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Cuando romper arte se vuelve un performance (aunque no lo planees)

Hay gente que dice que el arte contemporáneo es absurdo. Que no se entiende. Que cualquiera puede hacerlo. Que una caja de zapatos o un letrero con neón no deberían estar en un museo. Y luego están los que deciden resolverlo por la vía rápida: lo rompen.

Escrito por: Regina Guerra

Y si no me creen, pregúntenle a Avelina Lésper. Sí, la crítica de arte que en 2020 tuvo el gesto más performático que ha hecho en su vida: romper accidentalmente una obra en Zona Maco mientras la analizaba “a profundidad”. El chiste se cuenta solo.

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Pero lo de este fin de semana en el MUAC se superó a sí mismo: manifestantes que iban a protestar contra la gentrificación, un tema que por cierto merece ser discutido con seriedad, decidieron que la mejor forma de hacerlo era vandalizando un museo universitario.

  • ¿Será que esto también fue arte contemporáneo?
  • ¿Un performance?
  • ¿Un statement anti-institucional?
  • ¿Un tributo secreto a Lésper?

O tal vez solo fue ignorancia. Y rabia mal canalizada.

Porque seamos honestos: si alguien pensó que atacar al MUAC era un acto revolucionario, es porque no ha pisado una exposición en su vida.

El MUAC es uno de los pocos lugares en América Latina donde se han exhibido obras incómodas, complejas, profundamente políticas, con posturas que en muchos países serían censuradas.

Romper una obra en Zona Maco por accidente ya era tragicómico. Pero romper vitrinas en el MUAC como protesta es simplemente trágico.

Este tipo de actos no solo deslegitiman luchas necesarias. También alimentan el cliché de que el activismo es berrinche. Que destruir es más fácil que pensar. Que lo público no se cuida porque “total, no es de nadie”.

Pero sí es de alguien. Es nuestro.

Y cada vitrina rota, cada libro destruido, cada museo atacado, es una herida al poco patrimonio cultural accesible que queda.

Así que si lo que querían era hacer historia, felicidades: ya son parte de una nueva tradición.

  • La de romper arte sin entenderlo.
  • La de atacar lo común creyendo que eso los hace radicales.
  • La de convertir la protesta en espectáculo, y el pensamiento en graffiti improvisado.
  • La próxima vez al menos lean de qué trata la exposición antes de rayarla.

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