La cooperación técnica internacional sigue importando, e importa más cuando se realiza con una orientación plural, de alto nivel técnico y no condicionada. Este es el caso del trabajo que la Comisión Económica para América Latina y el Caribe, la CEPAL, viene haciendo en México a partir de 1951, cuando se estableció en el país la sede subregional de ese organismo.
Escrito por: Enrique Provencio D.
Pienso en varias iniciativas concretas en los que se traduce esa cooperación. Es solo una muestra de lo que me ha tocado observar directamente. En años recientes, por ejemplo, las políticas de cuidados se han convertido en el tema más novedoso en las políticas sociales y de bienestar. La CEPAL ha estado acercando experiencias de otros países, formulando diagnósticos, generando recomendaciones y acompañando ejercicios pioneros para establecer programas que apoyen a las familias, y en especial a las jefas de familia, para contar con alternativas que les permitan cuidar mejor y también para cuidarse a sí mismas.
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También en cuestiones sociales, cuando se preparaban las primeras propuestas para un acuerdo nacional que permitiera iniciar la recuperación de los salarios mínimos, allá por 2014, fue muy relevante el apoyo técnico de CEPAL para fundamentar la iniciativa y estimar las rutas de aplicación de tal modo que no ocasionara impactos desfavorables en los costos y los precios.
En este, como en otros casos, el análisis comparado es fundamental, sobre todo con enfoques como el cepalino, que integran las perspectivas macro económicas con las sociales, principalmente las distributivas y de superación de la pobreza. En esos años, el Banco de México se mantenía firme en la idea fija de que los salarios mínimos tenían que mantenerse bajo control para garantizar la estabilidad. El enfoque estructuralista, en cambio, favorecía la idea de que había un amplio margen para mejorar los salarios mínimos sin poner en riesgo el crecimiento y la inflación, tal como ocurriría luego.
En el debate de las reformas fiscales de 2013, las elaboraciones de CEPAL México ayudaron a esclarecer que podría ocurrir con la distribución del ingreso si se extendía el IVA a los alimentos con tasa cero. Un modelo aplicado mostraba en qué grado la medida podía se regresiva, ya que el gasto en alimentación y medicinas afectaría más los consumidores de bajos ingresos. En sus discusiones, las comisiones de la Cámara de Diputados tomaron en cuenta las estimaciones sobre estas y otras implicaciones.
Un ejemplo más, de tantos otros, en los que las formulaciones de la CEPAL contribuyen a los debates estratégicos actuales, es el de las políticas de fomento productivo, incluyendo las industriales. En sus orígenes, a mediados del siglo pasado, el impulso a la industrialización fue uno de los objetivos que animó el pensamiento estructuralista, bajo el impulso estatal, el marco proteccionista y la urgencia de diversificar las economías, que todavía tenían un fuerte componente en la producción primaria.
Después, sobre todo desde los años ochenta y luego con las aperturas comerciales, las estrategias productivas perdieron peso o fueron abandonadas, hasta hace poco, cuando se hizo evidente la necesidad de contar con una base industrial propia más robusta. Con su tradición, la CEPAL estaba preparada para aportar cooperación técnica para impulsar cambios y transformaciones de la estructura productiva, sobre todo en actividades y ramas que tienen potencial y son clave en una mayor autonomía, como en la farmacéutica. Asi lo está haciendo ahora en México, a escala nacional y con algunos estados.
Estos son solo unos cuantos ejemplos, pero si se ve de conjunto, la cooperación que ofrece la CEPAL en México da cuerpo a todo un planteamiento de desarrollo puesto al día, que incluye las perspectivas de género, derechos, sustentabilidad, territorialidad, seguridad humana y otros aspectos críticos. Varios organismos presumen de tener la última palabra en infinidad de materias técnicas, y algunos incluso pueden dictar recomendaciones más o menos vinculadas al otorgamiento de créditos, lo que las hace casi obligatorias, aunque no sean necesariamente muy acertadas. El caso de CEPAL es diferente, y representa lo mejor de la tradición multilateral de cooperación para el desarrollo.
El pasado 17 de junio en el Senado de la República se celebraron los 75 años de la sede mexicana de la CEPAL. Además del acto protocolario, se realizó un seminario a partir de dos conferencias, una del secretario ejecutivo de ese organismo de las Naciones Unidas, y otra del rector de la UNAM. Fue un justo homenaje a una institución que debemos aquilatar y fortalecer, ahora que las Naciones Unidas enfrentan tantas dificultades.
La historia de esos 75 años puede verse en la publicación “75 años de la sede subregional de la CEPAL en México: historia, logros y desafíos” https://repositorio.cepal.org/server/api/core/bitstreams/545947e6-11a6-48d0-8407-500a2e82ec5f/content
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