas y reducirlo para proteger de manera más eficaz a las personas, las comunidades y los países, sus medios de subsistencia, su salud, su patrimonio cultural, sus activos socioeconómicos y sus ecosistemas, reforzando así su resiliencia”. De un modo u otro, nuestra legislación hace explícita esa centralidad que deberían tener los distintos mecanismos y tareas públicas previas a que ocurran las perturbaciones que pueden provocar los desastres.

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No es un principio abstracto, sino una responsabilidad del Estado, que debería expresarse en el despliegue de esfuerzos constantes y de los recursos necesarios para contar con acciones preventivas, a todos los niveles. No lo estamos haciendo, quizá porque la prevención no se advierte, no es visible.  Las alusiones a las leyes pueden sonar ingenuas, cierto, pero es necesario recordar que al Ejecutivo Federal le corresponde contemplar en el presupuesto de cada año, los “recursos suficientes para el óptimo funcionamiento y operación” para “promover y apoyar la realización de acciones de orden preventivo”, y las demás de la gestión integral del riesgo de desastre, incluyendo las de auxilio y atención de los daños (Ley General de Protección Civil, artículo 7, fracción III).

La información disponible dice que, hoy por hoy, esos recursos no son ni suficientes ni óptimos. Para iniciar, hay una gran distorsión en las prioridades. Para 2025, por ejemplo, el FOPREDEN, Fondo de Prevención de Desastres Naturales (así sigue llamándose) recibió 237 millones, y al Fondo de Desastres Naturales se destinaron 18, 677 millones. Visto de otro modo, a la prevención se le asignó el 1.3 por ciento de lo que se aprobó para el auxilio y atención post desastre. ¿Era suficiente esa previsión? Si uno se atiene a lo que dice el Documento analítico del índice de gestión del riesgo de desastres, 2023, del Centro Nacional de Prevención de Desastres (CENAPRED), la respuesta es que no es suficiente, ya que las capacidades de gestión de riesgos fueron calificadas como incipientes en promedio, y el componente peor evaluado fue el financiero. El fideicomiso que administra el FOPREDEN se liberan para los proyectos de prevención aprobados, pero por las bajas cantidades previstas, se aprueban pocos proyectos.

Esos 237 millones del FOPREDEN para 2025, de por sí insuficientes, fueron modificados a la baja y para el tercer trimestre quedaron en 143 millones. Eso es lo que informa el portal de Transparencia Presupuestaria (https://nptp.hacienda.gob.mx/programas/jsp/programas/fichaPrograma.jsp?id=23N002 consulta al 1º de noviembre de 2025). ¿Qué dice a evaluación de desempeño de este programa? La valoración se realiza con cuatro componentes: diseño, seguimiento, resultados y mejora continua, con un total de 13 variables. El resultado conjunto es de un desempeño medio-bajo, en el que los resultados y la mejora continua se califican como bajos. Nada cercano a lo óptimo. Los detalles de la valoración para cada una de las 13 variables no estaba disponibles al momento de la consulta.

Varios de los aspectos centrales de la prevención están a cargo del CENAPRED, que, según la ley, está “encargada de crear, gestionar y promover políticas públicas en materia de prevención de desastres y reducción de riesgos a través de la investigación, el monitoreo, la capacitación y la difusión”, y formula el atlas nacional de riesgo, coordina el monitoreo y la alerta, entre otras tareas. Es un centro profesional, que merece más apoyo y dotaciones que le permitan realizar más trabajos de maner directa o por medio de otras instituciones. También sufrió en 2025 un ajuste en sus fondos, que se redujeron 32 por ciento en comparación con 2024 (ver gráfica). Con este ajuste, el CENAPRED está operando ahora con uno de los presupuestos más bajos de su historia, lo cual es lamentable. En pocas palabras, el esfuerzo que hacemos en prevención no es ni óptimo ni suficiente.

Presupuesto del Centro Nacional de Prevención de Desastres 2003-2025. (Millones de pesos a precios constantes de 2025)

Fuente: elaborado con información de Estadísticas Oportunas de Finanzas Públicas, para la serie de presupuesto, y de INEGI para el deflactor.

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