el empleo
La CEPAL redujo al 2,0 % su previsión de crecimiento regional para este año. El encarecimiento del financiamiento, las tensiones comerciales y la menor creación de empleo debilitan la recuperación. Para México, la expansión prevista es del 1,6 %, por debajo del promedio latinoamericano.
México social/ Redacción
América Latina y el Caribe enfrenta un cierre de año con menos impulso económico y mayores dificultades para mejorar los ingresos de sus habitantes. La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) redujo su pronóstico de crecimiento para 2026 al 2,0 %, frente al 2,2 % que estimaba anteriormente. La nueva previsión confirma una desaceleración respecto del 2,4 % registrado en 2025. Para 2027, el organismo anticipa una recuperación moderada, hasta el 2,5 %. ipsnoticias.net
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Detrás del ajuste se encuentra un entorno internacional que dificulta producir, comerciar e invertir. Las tensiones geopolíticas, las interrupciones de las rutas logísticas y los cambios poco previsibles en las políticas comerciales elevan los costos y complican las decisiones de las empresas. A estas presiones se suma un financiamiento más caro, que afecta tanto a los gobiernos como a los negocios y los consumidores.
Las consecuencias llegan a los hogares por varias vías. El empleo continúa aumentando, pero pierde velocidad. Cuando se generan menos oportunidades laborales, también se debilita la expansión de los ingresos y del consumo. Esa menor demanda puede, a su vez, desalentar nuevas inversiones y contrataciones.
La desaceleración dificulta además reducir la informalidad y las brechas laborales. La posibilidad de obtener un trabajo estable, con protección social y mejores remuneraciones, depende en parte de que las empresas puedan ampliar sus actividades y sostener empleos de calidad.
Al mismo tiempo, la inflación muestra una ligera tendencia al alza, impulsada por los precios de la energía y los alimentos. El efecto es especialmente severo para las familias de menores ingresos, que destinan una proporción mayor de sus recursos a cubrir necesidades básicas. Incluso un incremento moderado de precios puede obligarlas a reducir otros gastos esenciales.
En México, la CEPAL prevé un crecimiento del 1,6 % en 2026 y del 2,2 % en 2027. Ambas tasas representarían una mejora frente al 0,5 % de 2025, aunque seguirían por debajo del promedio regional de cada año. La diferencia ilustra un panorama heterogéneo: mientras el conjunto latinoamericano se desacelera, algunas economías recuperarían parte del terreno perdido. ipsnoticias.net
Los contrastes también aparecen entre subregiones. América del Sur crecería un 2,1 % este año y un 2,4 % el próximo. Algunos países exportadores de materias primas pueden beneficiarse de precios internacionales más elevados, mientras las economías que dependen de las importaciones enfrentan mayores costos.
Para la agrupación de América Central utilizada en las proyecciones, que incluye a Cuba y Haití, se estima una expansión del 1,7 % en 2026 y del 2,8 % en 2027. Al excluir a esas dos economías, las cifras aumentan al 4,1 % y al 4,2 %, respectivamente.
En el Caribe, el contraste es aún mayor: el crecimiento previsto alcanza el 7,4 % este año y el 7,0 % el siguiente, pero baja al 1,2 % y al 1,9 % cuando se excluye a Guyana. Por ello, el elevado promedio caribeño debe interpretarse con cautela: concentra el efecto de una economía particularmente dinámica y ofrece una imagen incompleta de la situación de sus vecinos.
La recuperación también está expuesta a los posibles efectos de El Niño. Los daños a cultivos, infraestructura y actividades productivas podrían sumar presiones sobre los precios y los presupuestos públicos, en un momento de menor margen financiero.
Ante estas condiciones, la CEPAL propone ampliar las políticas de desarrollo productivo y vincularlas con estrategias de formalización. Su planteamiento exige coordinar instrumentos laborales, fiscales, financieros y productivos para fortalecer a las empresas y ampliar el empleo formal.
El desafío será convertir esa coordinación en resultados que puedan reconocerse en la vida cotidiana: mejores oportunidades de trabajo, ingresos suficientes y mayor protección frente a las crisis. La recuperación prevista para 2027 sigue siendo una proyección condicionada por riesgos importantes; su alcance social dependerá también de la calidad del empleo que las economías logren generar.
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Fuente: información de la CEPAL
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