Tiempos Miméticos en los Noventa. La globalización, coordinado por Jorge Márquez. - Mexico Social

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Tiempos Miméticos en los Noventa. La globalización, coordinado por Jorge Márquez.

Esta obra puede leerse como el paso lógico de un proyecto intelectual excepcional en las ciencias sociales mexicanas y, más aún, como una aportación de alcance universal a la teoría mimética. Este volumen no surge de manera aislada.

Escrito por: Gabriel Gutiérrez Javán

TM en los Noventa, publicado por la UNAM a finales de 2024, es el tercer momento de una empresa historiográfica iniciada con Tiempos Miméticos I y II, obras que recorrieron prácticamente todo el siglo XX desde las categorías de René Girard. Allí se narraron las guerras mundiales, los totalitarismos, las revoluciones, la Guerra Fría y la descolonización. Con este nuevo libro, Jorge Márquez y su grupo de estudios girardianos se adentran en la década de los noventa, es decir, en el mundo posterior a la caída de la Unión Soviética, cuando parecía que la historia había encontrado un rumbo definitivo bajo la globalización, la democracia liberal y los mercados.

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La originalidad de la obra consiste en algo que, hasta ahora, nadie en el mundo de la teoría mimética había asumido con semejante amplitud, rigor y perseverancia: explicar la historia política global desde las categorías girardianas. Muchos autores han aplicado a Girard a la literatura, la antropología, la religión, la filosofía o episodios políticos específicos. Pero nadie había tomado tan en serio como Márquez y su grupo la tarea de convertir la teoría mimética en una herramienta sistemática para narrar la historia contemporánea. Por eso, este proyecto no sólo importa en México o en América Latina. Importa para la teoría mimética en su conjunto. Muestra que ésta puede funcionar como una verdadera filosofía de la historia política.

Al abrirlo, el lector tiene la impresión de encontrarse ante una especie de “Girard en acción”. No se trata solamente de aplicar conceptos girardianos a episodios aislados, sino de narrar procesos históricos completos a través de categorías como rivalidad mimética, indiferenciación, chivo expiatorio, sacrificio, liminalidad o katéchon. En este sentido, el libro permite imaginar cómo habría escrito René Girard una historia política de los años noventa.

Hay algo más ambicioso todavía. La obra representa un intento de mostrar a Girard contando historia y haciendo ciencia política. El resultado es particularmente importante porque las categorías miméticas dejan de aparecer como conceptos abstractos y se convierten en instrumentos para comprender fenómenos concretos: la expansión de la globalización, la crisis de Ruanda, la actuación de la ONU, el liderazgo de Bill Clinton o la transformación de las democracias occidentales. El libro demuestra que la teoría mimética posee una capacidad explicativa mucho mayor de la que habitualmente se le reconoce y que puede dialogar con la historia política, la economía política, la sociología histórica y las relaciones internacionales.

Sin embargo, la principal virtud de la obra consiste en que no se limita a repetir a Girard. Estamos ante un proyecto que va más allá de su fundador por dos razones fundamentales. La primera es que incorpora el desarrollo posterior de la teoría mimética. No es únicamente Girard quien habla en estas páginas. También aparecen Jean-Pierre Dupuy, Paul Dumouchel, Wolfgang Palaver, Cesáreo Bandera, Stephen Gardner y otros autores que ampliaron la teoría hacia terrenos que Girard apenas exploró. El resultado es una teoría mimética más madura, compleja y apta para comprender fenómenos políticos e institucionales.

Particularmente importante es la incorporación de conceptos como el katéchon político, la violencia institucionalizada o las formas modernas de contención de la rivalidad que aquí se integran en una interpretación histórica coherente.

La segunda razón por la que la obra va más allá de Girard es todavía más relevante. Se trata de un Girard que toma postura política. Durante gran parte de su trayectoria, Girard se mostró extraordinariamente prudente al emitir juicios políticos concretos. Sus análisis tendían a mantenerse en un nivel antropológico o filosófico. En Tiempos Miméticos en los Noventa, en cambio, las categorías miméticas son utilizadas para evaluar instituciones, regímenes políticos, estrategias económicas y procesos históricos específicos. Esto podría parecer una traición al pensamiento original, pero en realidad ocurre exactamente lo contrario. El libro no falsifica a Girard; lo lleva hasta sus consecuencias lógicas.

El propio Girard comprendió esta necesidad en sus últimos años. Su diálogo con Benoît Chantre en Acabar Clausewitz mostró a un pensador cada vez más interesado por la historia concreta, las relaciones internacionales y los conflictos políticos. Allí intentó interpretar la historia europea moderna mediante categorías miméticas y reconoció explícitamente que la teoría debía enfrentarse a los acontecimientos históricos reales. Tiempos Miméticos en los Noventa puede entenderse como una continuación de ese impulso. Allí donde Girard apenas abrió una puerta, Márquez y sus colaboradores se atreven a atravesarla.

El resultado es una obra que combina ambición teórica e investigación histórica. Su propuesta puede generar debate y controversia, precisamente porque abandona la comodidad de la teoría pura para intervenir en cuestiones concretas. Pero esa es también su principal fortaleza. En lugar de presentar la teoría mimética como un conjunto de conceptos abstractos, la convierte en una herramienta viva para interpretar el mundo contemporáneo.

Pocas veces una corriente intelectual logra producir una auténtica historia universal escrita desde sus propias categorías. El marxismo tuvo sus grandes narraciones históricas. La escuela de los Annales construyó las suyas. Tiempos Miméticos en los Noventa sugiere que la teoría mimética también puede hacerlo. Si los primeros volúmenes mostraron que era posible reinterpretar casi todo el siglo XX desde Girard, este libro demuestra que la empresa no sólo era viable, sino intelectualmente fecunda. Estamos ante una obra que amplía el horizonte mundial de la teoría mimética y que constituye uno de los esfuerzos más serios, originales y ambiciosos por convertirla en una auténtica filosofía de la historia política.

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