Salud mental en el trabajo: la OIT pide atender la sobrecarga, las jornadas y el acoso - Mexico Social

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Salud mental en el trabajo: la OIT pide atender la sobrecarga, las jornadas y el acoso

Más de un tercio de las personas trabajadoras en las Américas ha sufrido violencia o acoso durante su vida laboral. Aunque los países latinoamericanos han fortalecido sus normas y herramientas de prevención, la OIT advierte que proteger la salud mental exige modificar las condiciones que generan los riesgos.

México social/ Redacción

Las jornadas prolongadas, la sobrecarga de tareas, la inseguridad en el empleo y la falta de autonomía pueden convertir el trabajo en una fuente persistente de daño. A estas condiciones se suman la violencia y el acoso, cuya extensión revela la necesidad de fortalecer la prevención: en las Américas, más del 34% de las personas trabajadoras ha experimentado al menos una de estas formas de agresión durante su vida laboral.

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Una nueva nota técnica de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) examina los avances de América Latina en la protección de la salud mental y señala una dificultad central: identificar los riesgos psicosociales debe conducir a cambios en la manera de diseñar, organizar y gestionar el trabajo.

El documento, titulado La promoción de entornos psicosociales saludables en el trabajo: Avances y desafíos en América Latina, plantea que las medidas individuales de bienestar pueden complementar la prevención, pero resultan insuficientes cuando permanecen intactas las condiciones que producen el daño.

La magnitud del problema rebasa el malestar cotidiano. Según las estimaciones conjuntas de la OIT y la Organización Mundial de la Salud citadas en la nota, cinco factores de riesgo psicosocial laboral se asocian con más de 840,000 muertes anuales en el mundo por enfermedades cardiovasculares y trastornos mentales. Se trata de la tensión laboral, el desequilibrio entre esfuerzo y recompensa, la inseguridad en el empleo, las jornadas prolongadas y la intimidación laboral. El 9.5% de esas muertes corresponde a las Américas.

Otros indicadores muestran la amplitud de la exposición. Se estima que el 35% de las personas trabajadoras del mundo labora más de 48 horas semanales. Asimismo, casi el 23% ha sufrido violencia o acoso en algún momento de su trayectoria laboral, proporción que en las Américas supera un tercio. Este último dato corresponde al conjunto continental y no exclusivamente a América Latina.

“Cuidar la salud mental en el trabajo implica actuar sobre las causas de los riesgos psicosociales”, señaló Carmen Bueno, especialista en Seguridad y Salud en el Trabajo e Inspección Laboral de la Oficina de la OIT para el Cono Sur. Para ello, explicó, es necesario revisar la organización laboral con la participación de empleadores y trabajadores.

Durante la última década, varios países latinoamericanos han desarrollado normas, metodologías de evaluación e instrumentos preventivos. La publicación recoge, sin pretender ofrecer un inventario exhaustivo, experiencias de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Costa Rica, Ecuador, México, Perú, República Dominicana y Uruguay.

Los avances incluyen acciones de inspección laboral y medidas contra la violencia y el acoso, además de iniciativas impulsadas por organizaciones empresariales y sindicales. Sin embargo, su existencia no garantiza por sí misma que los riesgos sean atendidos de manera efectiva en cada centro de trabajo.

El desafío aparece después del diagnóstico. Si una evaluación identifica cargas excesivas, escasa autonomía o problemas en los mecanismos de supervisión, la respuesta debe intervenir sobre esos factores. La OIT propone revisar las exigencias y responsabilidades asignadas, el ritmo de trabajo, la distribución del tiempo y las formas de control. Esto implica reconocer que la prevención también depende de decisiones organizacionales.

La perspectiva de género es otra dimensión indispensable. Las desigualdades del mercado laboral pueden aumentar la exposición a determinados riesgos, mientras sectores con una elevada participación femenina —como salud, educación, servicios y cuidados— presentan exposiciones relevantes. El análisis requiere considerar las condiciones concretas de cada actividad y evitar respuestas uniformes ante experiencias laborales diferentes.

El diálogo social permite incorporar ese conocimiento a las políticas preventivas. La participación de gobiernos y organizaciones de empleadores y trabajadores puede ayudar a identificar problemas que una evaluación aislada deja fuera y a diseñar medidas ajustadas a la realidad de los centros laborales.

Publicada en el contexto del Día Mundial de la Salud Mental, la nota propone abordar los riesgos psicosociales con la misma sistematicidad que otros peligros para la seguridad y la salud en el trabajo. El objetivo es que la prevención forme parte de la gestión cotidiana y permita comprobar si las condiciones que dañan a las personas están cambiando.

Para la OIT, avanzar en esta dirección contribuye a hacer efectivo el derecho a un entorno de trabajo seguro y saludable. Su cumplimiento exige que la protección de la salud mental se refleje en las jornadas, las cargas, las relaciones laborales y las posibilidades reales de participar en las decisiones que afectan el trabajo.

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Fuente: OIT Noticias

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