Categorías: MundoSaúl Arellano

Reaccionar frente a Trump

¿Por qué la política exterior mexicana ha sido tan errática frente a Donald Trump desde que era candidato hasta ahora que es presidente de los Estados Unidos de América?


Lo primero que debe considerarse es que desde hace ya casi 20 años México perdió su carácter estratégico en el escenario internacional como un actor clave de la diplomacia mundial. El haber llevado el pensamiento tecnocrático a la cancillería es un error que hoy seguimos pagando muy caro, porque se le redujo a una especie de “agencia global de negocios”, antes que como el instrumento privilegiado para la actuación política mexicana en el exterior.

Desde esta perspectiva, la llegada de un presidente norteamericano como Trump tomó a la cancillería, no sólo sin las capacidades para responder con claridad a los retos que impone un escenario tan complejo, sino que en una especie de “aislamiento internacional”, porque no cuenta con los mecanismos de diálogo ni con las alianzas necesarias para enfrentar la amenaza y las constantes agresiones del mandatario estadunidense.

Para agravar el contexto, se ha tomado una línea de acción errónea: se ha querido actuar con mesura, prudencia y racionalidad ante un personaje que actúa con todo, menos con eso. Es decir, no se trata de asumir la dinámica del “ojo por ojo”, pero ante el odio que el presidente norteamericano muestra contra nuestro país no se puede actuar con base en la “diplomacia tradicional”, sino con medidas de emergencia sustentadas en una posición de firme dignidad.

Por ejemplo, es claro que la existencia de embajadas extranjeras en los países es signo, no sólo de cordialidad, sino de intercambio económico, educativo, cultural y, en nuestro caso, incluso de buena vecindad.

No obstante, es claro que al gobierno norteamericano no le interesa ni la amistad, ni el trato respetuoso y recíproco, ni el intercambio cultural, ni la cooperación para el desarrollo con nuestro país. De tal forma que, una medida digna y audaz debería ser retirar a nuestro embajador en aquel país y reducir nuestra relación a lo que la actual administración norteamericana quiere: al estricto nivel de los negocios.

En lugar de asumir que vamos rumbo al mes de junio a una negociación con posibilidades de éxito respecto del Tratado de Libre Comercio, lo que debería aceptarse es que estamos ante una administración no sólo poco amigable, sino hostil y que la agresión en contra de los mexicanos que viven allá es un acto de agresión contra el país en su conjunto.

Es la misma política que asume el gobierno norteamericano en todo el planeta: un ataque contra sus ciudadanos es considerado como un ataque a su nación. Por lo tanto, lo que está ocurriendo es el desarrollo de un proceso de radicalización del discurso y de las acciones de su nuevo presidente, porque, en su lógica, lo que está haciendo es cumplir con sus compromisos de campaña.

Trump seguramente debe estar asumiendo que, si lo eligieron, fue precisamente para deportar mexicanos, pero también a los migrantes en situación irregular provenientes de América Latina y Asia. Frente a ello no hay diplomacia que valga, excepto la que desde una postura digna deje muy claro que no estamos dispuestos a tolerar más humillaciones.

Retirar a nuestro embajador en Estados Unidos implicaría un mensaje muy relevante a toda la comunidad internacional, y sentaría un precedente que permitiría llevar el caso ante las Naciones Unidas.

México necesita del apoyo internacional y lo necesita muy rápido, porque sería ingenuo pensar que esta estrategia no está siendo pensada desde una lógica que pretende un reacomodo del orden internacional, articulada desde las más altas esferas del poder norteamericano.

Creer que la agenda mexicana en el discurso norteamericano está vinculada sólo con la migración es un grave error; se trata, antes bien, de un intento de recomposición del capitalismo global, impulsada desde los sectores más conservadores del país todavía más poderoso del mundo.

@SaulArellano

Artículo publicado originalmente en la “Crónica de Hoy” el 23 de febrero de 2017 Barack Obama presentó su último “discurso a la nación” el pasado martes.

mexico_social

Entradas recientes

El deplorable estado de calles y avenidas en México

Uno de los servicios públicos respecto de los que existe una muy alta insatisfacción, de…

9 horas hace

El fantasma del retroceso: El neoconservadurismo que asoma la cara en México

En los últimos días, el debate público en México ha sido testigo de un fenómeno…

11 horas hace

Volver la mirada hacia lo local

México atraviesa una etapa marcada por desafíos de enorme complejidad. Sin embargo, en medio de…

1 día hace

INE: Lecciones para Trump

El discurso pronunciado por el presidente Trump el jueves 16 de julio tuvo un objetivo…

1 día hace

Vuelta a empezar

Cuando va al alza el ciclo económico mexicano tiene como contrapartida todo un festival de…

1 día hace

Punitivismo, crisis penitenciaria y los límites de la justicia

Los datos recientemente publicados por el INEGI sobre los sistemas penitenciarios del país merecen una…

2 días hace

Esta web usa cookies.