Los dos lados del programa económico de 2027 - Mexico Social

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Los dos lados del programa económico de 2027

El programa para 2027 que presentó la Secretaría de Hacienda a la Cámara de Diputados el pasado 8 de septiembre define la estrategia económica, tributaria y de gasto público para el tercer año del actual gobierno, y también traza la ruta que esas y otras políticas seguirán más adelante, hasta principios de la próxima década. Por un lado, la propuesta mantiene las líneas maestras de una conducción hacendaria tradicional, centrada en el propósito de lograr la consolidación fiscal. Por otro, perfila un escenario preocupante, que da continuidad al desempeño mediocre que ha marcado la economía mexicana en lo que va del siglo.

Escrito por:  Enrique Provencio D.

“Responsabilidad” es la palabra y el mensaje con el que mejor se autodefinen los Criterios Generales de Política Económica de 2027. Se trata de ir bajando el déficit presupuestario hasta dejarlo en -2.9 por ciento del producto interno bruto (PIB) en 2030. Esto parece realista, sobre todo si se compara con lo que está ocurriendo en las principales economías del mundo, y sobre todo en Estados Unidos, donde el déficit es de 6 por ciento del PIB y no parece bajar.

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La responsabilidad, en términos de los Criterios, consiste en mantener niveles de deuda pública que sean financiables y que aseguren la estabilidad, sobre todo en el crecimiento de los precios y en el tipo de cambio. También esto parece realista. De hecho, la inflación mexicana de 2026 podría ser de un crecimiento de 3.5 por ciento promedio de los precios, acercándose para el año que viene a la meta considerada aceptable. Este es un punto muy relevante, pues ayuda a mantener la mejora de los ingresos salariales reales.

Esto es lo esencial del primer lado, el de la política hacendaria tradicional. El otro lado, el del escenario preocupante, es presentado casi como inevitable, como el curso normal de los días y los hechos por venir. Consiste en que, según lo previsto, de ahora y hasta 2032 se mantendrá un desempeño precario de la economía, tanto en los servicios públicos, como la inversión y el empleo. Los servicios públicos seguirán enfrentando una restricción porque se está previendo que presupuesto programable tienda a disminuir en el próximo quinquenio como proporción del PIB. A precios de ahora, eso significará una reducción de alrededor de 400 mil millones de pesos. Lo que se puede esperar es que, fuera de los programas sociales prioritarios de transferencias directas, los demás destinos de gasto sigan teniendo limitaciones.

Entre las partidas más afectadas a futuro está la inversión pública física, que ya de por sí es baja. Para el cierre de 2026 se estima que esta alcance 2.6 por ciento del PIB. Es poco, aunque mejoró en comparación con 2025. El promedio de esa proporción ha sido de 2.6 en los últimos 35 años. Su bajo nivel afecta cada vez más a la infraestructura básica de carreteras y caminos, obras hidráulicas, escuelas, hospitales, equipamientos y otros bienes esenciales para el buen funcionamiento de la sociedad. Hay prioridades que se quedan con muy pocos recursos, como las de prevención de desastres y en general las de mitigación ante el cambio climático.

La proporción de la inversión pública física iría bajando de 2027 a 2032 hasta llegar a un 1.5 por ciento del PIB, que sería el nivel más bajo en 100 años. Ni siquiera en los peores años de crisis se ha llegado a un nivel tan bajo. No vale decir que se trata solo de una previsión que se ajustará en su momento, porque se está presentando un programa oficial y con implicaciones legislativas. Lo que se está perfilando es un curso de mayor deterioro de la infraestructura y el equipamiento esencial, que tendría consecuencias graves en el desarrollo y el bienestar.

Esa mayor baja de la inversión pública abonaría al bajo crecimiento productivo, que se está estimando en dos por ciento anual entre 2027 y 2032. Para el empleo, las implicaciones serían graves. Por ejemplo, la más reciente Encuesta sobre las Expectativas de los Especialistas en Economía del Sector Privado, estima que en 2027 se crearían cerca de 400 mil empleos formales, con un crecimiento económico cercano al dos por ciento anual. Para los siguientes años, la perspectiva sería que cerca de la mitad de personas que busquen trabajo se vayan a la informalidad Son las consecuencias prácticas y humanas del bajo crecimiento, no consideraciones abstractas.

En pocas palabras: el programa 2027 sale al paso con un escenario de estabilidad y moderación fiscal, y al mismo tiempo, nos mantiene en una ruta de precarización económica. “Ceteris paribus”, como se dice, o dejando el resto de las cosas iguales.

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