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La seguridad alimentaria y nutricional y los aprendizajes de la COVID-19

“Invertir en la seguridad alimentaria como la semilla del capital humano” Monroy-Torres R, 2011.

De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO, 1996) la seguridad alimentaria y nutricional se considera cuando toda persona en todo momento tiene acceso constante o permanente a una alimentación que le nutra, que le proporcione los nutrimentos necesarios para llevar a cabo sus funciones vitales y que, además, sea culturalmente aceptable. La seguridad alimentaria y nutricional no sólo hace referencia a acceder a los alimentos sino a que estén estos disponibles, por ello sus cuatro pilares son la disponibilidad, estabilidad, accesibilidad y disponibilidad biológica, donde queda integrado el medio ambiente y sus recursos, que como seres humanos necesitamos para vivir: el agua, el suelo y el aire.

Puedes seguir al autor Rebeca Monroy Torres en Twitter @rmonroy79  

El concepto de Seguridad Alimentaria se establece en la década de los 70´s enfocado en producción y disponibilidad de los alimentos en el mundo; este concepto ha tenido una evolución hasta encontrarlo como ahora. El instrumento con el que se mide la seguridad alimentaria en los hogares mexicanos los clasifica en hogares con seguridad e inseguridad alimentarias (esta se clasifica en inseguridad alimentaria leve, moderada y severa).  La inseguridad alimentaria leve es cuando se sacrifica la calidad de los alimentos, la inseguridad alimentaria moderada cuando además de la calidad de los alimentos se afecta su cantidad y la inseguridad alimentaria severa cuando la nutrición de los niños y niñas de un hogar viven experiencias de hambre.

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Pero la seguridad alimentaria y nutricional más que un mero concepto es un derecho humano y por ende debe ser atendido por los gobiernos, como principales coordinadores de los recursos y de la seguridad de las personas. Porque una población que goza de seguridad alimentaria y nutricional por ende gozará de una alta probabilidad de salud y con ello se disminuye una de las tantas brechas de oportunidades de todo ser humano en este planeta.

Pero antes de la contingencia ¿cómo estábamos en cifras de seguridad alimentaria? De acuerdo con la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición en México (ENSANUT) en el 2012 sólo un 30% de los hogares tenían seguridad alimentaria y para el 2018 esta cifra se incrementó al 48.9%. Pero hablar de seguridad alimentaria sin hablar de las lamentables cifras que en esta misma encuesta del 2018 arrojó, “personas de 20 años y más con diabetes paso de 9.2% a 10.3%; hipertensión de 16.6% a 18.4%, dislipidemias (elevación de colesterol, triglicéridos) 13% a 19.5% y así podría seguir describiendo las problemáticas en salud que han seguido en crecimiento.

En un estudio que realizamos en León, Guanajuato durante la contingencia por la COVID-19 en jefas de familia de un programa social, que los niveles de inseguridad alimentaria en los hogares aumentaron (63.15 % leve, 23.68% moderada y 13.15 % severa), este incremento se pudo atribuir al desempleo y la falta de acceso a alimentos saludables; pero algo que es importante destacar es que estas mujeres formaron parte de un programa de educación en seguridad alimentaria y nutricional, lo que nos lleva a plantear la importancia de implementar programas de educación y orientación alimentaria como una estrategia ante contingencias sanitarias, con lo que el impacto negativo podría ser menor. 

Estimado lector, Usted en este momento de la lectura ya conoce el concepto o el significado de la seguridad alimentaria y nutricional así como la alta prevalencia en las cifras de diabetes, hipertensión, dislipidemias, cuyo principal factor causal es el sobrepeso y la obesidad y,  de estos una mala alimentación (basada principalmente en alimentos procesados con mayor contenido calórico,  azúcares añadidos, grasas saturadas, aditivos, conservadores, etc.); por ende Usted podrá darse cuenta que el incremento en las cifras de seguridad alimentaria y nutricional en los hogares mexicanos en este 2018 (como se presenta en la Encuesta Nacional del Salud y Nutrición), no es porque la población en estos seis años accedió a  alimentos saludables o nutritivos que deben contribuir a preservar la salud de las personas. 

Una lección que debemos tener es que la contingencia por la COVID-19 demostró lo vulnerables que somos como humanidad, sobre todo en México, un país que ocupa los primeros lugares en obesidad infantil y el segundo lugar en obesidad en adultos mayores de 20 años y más, cuyas políticas económicas, sociales, en salud y ambientales han sido parte del problema y no la solución a preservar un derecho humano: la salud de la población. Ante ello los gobiernos deben tener en sus agendas a la seguridad alimentaria y nutricional como prioridad e integrada en los diferentes programas sociales desde el abordaje de la acción participativa donde la educación y orientación alimentaria se fortalezca.

México somos un país con autosuficiencia alimentaria, pero se ha preferido impulsar el acceso a alimentos procesados que no reúnen las características de ser nutritivos o saludables y al contrario se ha expuesto a la población a un mayor riesgo de sobrepeso, obesidad, diabetes e hipertensión.

La seguridad alimentaria y nutricional al ser derecho humano queda inmerso en la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 proclamó que “Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación”.

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Dra. C. Rebeca Monroy Torres.  
Nutrióloga Certificada por el Colegio Mexicano de Nutriólogos. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores Nivel 1. Profesora e investigadora de la Universidad de Guanajuato. Fundadora del Observatorio Universitario de Seguridad Alimentaria y Nutricional del Estado de Guanajuato (OUSANEG) y de la Revista de divulgación Científica REDICINAySA. Autora del libro “Guía para el Desarrollo de proyectos de investigación del área de la salud en una era sostenible”. rmonroy79@gmail.com

Bibliografía:

  • Méndez-Pérez M, Monroy-Torres R, Delgado-Sandova S, Medina-Jiménez K. Food and nutritional insecurity before and during the COVID-19 pandemic in households of women belonging to a social program. Food and Nutrition Sciences. Aceptado 2021.
  • Bernal-Caro F, Romero-Hernández EY, González-Fajardo KD, Sánchez-Viveros S, Monroy-

Torres R. Nivel de Seguridad Alimentaria en beneficiarios de Comedores Comunitarios del programa Cruzada Nacional contra el Hambre (México). Rev Esp Nutr Comunitaria. 2018; Disponible en: https://www.researchgate.net/publication/329962922_Nivel_de_Seguridad_Alimentaria_en_beneficiarios_de_Comedores_Comunitarios_del_programa_Cruzada_Nacional_contra_el_Hambre_Mexico

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