La influencia invisible de la sociedad
¿Alguna vez te has preguntado si lo que te gusta es realmente una elección personal? Actualmente vivimos en una sociedad dependiente de tendencias, redes sociales, influencias culturales y, sobre todo, aprobación social; por lo general, se creé que el estilo de vida que llevamos surge a partir de nuestras decisiones personales; sin embargo, diversos autores hacen mención a que estas elecciones son producto del contexto social, cultural, político y económico de cada individuo.
Escrito por: Lizbeth Tamara Torrijos García
Berger y Luckmann en su libro “La construcción social de la realidad” afirman que la realidad y lo “natural” brotan de lo social a través de la tesis “la realidad se construye socialmente y que la sociología del conocimiento debe analizar los procesos por los cuales esto se produce”. Esta idea permite entender que lo que consideramos natural, como nuestros gustos, es aprendido de la sociedad, ya que, las personas adoptan creencias, comportamientos, preferencias e ideologías desde la infancia por medio su entorno social (familia, amigos, escuela, juegos, medios masivos de comunicación, etc.).
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Además, plantean la idea de que “la realidad de la vida cotidiana se reafirma continuamente en la interacción del individuo con los otros.” (Berger y Luckmann,2003). Lo cual indica que la sociedad influye diariamente y mediante las interacciones humanas reforzamos estos gustos, por ejemplo: Bad Bunny en sus inicios como cantante era considerado “naco”, porque justamente provenía de lo más bajo; no obstante, cuando las élites comenzaron a escucharlo, se volvió una tendencia y obtuvo aceptación social, convirtiendo su música en algo normalizado.
De esta manera, ¿nuestros gustos son personales o una moda social?
Pierre Bourdieu alude a que “el gusto funciona como una forma de distinción social entre grupos y clases sociales”, es decir, estos dependen del entorno social, lo cual avala que los gustos no son naturales y forman una diferenciación, ya que; las personas crean grupos y se relacionan con individuos que comparten sus mismos intereses sociales y culturales como la música, el cine, etc. E incluso, estos intereses pueden provenir desde los hábitos, creando un comportamiento y preferencia a partir de lo aprendido, por ejemplo: si te criaste en una familia que es amante del rock, es plausible que tú también lo seas, sin embargo; estos también pueden generar desigualdad puesto que, si no compartes los mismos intereses de ese grupo o la misma clase social, pueden generar hacia el sujeto una violencia simbólica.
Por otro lado, los medios de comunicación son de suma importancia para la influencia de la construcción social. Theodor Adorno y Max Horkheimer en “Dialéctica de la ilustración” presentan un concepto relevante “industria cultural”, la cual hace mención a que las tendencias no surgen de la nada, sino que la cultura y los medios de comunicación masivos se encargan de generarlas para que la sociedad las adopte. Además, la industria las desencadena como productos, adaptándolas a las necesidades y gustos de los grupos sociales, volviéndola masiva y materialista.
Esto está muy presente en la actualidad y se ve en las plataformas digitales de entretenimiento, como tiktok, Instagram, netflix, etc. Las redes sociales nos hacen pensar que generamos gustos individuales, pero si nos ponemos a analizarlas objetivamente estas tendencias están generadas por los medios, por ejemplo; una canción se hace viral en estas redes y debido a eso, suena en todos lados, se vuelve la canción favorita de muchos y se utiliza el término “ya la quemaron”, aludiendo a que fue excesivamente expuesta o utilizada por la sociedad.
Finalmente, podemos decir que este pensamiento es persistente y relevante en la actualidad, principalmente por el gran impacto social de las redes, medios, plataformas y culturas digitales masivas, confirmando que nuestros gustos no son completamente individuales y forman parte de una construcción social arraigada a nuestro entorno personal, sin embargo; esto no quiere decir que no tenemos la libertar de elegir, sino que nuestras decisiones están condicionadas a factores sociales y culturales, por lo que entender esto nos hace cuestionar nuestras preferencias y reflexionar sobre el origen de nuestros gustos, contexto y entorno social.
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