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Anatomía de la Teoría Mimética

Reseña del libro Anatomía de la teoría mimética. Aportaciones a la filosofía política, de Jorge Federico Márquez Muñoz (coordinador)

Por Luis Gabriel Arango Pinto

En este libro el lector encontrará una interesante aplicación de las principales aportaciones de la teoría mimética al análisis político. Un autor pilar es el historiador, filósofo y crítico literario francés René Girard, quien se distinguió por el estudio de la violencia en las sociedades primitivas y contemporáneas, a partir de su teoría de la mímesis. No obstante, las ideas girardianas son complementadas magistralmente con autores como Palaver, Dupuy o Dumouchel, sólo por mencionar algunos.

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El texto cuenta con dos capítulos. El primero, titulado “La imitación”, se enfoca principalmente a comprender los fenómenos de aceptación o rechazo de la imitación, así como sus distintas taxonomías presentes en buena parte del estado del conocimiento disponible en tono al tema: imitación diferida, inmediata, simple, compleja y la mímesis no sólo individual, sino también colectiva.

En el segundo capítulo, titulado “Conflicto y violencia”, se da cuenta de asuntos como el orden social, el control mimético de la violencia, los chivos expiatorios para manejar los conflictos, el sacrificio tradicional y post-tradicional, la monarquía, entre otros. 

Para dar cuenta de algunos de estos fenómenos, resultan fundamentales los aportes de la neurociencia. Nuestra actividad mental, y por ende nuestra conducta, es una combinación de procesos conscientes e inconscientes. El cerebro automático realiza la mayor parte de lo que las personas hacemos, sin siquiera percatarnos, lo que lo acerca al cerebro mimético. El cerebro mimético es la base de las relaciones interindividuales, concepto que se refiere a la configuración de nuestro yo a partir de los otros, cuestión compartida por distintos campos como la antropología, la sociología, la psicología o la comunicación, por ejemplo, en estudios sobre la identidad, el aprendizaje o las relaciones de intertextualidad.

Pero, además, el cerebro mimético facilita la adaptación de los sujetos al mundo y a la cultura. Dicho de otra forma, la imitación es el punto de partida de las relaciones humanas y por ello posee una pertinencia política. Como casos concretos pueden señalarse la obediencia, la reproducción de estereotipos (género, clase o racistas) y la repetición acrítica de versiones distorsionadas de la realidad. Todo lo anterior es resultado de una imitación pre-racional.

Para la teoría política, tanto la imitación inmediata como la diferida, tienen relación con ella. La masa de fuga de Canetti es un ejemplo de la primera, y el éxito cortesano, de la segunda: “hay que imitar al rey, pero hay que saber cuándo y dónde”. Así, vemos cómo hay procesos de mímesis individual, pero también colectiva, como cuando se presenta la imitación entre las naciones. Y en este sentido la historia de México está llena de ejemplos.

La irrupción de la cultura supone el despliegue de formas miméticas de control de la violencia. Girard afirma que la cultura surgió del proceso evolutivo que contribuyó a evitar la propagación de la violencia entre los humanos. Sin olvidar que la cultura es posible gracias a nuestra capacidad de imitación, ésta es una solución a la violencia, pero, al mismo tiempo, una fuente de ella.

Para reducir los conflictos, las sociedades generan chivos expiatorios. El mecanismo del chivo expiatorio desplaza la violencia de una comunidad hacia un individuo o grupo, quien es señalado como encarnación del mal y una amenaza permanente. De este modo, la comunidad se mimetiza en torno a la idea de un culpable de todas sus desdichas. La consecuencia: el sacrificio real de las personas expiatorias, o de sus sustitutos, como en el caso de los reyes, jefes o líderes. Aunque, igualmente, el sacrificio puede ser simbólico, como en las democracias liberales: “las elecciones dan vida política a unos y matan simbólicamente a otros. Al concluir el periodo de un presidente, muere políticamente, y el nuevo mandatario nace. Las reglas dan tal poder a los políticos que aún los perdedores no sufren una inmolación real”.

En la actualidad, el orden que dan los mecanismos tradicionales de control de la violencia cede su lugar al orden -o al posible caos- de un sacrificio post-tradicional, en donde el Estado, el cristianismo, el mercantilismo, el nacionalismo, el igualitarismo, el titanismo y la democracia tienen sus propias reglas.     

En síntesis, este libro pone de manifiesto la importancia de la teoría mimética para concebirnos como seres imitativos. Esa “fascinación por el doble” está en el origen de muchas cosas, como las luchas por el poder, las interacciones sociales, los vínculos familiares, las conductas, las prácticas comunicativas y hasta los memes de las redes sociodigitales. 

Destaca en esta obra un creativo trabajo de ilustración, lo que demuestra que amalgama muy bien el uso de dibujos -otorgándole un carácter ameno- con el rigor de un análisis académico serio. Existe, pues, el reconocimiento de una pedagogía de la imagen. Como signos que son, las imágenes están incluidas dentro de los estímulos o herramientas psicológicas para la formación y desarrollo de la conciencia y el aprendizaje. El mismo Vigotsky señalaba como herramientas psicológicas a las siguientes: lenguaje, sistemas de contar, técnicas mnemotécnicas, obras de arte, escritura, diagramas, mapas, dibujos y, en general, todo tipo de sistemas convencionales. 

Por lo anterior, Anatomía de la teoría mimética. Aportaciones a la filosofía política cumple muy bien su objetivo de ser un producto concreto del proyecto de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM): “Materiales para la enseñanza de la teoría política de René Girard”.

Finalmente, vale la pena decir que este libro es un ejemplo de diversidad y complementariedad que llega a buen puerto. Diversidad y complementariedad en el mensaje icónico y lingüístico que vehiculiza los conocimientos, en las fuentes utilizadas en las explicaciones y en las visiones de los autores que escriben en este magnífico ejercicio de trabajo colectivo, coordinado por el Dr. Jorge Márquez.  

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