Vuelta a empezar - Mexico Social

Escrito por 4:00 am Desigualdades, Destacados, Economía, Empleo, En Portada, Enrique Provencio

Vuelta a empezar

Cuando va al alza el ciclo económico mexicano tiene como contrapartida todo un festival de celebraciones. Estas iniciaron formalmente el pasado 8 de julio en la conferencia de prensa matutina de la Presidencia de la República, en la que se destacaron doce rasgos que apuntan a una mejora relativa de la situación, luego de un año o más de estancamiento.

Escrito por:  Enrique Provencio D.

Varios indicadores de INEGI confirman que se ha detenido la desaceleración, aunque está por verse si la economía realmente se está recuperando de forma generalizada. Con todo y que las perspectivas mejoraron en el segundo trimestre de 2026, sigue prevaleciendo un horizonte muy limitado.

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Como lo comentó José Casar hace poco, nos seguimos rezagando frente a los países que progresan económicamente como resultado del semi estancamiento que padecemos, lo que “se traduce en que la población mexicana no encuentra opciones de empleo productivo que ofrezcan un futuro de mejoría material, de realización de sus potencialidades y, en muchos casos, la posibilidad de salir de la pobreza” (La Crónica de Hoy, 1 de julio 2026).

Conviene recordar en que punto nos encontramos, ahora que parece inicia una recuperación. Hay que subrayar el “parece”, porque todavía no hay señales firmes de un dinamismo sostenido. Las comparaciones consideran la estimación más reciente de que se dispone. Hay tres grandes aspectos que obligan a la cautela, y otros tres que deben consolidarse con apoyo de un mayor crecimiento de ahora en adelante.

Primero el indicador más agregado: el producto por persona se encuentra por debajo del alcanzado a principios de 2018. El impulso de 2022 a 2024 no fue suficiente para igualar los niveles productivos previos a la pandemia, así que de nuevo estamos en un punto bajo de partida. Para los próximos años la expectativa sigue siendo muy baja, de menos del dos por ciento anual potencial, lo que sigue siendo notoriamente insuficiente. Si el pronóstico oficial para 2026 se cumple, será como volver a empezar en el punto de have dos años.

Segundo, el índice de la inversión total del primer trimestre de 2026 apenas igualó al de mediados de 2018. Su pico fue hace dos años, a mediados de 2024, y desde ahí se mantuvo a la baja. Ahora empieza a repuntar por efecto de la construcción y la obra pública, que por fin empezó a reanimarse. La inversión privada todavía no muestra señales de activación, a pesar de que la inversión extranjera sigue mejorando. Como proporción del producto, la inversión pública está por abajo de 2016.

Tercero, para todo 2026 se espera la creación de menos de 400,000 nuevos empleos, una cifra muy inferior al promedio 2023-2024, y casi la mitad del periodo 2014-2017. El número de asegurados en el IMSS recuperó su nivel, pero falta por reabsorber el empleo informal que aumentó en más de 700;000 personas en los dos últimos años.

Al mismo tiempo, hay tres grandes aspectos que deben consolidarse con el soporte de una expansión productiva sólida. Uno es la reducción de la pobreza, que se mantiene hasta ahora. La pobreza laboral (porcentaje de población con ingreso laboral inferior al costo de la canasta alimentaria), se ubicó el primer trimestre por a abajo del 31 por ciento, el nivel más bajo desde que se lleva este registro. Otro es la mejora de los ingresos por el trabajo, fuente de la caída de la pobreza laboral: a fines de 2018 se requerían 4.5 salarios mínimos para comprar una canasta alimentaria y no alimentaria completa, y el pasado abril ese múltiplo fue de 1.7 veces. El tercer aspecto es el buen resultado que se está consiguiendo en el control de la inflación, que ya se ubicó por abajo de 4 por ciento anual en junio. Sigue habiendo presiones de precios, tanto internas como externas, pero la perspectiva inflacionaria es ahora más positiva que a principios de año.

Con estos buenos saldos de por medio, y con los aspectos que obligan a la cautela, es buena idea que el Gobierno Federal realicé balances más equilibrados, que den cuenta de los rezagos estructurales que seguimos arrastrando, sobre todo los de la inversión. Esto no significa ni requiere dejar de difundir los logros que se han conseguido, pero supone convocar a todas los grupos y sectores a realizar un mayor esfuerzo para que la economía se acelere de forma más generalizada y sostenida, sobre todo para que se generen más empleos y se consiga una mayor productividad que apoye la mejora del ingreso, que debe continuar por bastante tiempo más.

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