Para después del Mundial - Mexico Social

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Para después del Mundial

Habrá mucho futbol, más que nunca antes en un mundial, aunque sean pocos partidos los que se jugarán en Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey. Habrá también entusiasmo al por mayor, y, lo más probable, gran decepción por el desempeño de la selección mexicana, según apuntan los aficionados que saben y los pronósticos basados en datos. No parece importar que las probabilidades sean bajas para el equipo nacional, y lo que termina dominando, al menos por unas semanas o meses, no es tanto la esperanza de sobrevivir a las primeras descalificaciones, sino la expectativa de que haya espectáculo. Ya se verá después que es lo que sigue.

Escrito por:  Enrique Provencio D.

De Galeano a Valdano, de Villoro a Sampedro, escritores, analistas deportivos, sociólogos y hasta economistas, lo han dicho bien: el futbol rebasa la objetividad y abre paréntesis en los racional entra en un compás de espera. En 1986 México estaba sumido en un periodo crítico, sufriendo el trauma por el gran temblor del 19 de septiembre del año previo y apenas iniciando la reconstrucción, viviendo una inflación que se comía cualquier ingreso, padeciendo una de las peores compresiones salariales que se recuerde, y con la pobreza al alza en el país entero.

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Aquel año el descontento era generalizado, pero el entusiasmo por el segundo mundial jugado en México se impuso. Después, y de hecho muy poco después, una movilización silenciosa puso en jaque al PRI con el impulso de la Corriente Democrática, con Cuauhtémoc Cárdenas, Porfirio Muñoz Ledo e Ifigenia Martínez a la cabeza. En las elecciones de 1988 se concretó un vuelco histórico, y aunque se terminó imponiendo de nuevo un presidente del PRI, se aceleró una transición a la democracia que permitiría la alternancia dos elecciones después.

Han dicho algunos que hace 40 años México mostró más capacidades de organización en el mundial de 1986, que tuvo las obras y las mejoras urbanas a tiempo y cumplió mejor con lo que se esperaba del anfitrión. Esta impresión se debe, sin duda, a la improvisación que ahora se está mostrando en las tres ciudades mexicanas que son sede de partidos. Sí, a última hora seguimos padeciendo las incomodidades por los arreglos, muchos de ellos cosméticos. Las obras para el mundial iniciaron seis años tarde, sea por falta de recursos o por desinterés, pero es un hecho que muchas no fueron concluidas a tiempo.

Con todo y esto, es difícil comparar con 1986 y concluir que entonces las cosas estaban mejor.  Para ese año, de hecho, no se construyó infraestructura nueva, se aprovechó la que ya existía, con mantenimiento y remozamiento. México salió al paso, pero de lo que no salió pronto, fue de la precarización, de lo que se llamó la década perdida para el desarrollo. De hecho, aquellos años marcaron el largo estancamiento y el rezago frente a los países con los que entonces nos comparábamos, y que pronto nos dejaron atrás gracias a que contuvieron las crisis y luego sostuvieron la expansión productiva y la reducción de la pobreza.

Para después del mundial, lo que no seguirá esperando es la incertidumbre del segundo semestre, las bajas expectativas de recuperación y de control de la inflación, en un entorno global que ya está impactado por la desastrosa guerra de Estados Unidos e Israel en Irán. La Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) dio a conocer este 3 de junio sus Perspectivas Económicas, confirmando que aún bajo el escenario menos lesivos (disrupción temporal), habrá una desaceleración mundial en 2026, suponiendo que hay un acuerdo de paz de Irán y Estados Unidos y después de julio se regresa progresivamente a las condiciones previas al inicio de la guerra.

La OCDE no descarta otra ruta, con el escenario de disrupción prolongada, en la que las consecuencias de la guerra se extenderían a 2027, con una desaceleración más larga y una inflación mayor. En este caso, el crecimiento de la economía mundial caería a 2.8 % en 2026, gracias a la expansión de India y China, principalmente, aunque Estados Unidos mantendría un crecimiento favorable de 2%, bastante mayor que el de México, que se estima en 0.8 % (la última encuesta del Banco de México estima en 1 % el crecimiento de México en 2026). Una vez más  la economía mexicana se ubicará entre las de más bajo desempeño en el grupo de la OCDE, y los impactos se verán sobre todo en el segundo semestre.

La gran final del mundial se jugará el 19 de julio, en New Jersey, cerrando un paréntesis de casi 40 días de entusiasmo en los estadios y las calles, y frente a las pantallas.  Por cierto, la revista Voices of Mexico, del Centro de Investigaciones sobre América del Norte (CISAN) de la UNAM, acaba de dar a concer su número de primavera-verano con el tema del mundial: No just the beautiful Game. The 2026 World Cup. Es un número muy recomendable, que aborda diversas perspectivas, desde el poder geopolítico de la FIFA y su creciente poder blando, hasta el trabajo en lo bares deportivos, la estrategia digital del futbol global y muchos temas más. Un número muy recomendable.

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