CUANDO EL LENGUAJE NO ES SUFICIENTE: NOMBRAR LA ESCLAVITUD - Mexico Social

Escrito por 5:54 pm delincuencia, Derechos humanos, Destacados, En Portada, Mario Luis Fuentes

CUANDO EL LENGUAJE NO ES SUFICIENTE: NOMBRAR LA ESCLAVITUD

En este Día Mundial contra la Trata de Personas, hacemos un llamado a reconocer que el lenguaje predominantemente jurídico con el que se ha abordado este fenómeno resulta insuficiente para expresar la ruptura civilizatoria que implica.

Escrito por:   Mario Luis Fuentes

Debemos volver a colocar en el centro del diálogo público la palabra esclavitud, pues la explotación de seres humanos continúa siendo un componente fundamental de economías y mercados ilícitos en expansión, cuyas fronteras con la economía legal son cada vez más difusas.

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En nuestro país, gracias al trabajo de periodistas como Marcela Turati, hoy conocemos con mayor claridad los vínculos entre la creciente desaparición de personas y su reclutamiento forzado para la realización de actividades ilícitas, la explotación sexual, el trabajo forzado y otras formas de sometimiento. Investigaciones como Esclavos en la Sierra Tarahumara resultan clave porque no solo revelan este horror, sino que se atreven a nombrarlo. 1

 A pesar de la adopción de instrumentos jurídicos internacionales, la creación de legislaciones nacionales, instituciones y políticas, los Estados y la comunidad internacional no han sido capaces de proteger a la población. Resulta especialmente grave la creciente victimización de niñas y niños mediante formas de captación, sometimiento y explotación a través del espacio digital cada vez más sofisticadas.

Estamos ante una constatación terrible: una de las prácticas más vergonzosas y crueles de la historia de la humanidad no ha sido erradicada; solo se ha transformado. Hoy se sirve de las innovaciones tecnológicas y adopta mecanismos de control que todavía no somos capaces de identificar y enfrentar plenamente.

En ese sentido, es indispensable colocar en el centro de la discusión la noción de riesgos sociales, pues la vulnerabilidad no constituye una condición inherente a las personas, sino que es producida por estructuras económicas, políticas, territoriales e institucionales que las exponen de manera desigual al daño. Estos riesgos se han exacerbado de formas que aún no alcanzamos a dimensionar en un contexto marcado por la guerra permanente, la desigualdad estructural, los desplazamientos forzados, la post pandemia, la crisis climática y la ausencia o fragilidad de las instituciones.

Debemos preguntarnos, entonces, qué tipo de sociedades hemos construido para que miles de personas puedan ser reducidas a mercancías por parte de otras personas sin provocar un azoro, una indignación y una movilización permanentes.

Cuando el lenguaje minimiza el horror, también limita aquello que somos capaces de reconocer y enfrentar.

Nombrar esta realidad como esclavitud y asumir su erradicación como una responsabilidad colectiva es un imperativo ético, político y civilizatorio que no admite más demora.

Ese es nuestro compromiso desde la Universidad de la Nación.

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Frase clave: ESCLAVITUD

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