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La crisis bajó los salarios en todo el mundo, principalmente los de mujeres

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El Informe Mundial sobre Salarios 2020-2021  de la Organización Internacional del Trabajo indica que los salarios en todo el mundo se han visto afectados por la crisis del COVID-19, y que los efectos más adversos los han tenido los salarios de las mujeres y de los trabajadores con remuneraciones más bajas.

“Incluso antes de desatarse la pandemia de COVID-19, cientos de millones de trabajadores del mundo recibían una remuneración inferior al salario mínimo. Esta situación se ha agravado desde marzo. Las mujeres, una vez más, son las más perjudicadas en las pérdidas de ingresos”, señala Naciones Unidas.

De acuerdo con el informe de la OIT, en el primer semestre de 2020 los salarios mensuales de dos terceras partes de los países sobre los que se disponía de datos oficiales se redujeran o crecieran más lentamente.

Y peor aún, la OIT estima en el futuro cercano la crisis podría seguir ejerciendo una inmensa presión a la baja sobre los salarios en todo el mundo.

“Las mujeres se han visto más perjudicadas que los hombres. De las estimaciones basadas en una muestra de 28 países europeos se desprende que, sin los subsidios, en el segundo trimestre de 2020, la pérdida salarial de las mujeres hubiera sido del 8.1% frente al 5.4% de los hombres”, advierte.

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Entre los más afectados también se encuentran los trabajadores con remuneraciones más bajas, pues aquellas personas que antes de la crisis tenían una ocupación de bajo ingreso perdieron muchas más horas de trabajo que aquellas personas con cargos directivo o profesionales mejor remunerados.

“El crecimiento de la desigualdad a causa de la crisis de la COVID-19 dejará un desolador saldo de pobreza e inestabilidad social y económica de enormes proporciones”, aseguró Guy Ryder, director general de la Organización Internacional del Trabajo.

De acuerdo con Ryder, la estrategia de recuperación de la crisis debe centrarse en las personas y es necesario que las políticas salariales tengan en cuenta la sostenibilidad del empleo y de las empresas, en las que se aborden también las desigualdades y la necesidad de sostener la demanda.

“Si queremos reconstruir pensando en un futuro mejor, también hemos de plantearnos cuestiones incómodas, como por qué con tanta frecuencia las ocupaciones de gran valor social, como la de las cuidadoras y el personal docente son sinónimo de sueldo bajo”, señaló. 

Antes de comenzar la pandemia, a nivel mundial, 266 millones de personas (el 15% de todas las personas asalariadas) percibían una remuneración inferior a la del salario mínimo por hora, ya fuera a causa del incumplimiento de la normativa pertinente o porque su ocupación estaba excluida de la misma. En su mayoría son mujeres.

“Un salario mínimo adecuado pone al trabajador a salvo de una remuneración baja y reduce la desigualdad. En los países en desarrollo y emergentes, la mejora del cumplimiento exigirá la transición de los trabajadores desde el sector informal hacia el sector formal”, apunta Rosalía Vázquez Álvarez, una de las autoras del Informe.

El crecimiento mundial del salario real en 136 países durante los cuatro años anteriores a la pandemia osciló entre el 1.6% y el 2.2%. Los salarios reales aumentaron más rápidamente en Asia y el Pacífico y en Europa Oriental, y con mucha más lentitud en América del Norte y Europa Septentrional, Meridional y Occidental.

Los expertos de la OIT observaron un aumento del salario medio en una tercera parte de los países que habían facilitado datos, sin embargo, esto fue producto de una distorsión del valor promedio provocada por el gran número de trabajadores mal pagados que habían perdido el empleo y cuyos datos ya no se incluían entre los de los asalariados. 

Consulta el informe completo en:

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