Imagen de Haití proporcionada para este artículo. Fuente: Noticias ONU.
La ONU proyecta que 6,35 millones de personas enfrentarán inseguridad alimentaria en niveles de crisis o emergencia entre marzo y junio de 2027. La violencia, los desplazamientos y los daños a la producción agrícola agravan una situación que requiere ayuda inmediata y recuperación de los medios de vida.
México Social / Redaction
Haití podría enfrentar niveles récord de inseguridad alimentaria aguda en los próximos meses. El último análisis de la Clasificación Integrada de la Seguridad Alimentaria en Fases (IPC) proyecta que 6,35 millones de personas estarán en situación de crisis o emergencia entre marzo y junio de 2027, más de medio millón por encima del mismo periodo de 2026.
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Dentro de ese total, casi dos millones podrían encontrarse en la fase 4, denominada emergencia. Este nivel supone déficits alimentarios graves y un deterioro de los medios de subsistencia que puede obligar a las familias a recurrir a estrategias extremas para sobrevivir. La proyección constituye una advertencia sobre lo que puede ocurrir; su gravedad exige actuar antes de que se materialice.
La violencia, la inestabilidad económica, los bajos rendimientos agrícolas y los desplazamientos se refuerzan entre sí. A estas presiones se añaden los efectos de El Niño sobre las condiciones de producción y el encarecimiento de los combustibles, que eleva los costos de transportar y distribuir alimentos.
Más de 1,5 millones de personas han tenido que abandonar sus hogares. Para muchas familias, el desplazamiento implica perder simultáneamente vivienda, trabajo, acceso a tierras y redes de apoyo. Quienes han huido varias veces llegan a los lugares de acogida con recursos cada vez más limitados y dificultades incluso para conseguir una comida al día.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) advierte que las condiciones de hacinamiento e insalubridad agravan la vulnerabilidad de la población desplazada. La asistencia ofrece una protección indispensable, pero las necesidades aumentan mientras las familias siguen sin condiciones para recuperar sus ingresos.
La crisis también se extiende a las zonas rurales. El análisis anticipa que varias de ellas podrían pasar del nivel de crisis, fase 3 de la IPC, al de emergencia durante marzo-junio de 2027, en comparación con el mismo periodo del año anterior. La pérdida de cosechas reduce la disponibilidad de alimentos y compromete los recursos necesarios para la siguiente siembra.
Las sequías y las inundaciones asociadas a las alteraciones climáticas añaden presión sobre la agricultura. Al mismo tiempo, la presencia de grupos armados obstaculiza las cadenas de suministro y el traslado de productos a los mercados. Producir alimentos resulta insuficiente cuando los agricultores no pueden comercializarlos de forma segura.
Desde principios de año, el PMA ha trabajado con el Gobierno para asistir a 2,6 millones de personas mediante alimentos de emergencia, transferencias monetarias, comidas escolares, protección social y prevención de la malnutrición en lactantes y niños pequeños. Estas intervenciones atienden necesidades distintas dentro de una misma crisis.
Las comidas escolares tienen una función adicional: el 74% se prepara con alimentos cultivados por agricultores locales. Esa vinculación permite que la atención alimentaria contribuya también a sostener la producción y los mercados del país. La agencia complementa sus operaciones con transferencias preventivas y seguros agrícolas frente a pérdidas causadas por sequías o precipitaciones excesivas.
Para mantener sus operaciones hasta marzo de 2027, el PMA solicita urgentemente 78 millones de dólares. La fecha es especialmente relevante: coincide con el inicio del periodo para el que se prevé el mayor deterioro alimentario. La continuidad de la ayuda será decisiva para evitar que las familias pierdan aún más capacidades de subsistencia.
La respuesta exige atender el hambre inmediata y proteger las condiciones que permiten alimentarse de manera sostenida. Recuperar el acceso seguro a tierras y mercados, apoyar la siguiente temporada agrícola y fortalecer la protección social son tareas estrechamente relacionadas. Mientras la violencia siga expulsando a las familias y bloqueando la actividad económica, las necesidades humanitarias continuarán reproduciéndose.
Las proyecciones para 2027 muestran la urgencia de sostener la asistencia y financiar medidas preventivas. El resultado deberá medirse en alimentos disponibles, hogares protegidos y posibilidades reales de recuperar una vida autónoma. Fuente del texto y de la imagen: Noticias ONU. Haití: la inseguridad alimentaria en camino de alcanzar niveles récord. Consultar la nota original
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