1 COP31
La próxima cumbre de Antalya deberá mostrar resultados frente al aumento de los desastres y las dificultades de los países más vulnerables para financiar su adaptación. El acceso a recursos, la transición justa y el cumplimiento de compromisos estarán en el centro de las negociaciones.
México social/ Redacción
Las inundaciones que arrasan comunidades, las familias desplazadas y las dificultades para conseguir agua se han convertido en una prueba cotidiana para la cooperación internacional frente al cambio climático. A menos de un mes de la COP31, Naciones Unidas planteó una pregunta que acompañará las negociaciones: cómo recuperar la confianza en los acuerdos cuando sus resultados siguen siendo insuficientes para proteger a la población.
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Representantes de Brasil, Türkiye, Australia y Etiopía se reunieron en la sede de la ONU en Nueva York para discutir las prioridades de tres conferencias climáticas consecutivas. La próxima cita tendrá lugar del 9 al 20 de noviembre en Antalya, con Türkiye como país anfitrión y Australia al frente de las negociaciones, mediante un acuerdo de responsabilidades compartidas.
Al abrir el encuentro, el presidente de la Asamblea General, Khalilur Rahman, recordó las recientes inundaciones devastadoras en Nepal. Describió un muro de agua descendiendo por un valle y destruyendo viviendas y comunidades, una imagen que muestra las consecuencias humanas de riesgos advertidos desde hace tiempo por la ciencia.
Rahman señaló que las políticas climáticas actuales encaminan al planeta hacia un calentamiento de 2,8 °C, por encima de los objetivos del Acuerdo de París. También alertó sobre la intensificación de El Niño y la posibilidad de que alcance una fuerza excepcional.
Detrás de esas proyecciones, insistió, hay niños que interrumpen su educación, mujeres que recorren distancias crecientes para obtener agua y familias que pierden sus medios de vida. La credibilidad de la respuesta internacional dependerá de su capacidad para reducir esas afectaciones.
Una de las principales dificultades consiste en transformar los compromisos nacionales en inversiones que puedan ejecutarse. Türkiye presentó el Puente para la Implementación Climática, una iniciativa desarrollada con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo que busca ayudar a los países a preparar proyectos capaces de obtener financiación.
El embajador turco, Ahmet Yıldız, destacó que disponer de grandes compromisos financieros resulta insuficiente si los recursos no llegan en condiciones adecuadas. Su disponibilidad, accesibilidad, costo y previsibilidad determinarán si pueden convertirse en infraestructura, transición energética o protección frente a desastres.
Australia colocó esa preocupación en el centro de su intervención. Su representante, James Larsen, recordó la exposición de las pequeñas naciones insulares del Pacífico al aumento del nivel del mar y los fenómenos extremos. Defendió procedimientos más sencillos y rápidos para acceder a fondos, así como planes de adaptación sustentados en evidencia científica y en las necesidades de las comunidades.
La discusión también abordó los límites que impone el endeudamiento. Brasil, anfitrión de la COP30 en Belém, pidió soluciones que amplíen el margen presupuestario de los países en desarrollo para invertir en acción climática. Su embajador, Sérgio França Danese, advirtió que las negociaciones financieras deben responder a las condiciones de gobiernos con recursos restringidos y obligaciones de deuda elevadas.
Entre las prioridades brasileñas figuran, además, poner en funcionamiento el mecanismo de transición justa establecido en Belém y mejorar la medición de los avances en adaptación. Ambos asuntos remiten a una cuestión central: cómo distribuir los costos y beneficios de las transformaciones económicas necesarias para reducir emisiones.
Etiopía, que recibirá la COP32 el próximo año, subrayó esa desigualdad. El embajador Tesfaye Yilma Sabo señaló que África genera alrededor del 3% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, pese a enfrentar consecuencias especialmente graves del calentamiento. Advirtió que las demoras acumulan costos para los países en desarrollo y que el acceso a tecnología y financiación condiciona sus posibilidades de participar en la transición.
Los líderes mundiales se reunirán en Antalya los días 11 y 12 de noviembre. La expectativa será conocer cómo sus decisiones se traducen en recursos oportunos, proyectos ejecutables y comunidades mejor protegidas.
Rahman formuló el criterio con el que, a su juicio, debería evaluarse la conferencia: “La COP31 no puede ser juzgada por las promesas que repetimos, sino por las personas que protegemos”.
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Fuente: Noticias ONU, a partir del texto proporcionado.
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