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Se trata de proteger al empleo

Proteger al empleo

La economía mexicana está atrapada desde hace tres décadas en un proceso de estancamiento secular. La epidemia del COVID-19 nos golpea en medio de profundos déficits estructurales en lo que respecta a condiciones de empleo digno, y frente a ello, el conjunto de acciones anunciadas por el Gobierno de la República, sin duda son necesarias, pero resultan insuficientes para proteger a la estructura productiva nacional, y generar una nueva estrategia centrada en el trabajo digno generalizado. Por ello, ante la crisis, se trata de proteger al empleo

Mario Luis Fuentes/México Social Síguenos en Twitter: @MexicoSocial_

Lo anterior ante el hecho de que los salarios en México son literalmente empobrecedores, a pesar del incremento al nivel del salario mínimo en los últimos dos años; y cuyo efecto, comienza a diluirse aceleradamente ante los efectos de la epidemia. Los datos son dramáticos, y se presentan a continuación.

Vivir con menos de mil pesos al mes

El Consejo Nacional de Evaluación de la Política de Desarrollo Social (CONEVAL) estima cada tres meses el Índice de la Tendencia Laboral de la Pobreza, el cual mide el nivel de los ingresos que obtienen las personas que laboran, y también el porcentaje de quienes laboran y reciben ingresos por debajo del valor de la canasta alimentaria, es decir, la línea de la pobreza extrema.

De acuerdo con ese indicador, al cierre de diciembre del 2019, el promedio de los ingresos laborales per capita se ubicó en 1,650 pesos mensuales, o bien, 55 pesos diarios. En este indicador, las diferencias entre entidades son profundas. Por ejemplo, mientras que en las tres entidades con más alto nivel de ingresos laborales per capita es de 2,547.2 pesos mensuales, en las tres con menor promedio el indicador es de 913.7 pesos mensuales; en los extremos están baja California Sur con 2,754.3 pesos por mes, frente a Chiapas donde el promedio es de 888.7 pesos mensuales.

Se acabó la mejoría
Se acabó la mejoría

Un negro panorama

Al cierre del cuarto trimestre del 2019, el CONEVAL estimó que el 37.3% de las personas ocupadas tenían ingresos por debajo del valor de la canasta alimentaria, la cual se ubica en 1,615.21 pesos mensuales para las áreas urbanas y de 1,149.18 pesos al mes para las zonas rurales.

Desde esta perspectiva, es importante destacar que, en 16 entidades de la República, el promedio de ingresos laborales se ubica por debajo del indicador estimado para las zonas urbanas, que es donde vive la mayoría de la población.

La mayoría tiene salarios de hambre

De acuerdo con los resultados de la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOE), al IV trimestre de 2019, había 55.68 millones de personas ocupadas, de las cuales, 3.35 millones no recibían ingresos por la actividad desarrollada (6% del total); 11.06 millones percibían ingresos hasta por un salario mínimo (19.86%); 17.57 millones percibían ingresos entre uno y dos salarios mínimos (31.55%); 10.05 millones más percibían entre dos y tres salarios mínimos (18.04%); 4.97 millones percibían entre tres y cinco salarios mínimos (8.92%); mientras que únicamente 2.01 millones tenían ingresos por arriba de cinco salarios mínimos mensuales (3.6%). Finalmente hay 6.06 millones de quienes no se especifica su ingreso laboral (10.88%).

La desigualdad y la pobreza
La desigualdad y la pobreza

Empleo precario

En el mismo sentido, es importante destacar que únicamente el 37.62% de la población que trabaja tiene acceso a servicios médicos como prestación vinculada al puesto laboral, esto significa únicamente 20.9 millones de los 55.68 millones de personas ocupadas; en contraste, hay 34.37 millones que no tienen acceso a estas prestaciones (62.38%).

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