Cuidar también es trabajar
En el Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, la Organización Internacional del Trabajo llama a invertir en sistemas integrales que garanticen atención de calidad y condiciones laborales dignas para quienes la hacen posible. Su propuesta incluye reconocer, reducir y redistribuir los cuidados no remunerados, así como remunerar adecuadamente y asegurar la representación de quienes trabajan en este sector.
México Social / Redacción
Millones de personas sostienen diariamente la vida de los demás: atienden a niñas y niños, acompañan a personas mayores y brindan apoyo a quienes tienen alguna discapacidad. De ese trabajo dependen el bienestar de los hogares y el funcionamiento de las sociedades. Sin embargo, quienes lo realizan siguen enfrentando jornadas excesivas, remuneraciones insuficientes y falta de protección laboral y social.
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Con motivo del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo, el director general de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) llamó a reconocer esa contribución mediante derechos efectivos. Su mensaje plantea una relación fundamental: la calidad de los cuidados depende también de las condiciones en que trabajan quienes los proporcionan.
La sobrecarga, la inseguridad económica y la ausencia de descanso afectan a las personas trabajadoras y comprometen la continuidad de la atención. Por ello, construir sistemas de cuidados exige atender conjuntamente los derechos de quienes reciben apoyo y de quienes lo prestan.
Las personas trabajadoras domésticas ocupan un lugar central en esta discusión. Su actividad permite atender necesidades cotidianas de los hogares y facilita que otros integrantes estudien, trabajen o dispongan de tiempo propio. La OIT destaca que la mayoría son mujeres y advierte sobre la baja remuneración que caracteriza a este trabajo.
La desigual valoración de estas actividades tiene consecuencias materiales. Cuando cuidar se considera una disposición natural de las mujeres, se debilita el reconocimiento de las competencias, el esfuerzo y la responsabilidad que requiere. Esa concepción favorece que tareas indispensables permanezcan mal remuneradas o recaigan, sin pago, sobre integrantes de las familias.
Para enfrentar estas desigualdades, la OIT propone su Marco de las 5R: reconocer, reducir y redistribuir el trabajo de cuidados no remunerado, y garantizar la recompensa y la representación de las personas trabajadoras de los cuidados.
Reconocer implica hacer visible el tiempo y el esfuerzo que demanda cuidar, así como su contribución al bienestar colectivo. También supone incorporarlo a las decisiones públicas: aquello que permanece fuera de la planificación difícilmente recibe recursos suficientes.
Reducir el trabajo no remunerado requiere aliviar las cargas evitables mediante servicios, infraestructura y apoyos adecuados. La finalidad es que atender las necesidades de otras personas no obligue a renunciar sistemáticamente al descanso, la educación, el empleo o la salud propia.
Redistribuir exige una responsabilidad más equilibrada entre mujeres y hombres, y entre hogares, Estado, empleadores y comunidad. Dejar la atención exclusivamente en manos de las familias produce respuestas muy distintas según sus ingresos, su disponibilidad de tiempo y sus redes de apoyo.
Las otras dos dimensiones se refieren directamente al empleo. Recompensar supone remuneración adecuada y condiciones laborales dignas, incluidas jornadas compatibles con el descanso y acceso a protección social. Representar significa que las personas trabajadoras puedan organizarse, expresar sus necesidades y participar en las decisiones que afectan su actividad.
El llamado a invertir en sistemas integrales de cuidados y apoyo permite reunir estas responsabilidades. Un sistema basado en derechos debe ofrecer atención accesible y de calidad, respetar la autonomía de quienes la reciben y garantizar protección a quienes trabajan en él. Su construcción requiere financiamiento sostenido, coordinación institucional y mecanismos para vigilar el cumplimiento de las obligaciones laborales.
Para México, esta discusión ofrece una orientación relevante: ampliar los servicios de cuidados debe ir acompañado de empleos protegidos y de medidas que distribuyan de manera más justa las responsabilidades dentro de los hogares. Trasladar la sobrecarga de una mujer a otra, bajo condiciones precarias, mantendría buena parte del problema.
La OIT coloca así el trabajo decente en el centro de la organización social de los cuidados. Reconocer su importancia exige decisiones presupuestarias, servicios suficientes y derechos que puedan ejercerse. La dignidad de quienes cuidan debe formar parte de la calidad de la atención que una sociedad está dispuesta a garantizar.
Fuente: Mensaje del director general de la OIT con motivo del Día Internacional de los Cuidados y el Apoyo.
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