El reporte para noviembre de 2026 a enero de 2027 anticipa temperaturas superiores a lo habitual en amplias regiones y una mayor probabilidad de lluvias escasas en el norte de Sudamérica, el sur de Centroamérica y el Caribe. Las proyecciones ofrecen información para prepararse, pero no sustituyen los pronósticos nacionales.
México social/ Redacción
El Niño podría intensificarse durante los últimos meses de 2026 y alcanzar su mayor fuerza alrededor de diciembre, según la actualización climática estacional mundial elaborada por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). El documento, preparado el 20 de octubre, anticipa cambios importantes en las temperaturas y las lluvias durante el trimestre comprendido entre noviembre de 2026 y enero de 2027.
Te invitamos a leer: Caso Taddei, CIA y Modalidad 40: la semana de los expedientes
La señal más destacada aparece en el Pacífico ecuatorial. El promedio de los modelos utilizados proyecta una anomalía de aproximadamente 3,8 °C en la temperatura superficial del mar de la región Niño 3.4, una de las zonas de referencia para dar seguimiento al fenómeno. El reporte señala una dispersión relativamente estrecha entre los sistemas de predicción, lo que refleja una elevada confianza en su fortalecimiento. GSCU-NDJ2026-Oct2026_en
Esta cifra requiere una precisión: corresponde a una región del océano y expresa una diferencia respecto de una referencia climática. No significa que la temperatura media del planeta vaya a aumentar 3,8 °C ni puede compararse directamente con el umbral de 1,5 °C del Acuerdo de París.
Las observaciones ya muestran un calentamiento progresivo. Entre julio y septiembre de 2026, el índice Niño 3.4 pasó de una anomalía de 2,0 °C a 2,8 °C. Sin embargo, el documento utiliza periodos de referencia distintos para algunas observaciones y proyecciones: 1991–2020 en la tabla de datos observados y 1993–2009 en las gráficas de pronóstico. Por ello, la diferencia entre ambas cifras no debe interpretarse automáticamente como un incremento calculado sobre una misma base.
En tierra firme, el panorama apunta a una amplia predominancia de temperaturas superiores a lo habitual. La OMM identifica señales importantes en África, el sur de Europa, la península arábiga, el subcontinente indio, Asia oriental y diversas zonas de América.
Para Sudamérica, la mayor probabilidad de temperaturas elevadas se concentra entre el ecuador y los 30 grados de latitud sur, con una fuerte coincidencia entre modelos. También se prevén condiciones más cálidas en Centroamérica y el Caribe, aunque la intensidad y la consistencia de las señales varían dentro de estas regiones. GSCU-NDJ2026-Oct2026_en
Las lluvias presentan un patrón más contrastante. En el norte de Sudamérica aparece una señal robusta de precipitaciones inferiores a lo normal, que se extiende hacia el sur hasta aproximadamente los 15 grados de latitud sur. El sur de Centroamérica y el Caribe también muestran una mayor probabilidad de lluvias escasas, respaldada por una elevada coincidencia entre los modelos.
Más al sur, el pronóstico cambia: el sureste de Sudamérica presenta mayores probabilidades de precipitaciones superiores a lo habitual, mientras que el extremo meridional del continente vuelve a mostrar una tendencia hacia condiciones más secas. El informe describe así una región expuesta a comportamientos distintos, que requieren respuestas ajustadas a cada territorio.
Para México, es necesario evitar conclusiones uniformes. El resumen identifica una mayor probabilidad de lluvias por encima de lo normal en Norteamérica al sur de los 45 grados de latitud norte. Sin embargo, advierte que la señal de temperatura y la coincidencia entre modelos son débiles en partes del sur de Norteamérica y el norte de Centroamérica. El documento no ofrece un pronóstico detallado por entidad mexicana ni permite establecer qué ocurrirá en una localidad específica.
Fuera de América, el Gran Cuerno de África presenta una mayor probabilidad de lluvias abundantes, mientras que algunas zonas de África meridional muestran una señal débil de precipitaciones escasas. En ambos casos, la coincidencia entre modelos es de baja a moderada. El reporte también considera otros factores oceánicos: prevé que el dipolo positivo del océano Índico pierda fuerza y que el Atlántico tropical mantenga temperaturas superiores a la media. GSCU-NDJ2026-Oct2026_en
La OMM insiste en que sus mapas expresan probabilidades. Un área marcada como más seca o más cálida tiene mayores posibilidades de registrar esa condición en el promedio del trimestre, pero el resultado no está garantizado. Tampoco se trata de una predicción de las fechas o la intensidad de tormentas, inundaciones u olas de calor concretas.
El valor del reporte está en anticipar escenarios para orientar la preparación. Sus resultados permiten identificar regiones donde conviene reforzar el seguimiento del agua disponible, las condiciones agrícolas y las necesidades de protección. Para tomar decisiones locales, esa información debe complementarse con los análisis de los servicios meteorológicos nacionales y los centros climáticos regionales.
El documento advierte expresamente que no constituye un pronóstico oficial para ningún país o región. Su aportación es ofrecer una perspectiva global que permita preparar respuestas con anticipación, reconociendo tanto las señales más consistentes como las incertidumbres que todavía persisten.
También podría interesarte: Plan y Pacto de reconstrucción de la fe pública en el INE
Fuente: Organización Meteorológica Mundial, Global Seasonal Climate Update, preparado el 20 de octubre de 2026, para el periodo noviembre de 2026–enero de 2027.
| ¿Por qué necesitamos su ayuda? Porque somos una organización independiente, libre de la influencia de cualquier gobierno, corporación o partido político. Desde el día que empezamos, hemos enfrentado presiones. Dependemos de su generosa contribución. Juntos, podemos seguir difundiendo la verdad. Ayúdenos a difundir la verdad, comparta este artículo con sus amigos. |